Rector Mayor de 1888 a 1910
Fue acogido desde niño por Don Bosco, creció en el Oratorio de Valdocco y, después de profesar entre los primerísimos jóvenes en la Sociedad Salesiana, llegó a ser el brazo derecho del Fundador, con quien compartió siempre la vida y el ideal.
Fue Vicario del Santo, a quien sucedió en 1888. Desarrolló en continuidad, con atenta fidelidad de espíritu y de acción, la obra heredada, llevándola a una sólida organizaciòn interna y asegurando su expansiòn externa.
En semejante cuadro de fidelidad a Don Bosco, las características más salientes de Don Rua fueron - entre otras - una grande y amable apertura pastoral y social, una laboriosidad incansable siguiendo el binomio de Don Bosco "trabajo y templanza", y, además, delicadeza humana, mansedumbre cordial, predilección por los jóvenes pobres, espíritu oratoriano por el que “cada casa - decía - debe ser un oratorio", ardiente celo misionero, solicitud por los seglares… Don Rua heredó de Don Bosco un vivo interés por los jóvenes trabajadores y por la clase obrera, y una gran simpatía por toda forma de organizaciòn destinada a proteger y a defender los derechos del hombre. En relaciones cordiales con el reformador social francés Leone Harmel desde 1875, prestó apoyo y asistencia a los numerosos grupos de obreros del otro lado de los Alpes que repetidas veces manifestaron también en Italia y también delante del Papa de la "Rerum Novarum" sus opciones cristianas de obreros. A este trabajo del B.M. Rua se debe la fundación en Turín del primer Sindicato Católico de las obreras de la moda, y no fueron infrecuentes sus iniciativas en casos de huelgas para restablecer - salvados los derechos fundamentales de las personas - las relaciones más justas entre obreros y patronos.
La fama de SANTOSdad que acompañó a Don Rua durante toda su vida creció después de su muerte. Pablo VI lo BEATOSficó el 29 de octubre de 1972.