Aguinaldo 2017 - las reflexiones            

 

“En la familia todos tienen derecho al perdón y todos tienen derecho a perdonar para construir la propia familia y reconstruirse”

 

“Todos tenemos el derecho al perdón”
Una de las frases que pueden esculpirse con letras de oro es aquella que se escribe en el Aguinaldo 2017: “todos tienen derecho a perdonar”, porque el perdón es el camino a la felicidad y a la verdadera paz.

 

Es verdad que en la vida, todos hemos sufrido una ofensa y también la hemos causado y no hemos dado ni recibido perdón. Pueden pasar muchos años, pero se sigue viviendo en un “aire enrarecido” que tiene el nombre de resentimiento, odio, rabia. Cuando la ofensa está dentro de la familia y no hay perdón, la familia se convierte en un infierno.

 

No hay duda que el problema de muchas familias es “el rencor y la dificultad de perdonar”. Y qué podemos hacer frente a esta dramática situación. El Papa Francisco ha expresado a las familias: “curar inmediatamente las heridas que nos causamos y restaurar los vínculos que se han dañado… no dejen que termine el día sin pedir disculpas, sin hacer las paces. No hace falta un gran discurso. Basta una palmada y ya está”.

 

El Rector Mayor P. Ángel Fernández Artime afirmó en el Aguinaldo 2017 que las familias deben aprender “a ser familia, entre errores que llaman a la humildad y a la comprensión, al perdón y a la misericordia”.

 

“El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de ofensas. Sin el perdón la familia se enferma”, escribía C. Vargas. Por ello la afirmación del Rector Mayor es clave y fundamental: “todos tienen derecho al perdón y todos tienen derecho a perdonar para construir la propia familia y reconstruirse”.

 

Pero, ¿cuáles son los pasos que debemos dar para perdonar y de esta manera “reconstruir las familias”?: “preparar a las familias a tener la capacidad de perdonar”, “proponer el perdón mutuo como nuevos comienzos”, “saber convivir, comprendiendo, disculpando y perdonando”, pero sobre todo “necesitamos sentirnos abrazados por el amor incondicional de Dios… que ama sin límites”, ha subrayado el Rector Mayor.