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PRESENTACIÓN DE LA CARTA DEL RECTOR MAYOR SOBRE LA POBREZA

PRESENTACIÓN DE LA CARTA DEL RECTOR MAYOR SOBRE LA POBREZA

 

“ENVIADOS A ANUNCIAR A LOS POBRES UNA BUENA NOTICIA”

CARTA DEL RECTOR MAYOR DON JUAN VECCHI

1.Introducción

La reciente Carta del Rector Mayor sobre la pobreza ha orientado de modo evidente la elección del tema central de este encuentro de los Ecónomos Inspectoriales de la Región Cisur. Personalmente, estoy contento por poder estar con vosotros, más que para tratar sobre aspectos específicamente económico-financieros y de gestión, para reflexionar sobre el contenido carismático que se refiere directamente a nuestra identidad de religiosos consagrados y que, como ecónomos, está confiado directamente por la tradición salesiana a nuestra responsabilidad y cuidado. Por lo demás, nuestro compromiso en el campo económico, aun inspirándose en la autonomía de las realidades seculares y aceptando el estar regulado por sus propias leyes, tiene como horizonte el testimonio transparente de la consagración religiosa y la misión juvenil. Afrontaremos por lo tanto también temas técnicos y especializados, pero es providencial que éstos estén insertados en la amplia realidad de nuestra identidad de consagrados a Dios para la misión juvenil.
Pretendo adentrarme en el análisis de la Carta del Rector Mayor en dos etapas diferentes, como está indicado en el programa. En esta primer reunión, me propongo presentar el contenido de la carta en sus puntos esenciales, relacionándolos directamente con la reflexión del CG24. En la segunda intervención, siguiendo el comentario aparecido sobre el mismo número de las ACG, presentaré algunos problemas más operativos y concretos sobre los que, pienso, será también útil un análisis conjunto y las oportunas integraciones de la realidad que viven las inspectorías de la Región Ibérica. 

2.Del CG24: “La comunidad de los consagrados alma de la CEP

(Capítulo II de la III parte “Hacia el futuro”).

El CG24 lo subraya con claridad, precisamente para poner de manifiesto que la misión salesiana es llevada adelante por diversas identidades complementarias: Don Bosco quiso consagrados en el centro de su obra: “Pero a algunos Don Bosco les pide más: que se queden con él para siempre, que se dediquen a los jóvenes en cuerpo y alma, y que consagren su vida a seguir a Cristo obediente, pobre y casto con miras a un servicio incondicional a Dios y a los jóvenes” (CG24, 149). Los religiosos debían ser punto de referencia de su carisma, precisamente por su dedicación total. Los salesianos consagrados son, en los diversos contextos, el “Don Bosco actual” (CG24, 150) para los jóvenes con los que entran en contacto y para los seglares con los que comparten la misión juvenil.
En el no 152 del CG24 se pone de relieve particularmente el valor de la pobreza libremente abrazada por el Reino, entendida como “imitación de las opciones radicales de Cristo” y se indican los siguientes caminos:

  • La elección de los “últimos, los pobres, las clases populares, los jóvenes”.
  • El compartir la vida con los pobres, rechazando la seguridad de las estructuras, del sueldo, del dominio.
  • Sólo Dios basta como única seguridad y fundamental riqueza.
  • El dinamismo, generado en el interior de la CEP, para el triunfo de la justicia, de la solidaridad, de la caridad.

El punto de partida para la reflexión que vamos a hacer sobre la pobreza sólo puede ser éste, tanto por una cuestión de procedimiento, como por una correcta orientación de la lectura de los contenidos. Por lo demás, Don Vecchi está proponiendo a toda la Congregación, como hicieron ya sus predecesores, una actualización de los votos, intentando de este modo concretar la programación del sexenio, inspirada en el grande y exigente programa trazado por el CG24. Bajo este punto de vista, debemos reflexionar también sobre la pobreza, poniendo de manifiesto lo específico del testimonio del salesiano en la pluralidad de identidades que convergen en la CEP para realizar la misión salesiana. 

3.La referencia directa al CG24 por parte de la Carta del Rector Mayor

Creo que sea útil, antes de analizar la estructura y los contenidos de la carta, poner de manifiesto algunas expresiones que me parece que son un eco directo e inmediato de la reflexión del CG24 y que encuentro en el párrafo que lleva por título: “Libertad y desprendimiento”.

  • Jesús es el bien más grande: “En el encuentro con Jesús y en su persona hemos descubierto bienes infinitamente superiores a los temporales, que también tienen su valor. Tal es el sentido primero de nuestra pobreza”. Esto nos dice también mucho a los ecónomos sobre los puntos fundamentales a tener en cuenta en la gestión de los bienes que debe ser siempre funcional y orientada a los “bienes de otra naturaleza”.
  • En esta perspectiva, haciéndose eco de la expresión del CG24 “sólo Dios basta” (152), Don Vecchi subraya, casi como temática subyacente a todas las demás, el desprendimiento “puesto que los bienes temporales están por debajo de nuestro deseo y hemos descubierto otros superiores” y que “se aplica a los afectos, a la salud, a la libertad individual, al poder, a la propia preparación cultural, a la suficiencia de nuestra inteligencia, a los medios materiales, a nuestra voluntad y a nuestras decisiones. En ese sentido, la pobreza converge y viene a fundirse con la obediencia”.
  • Es evidente, por tanto, que la pobreza se vive sobre todo en el nivel de convicción y de actitudes interiores, antes que con gestos externos y visibles. “Para practicar la pobreza hay que llevarla en el corazón”, según la expresión de Don Bosco “Comprendemos por qué el “pobre” en la Escritura representa no sólo a quien se limita en el uso de los bienes materiales, sino a quien ha entrado en el misterio de la existencia humana, necesitada de lo infinito de Dios”.
4.La estructura de la carta
  • Introducción: referencia al CG24, objetivos de la carta, sugerencia de una lectura creativa.
  • Nuestra pobreza:

Esta primera parte de la carta es una presentación de nuestra tradición salesiana en referencia a la pobreza, tal como fue codificada por las Constituciones renovadas, en referencia directa a Don Bosco y en la escucha del contexto actual. Fundamento y horizonte de nuestro compromiso concreto de pobreza son las dos grandes realidades de la comunidad y de la misión. Los puntos ofrecidos por la carta son los siguientes:

  • Libertad y desprendimiento
  • Invertir en la comunidad: en sentido total, tanto en lo referente al objeto por compartir, como con los sujetos con quienes compartir.

Solidaridad y participación: “La solidaridad con los pobres engendra la actitud del compartir: presencia física ante todo, donde pobreza significa degradación, insuficiencia de condiciones esenciales, carencias educativas, ausencia de perspectivas. Y, con la presencia, compartir también las condiciones de vida; participación en el esfuerzo por salir de semejantes situaciones”.

  • Signo de la misión salesiana: nuestra pobreza tiende a expresarse en un servicio concreto, porque el “desprendimiento del corazón” se ordena hacia el “servicio a los hermanos”:
  • los recursos son para el servicio de los jóvenes; en este sentido somos emprendedores;
  • incidencia social de nuestra misión con valencia educativa: el bien común, la justicia, la atención a los débiles y a los desfavorecidos.
  • Trabajo y templanza: la espiritualidad de la acción apostólica une el trabajo con la pobreza y también con la templanza, y se refiere tanto al estilo de vida de cada uno de los hermanos, como al ritmo de vida de la misma comunidad.
  • Administrar con sabiduría: “nuestra pobreza incluye la buena administración de los bienes: precisa, previsora, prudente en el disponer, transparente y comunitariamente corresponsable”.
  • Los retos actuales

En esta segunda parte de la carta, el Rector Mayor afronta, especificando algunas, las tendencias de las costumbres de hoy, que a menudo son contrapuestas al cuadro de referencia trazado arriba, y por tanto exigen de nuestra parte una puntual verificación de la calidad de nuestro testimonio.

  • El mundo está dividido por el poder de los bienes:
  • se avanza a distinta velocidad por el camino del desarrollo;
  • mentalidad consumistica;
  • en los contextos más pobres: valiente discernimiento:
  • La relevancia del valor económico y la importancia del dinero en el sistema económico y social:
  • el dinero, más determinante que el trabajo;
  • solidaridad más ágil y creciente;
  • los bienhechores y la Providencia.
  • La complejidad de la gestión económica
  • los elevados costes de nuestras estructuras;
  • los beneficios comerciales de nuestras actividades, imposiciones fiscales, cumplimientos en el campo del Derecho Laboral;
  • necesidad de ingentes sumas de dinero.
  • La tendencia a una gestión autónoma de la propia vida
  • tendencia individualista en la organización de la vida;
  • respeto y responsabilidad personal en relación con las exigencias del voto de pobreza.
  • Los iconos de la pobreza salesiana.

Siguiendo las Constituciones y la reflexión de Vita Consecrata, Don Vecchi trabaja sobre tres iconos bíblicos que ayudan a profundizar y a orientar, proyectando sobre ellos el testimonio de la pobreza de Don Bosco.

  • El discípulo: aquél que sigue a Jesús.
  • el aspecto cristólogico de la pobreza, entendida justamente como incardinación en el misterio de Cristo;
  • el anonadamiento en Cristo;
  • la dependencia de Otro;
  • la oración como característica del pobre.
  • Un mensaje de felicidad a los pobres.
  • el aspecto eclesial de la pobreza, entendida como clave de la fecundidad de la Iglesia.
  • los pobres: primeros destinatarios de la misión;
  • la pobreza y el contenido del anuncio;
  • la enseñanza de Jesús sobre la riqueza y sobre los bienes;
  • pobreza, característica irrenunciable del misionero evangelizador.
  • Los primeros cristiano.
  • el aspecto social, solidario de la pobreza evangélica;
  • la comunión y el compartir en sentido pleno, en una amplísimo horizonte.
  • La pobreza de Don Bosco
  • orientado al ideal de Jesús pobre;
  • pobreza personal y exigencias de la obra educativa;
  • mendicante por el bien de la juventud;
  • inquebrantable confianza en la Providencia.
  • Algunas indicaciones para el momento presente

El Rector Mayor, después del amplio razonamiento presentado, ofrece algunas orientaciones para la praxis, insistiendo sobre la necesidad de un sabio discernimiento, el concentrarse sobre lo esencial y el confiarse en la memoria interpretativa del Espíritu.

  • Atenta responsabilidad.
  • la virtud de la vigilancia;
  • el “scrutinium paupertatis” a nivel personal y comunitario para la austeridad profética.
  • Destino apostólico de los bienes:
  • destino educativo, formativo y caritativo de los bienes;
  • criterio de conservación de los bienes: pronta disponibilidad apostólica;
  • Providencia y previsión.
  • Solidaridad
  • deber constitucional;
  • responsabilidad del gobierno inspectorial;
  • plan periódico de solidaridad económica.
  • Educar al uso de los bienes.
  • la idolatría del bienestar y la tendencia al derroche;
  • visión cristiana orientadora a cerca de los bienes y su gestión;
  • formar a los jóvenes en la dimensión social de la caridad.
  • Amar a los pobres en Cristo.
  • sentirse pobre entre los pobres;
  • consciencia diferenciada de la pobreza.
  • Conclusión

En su conclusión, Don Vecchi se inspira en María, que canta en el Magnificat la pobreza y se presenta en la tradición de los pobres de Yavé: "la historia vuelve a comenzar siempre desde los pobres y se abre al futuro según la medida de la esperanza de ellos”.

5.Indicaciones para la profundización

Don Vecchi nos ha propuesto una lectura sobre la pobreza, lineal, inmediata y ciertamente estimulante. Él mismo, en la introducción, hace votos para que de esta Carta, igual que de las otras, se realice en comunidad una lectura “creativa”. Precisamente en este mismo sentido he pensado proponérosla con ocasión de este encuentro de los ecónomos inspectoriales. Pienso en una lectura viva, exactamente porque la referencia es a nuestra vida de consagrados, a una experiencia que intentamos vivir, y no tanto a nociones que buscamos asimilar de modo distante. En tal sentido nos organizaremos en grupos apuntando sobre los “desafíos actuales” y sobre las “indicaciones para el momento presente”, teniendo bien en cuenta el cuadro de referencia.
Recordemos todos el sueño de los diamantes y los escenarios que representan el rostro de la Congregación. Con sereno equilibrio, pero también con fuerte sentido de responsabilidad, nos confrontaremos con las graves palabras de nuestro Fundador: “Nuestra Sociedad es bendecida por el Cielo, pero Él quiere que nosotros pongamos nuestra parte. Los males conminados serán prevenidos si predicamos sobre las virtudes y sobre los vicios apuntados; si practicamos lo que predicamos, legaremos a nuestros Hermanos una tradición práctica de cuanto se ha hecho y haremos”. (MB. Vol.XV, pág. 187).
Hoy, el significado de este sueño y la preocupación de Don Bosco, nos interpelan y nos inducen a retornar a las fuentes regeneradoras de nuestra consagración y a la práctica fiel de la pobreza.