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DESCUBRIR LA URGENCIA DE LA COMUNICACIÓN

COMUNICACIÓN SOCIAL - DOCUMENTOS

 

DESCUBRIR LA URGENCIA DE LA COMUNICACIÓN


D. Antonio MARTINELLI Consejero para la Familia Salesiana y la Comunicación Social

 

PREMISA:

Despertar la conciencia de la importancia y de la urgencia de la comunicación.
Con el presente número de las Actas del Consejo, el Rector Mayor envía a las Inspectorías, a los responsables y a las comunidades, el compromiso por un trabajo más eficaz en la comunicación social.
Se invita a Inspectores y Directores a reconsiderar su animación en el ámbito de la comunicación y a ayudar a los Hermanos a llevar a cabo las indicaciones que se pueden deducir de los Capítulos Generales.
Hago un breve recorrido por el camino que hemos hecho, a nivel de Capítulos Generales, indicando las orientaciones operativas que han guiado y deberían guiar el compromiso de las comunidades salesianas.
Concretizo y subrayo todos los aspectos concretos que han sido propuestos.
Las asambleas capitulares, de diversa forma, han vuelto una y otra vez sobre el tema.
De todo ello surge un serio examen de conciencia que cada una de las Inspectorías y de las Comunidades están llamadas a hacer.
Considérese, no obstante, que cuanto más se retarda la actualización y la intervención directa en este sector, tanto más crece la distancia con la realidad del mundo y de los jóvenes con los que vivimos.

 

El CG XIX - 1965

Toda la Iglesia está viviendo durante esos años, con compromiso y entusiasmo, el momento conciliar.
La Congregación, por su parte, presenta dos puntos claves para la comunicación orientada en sentido salesiano:
· La preparación de los Hermanos, para que puedan insertarse, lo mejor posible, dentro del campo de la comunicación.
· La indispensable colaboración con otras instituciones que trabajan en el sector, especialmente con las instituciones eclesiales.

Las razones ofrecidas para trabajar según las indicaciones vienen indicadas:

· por una parte, por las afirmaciones de la iglesia que declara la importancia de la comunicación. Basta con recordar la palabra de Pablo VI en la Evangeli Nuntiandi (n. 45): «Puestos al servicio del Evangelio, ellos (los medios de comunicación) ofrecen la posibilidad de extender casi sin límites el campo de escucha de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Nueva a millones de personas. La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana per
fecciona cada vez más. Con ellos la Iglesia «pregona sobre las terrazas» el mensaje del que es depositaria. En ellas encuentra una versión moderna y eficaz del «púlpito». Gracias a ellos puede hablar a las masas».
· por otra parte, por la conciencia de que, para el salesiano, el compromiso con la comunicación social está en perfecta sintonía con la tradición de familia. Formar a los jóvenes como honrados ciudadanos y buenos cristianos ha significado para Don Bosco comprometerse en el mundo de la comunicación de su tiempo.

Los Inspectores tienen una tarea de animación muy vasta por hacer, dejándose ayudar por el delegado de comunicación.
Los Directores, en las comunidades, no pueden ignorar la riqueza y el riesgo de la comunicación, cualquiera que sea la obra que se lleva adelante por los Hermanos y los seglares.

 

El CG XX - 1971/72

Es el Capítulo de la renovación de y en la Congregación.
En la relectura de la propia historia y en la determinación de la identidad carismática, la Congregación expresa la exigencia de recuperar su fuerza educativa.
Dentro de este horizonte, se inserta la reflexión sobre la comunicación y sobre los medios de comunicación de masas.
Así nace el compromiso de mirar a la comunicación como a una realidad cultural y educativa.
Para los Salesianos no representa solamente una dimensión puramente técnica.
La preocupación «antropológica» de colocar siempre en el centro del proprio compromiso pastoral al joven en concreto, y el compromiso «moral» que nace de una comunicación que masifica y despersonaliza, inducen a mirar mucho más por encima de los simples instrumentos.
La comunicación es un factor de primera importancia que acelera la historia de los pueblos e influye sobre la educación de los jóvenes.
De esta forma, se ponen las bases para lo que dicen las Constituciones en el artículo 43: «Actuamos
en el sector de la comunicación social. Es un campo de acción significativo, que figura entre las prioridades apostólicas de la misión salesiana. Nuestro Fundador intuyó el valor de esta escuela de masas, que crea cultura y difunde modelos de vida, y, para defender y sostener la fe del pueblo, acometió empresas apostólicas originales. Siguiendo su ejemplo, aprovechamos, como dones de Dios las grandes posibilidades que la comunicación social nos ofrece para la educación y la evangelización».
Dos orientaciones señalan el camino para las comunidades:
· estar, como Don Bosco, en la «vanguardia», comprometiéndose con personas y con fuerzas, en una comunicación que cree comunión. De esta forma se delinea una perspectiva que todas las Inspectorías han llevado adelante con fórmulas diversas: el Noticiario Inspectorial. Los treinta años que nos separan del CGE merecen una evaluación de todo lo que se está haciendo por la información y la comunicación en la Inspectoría y en las comunidades, Lo que importa es el desarrollo de una comunicación interna en las comunidades, para lograr una comunión mas profunda y un estímulo más eficaz para el cumplimiento de la misión;
· realizar una educación liberadora, desarrollando la responsabilidad de cada uno y la corresponsabilidad de todos. Se han puesto las bases para un compromiso que hoy se llama «educación a los mass-media», es decir educación a la comunicación y a través de los medios de comunicación. Se trata de una realidad que puede y debe encontrar cumplimiento, por poner un ejemplo, en la escuela, en la liturgia, en la catequesis y en todo el servicio educativo y pastoral.
Los Directores encuentran aquí un amplio abanico de posibilidades para la reflexión y la acción. Es necesaria un poco de audacia apostólica al estilo de Don Bosco.

 

El CG XXI - 1978

El Capítulo General realiza un análisis objetivo, hasta cierto punto riguroso, de la situación de la Congregación, respecto a la Comunicación Social.
Se hace notar la escasa preparación de los Hermanos. Se llama la atención a la urgencia de tener grupos y comunidades capaces de elaborar hechos nuevos.
¿Qué se plantea el Capítulo?
· Ante todo la creación de grupos de reflexión, de investigación, de experimentación, de elaboración de proyectos concretos y realizables, fundados en serias bases científicas. Mientras la comunicación social sea vista como un hobby de algunos Hermanos y se confíe a manos improvisadas, no sólo escasearán los resultados eficaces, sino que disminuirá, incluso, la confianza de las comunidades.
+ Todo esto comporta, pues, que se pueda y se sepa realizar una comunicación alternativa, respecto a lo que todos hacen. No es bueno copiar todo lo que hacen los demás. No hace falta cargarse de estructuras e instrumentos. Hay que encontrar ideas nuevas. Entran aquí de nuevo todas las actividades de tipo tradicional que valorizan el teatro, la música, el canto, la danza, los distintos grupos que consideran los diversos productos de la comunicación.

La comunicación no es todavía una obra coral, una obra de conjunto. Con frecuencia se reduce a un trabajo de unos pocos. Desgraciadamente, incluso algunas veces, en manos de personas aisladas de la comunidad. ¡Hay que dar un salto cualificativo!
Hay que insertar estas exigencias y perspectivas en el PEPS.
Inspectores y directores tienen una tarea importante que llevar a cabo y necesitan colaboración.

 

El CG XXII - 1984

Es el tiempo de la consolidación de la identidad.
Las Constituciones renovadas en el CGE reciben su redacción definitiva y la aprobación de la Santa Sede.
También, en el ámbito de la comunicación social, se asiste al paso del carisma contemplado a la institución operativa.
Nace el dicasterio de la Comunicación Social con un Consejero General.
El emparejamiento con el dicasterio de la Familia Salesiana pareció como el resultado natural de la anterior historia salesiana: es decir la precedente existencia de los «apostolados sociales» unidos a la Familia Salesiana, y la constitución de un «secretariado de la comunicación social», confiado una vez más al Consejero para la Familia Salesiana.
Dos fueron las solicitudes presentadas a las Inspectorías:
· Aprender a ser comunicadores populares. En la expresión «comunicadores populares» se recoge la exigencia de no perder de vista la relación con nuestros destinatarios. La comunicación sirve para llegar a los jóvenes y al pueblo. La comunicación, respetando siempre sus normas y exigencias, debe realizar los objetivos de la promoción humana, de la educación y de la evangelización. No es algo pretendido por sí mismo. Y, como dicen las Constituciones renovadas en el artículo 6, tampoco es imaginable la misión juvenil y popular sin la comunicación.
· Hacer de la presencia en la comunicación una «nueva» presencia. La evolución de la cultura juvenil y popular, engendrada y acompañada por la comunicación social y por los medios instrumentales, ha sido considerada por muchos como la ocasión para que masas juveniles se alejaran de la Iglesia. Insertarse, pues, en la comunicación social suscitará la renovación de las misma comunidad salesiana que busca de nuevo, pastoralmente, a los jóvenes.

La profundización del tema y la preparación de proyectos concretos requieren que la comunicación social en la Inspectoría y en la comunidad se convierta, con una cierta regularidad, en uno de los puntos que hay que poner en el orden del día de los Consejos Inspectoriales. Hay que ampliar el círculo de los responsables, integrando a los seglares y a toda la Familia Salesiana, cuando se busca una comunicación externa a la comunidad.

 

El CG XXIII - 1990

Estamos, con el CG23, en la perspectiva de la educación de los jóvenes a la fe. Luces nuevas y compromisos ulteriores enriquecen la comunicación.
Es significativa la descripción que se hace de la realidad de la comunicación.
Ésta sirve, en primer lugar, para informar, extender y hacer participar a los demás en la propia experiencia personal.
Además, la comunicación forma, en cuanto que ofrece ejemplos y modelos de vida, presenta criterios de comportamiento y juicios de valor. Es, pues, una escuela, una escuela alternativa, con la que la misma educación formal está llamada a compararse, y aunque no entra en confrontación directa con ella, sí sufre su influjo.
También la comunicación tiende a conformar. El carácter de persuasión y atracción típicos de la comunicación logran fácilmente condicionar y plasmar las opciones, sobre todo de los jóvenes.
Finalmente, la comunicación empleada exclusivamente en el plano de la economía y de las audiencias corre el riesgo, fácilmente, de deformar. Se puede hablar, por ejemplo, de teledependientes para designar a las personas que desde la TV esperan la respuesta a los propios interrogantes o la realización de los propios deseos.
Un segundo aspecto que hay que subrayar es el reclamo a las múltiples formas de comunicación.
Estamos habituados a expresarnos solamente con la palabra, tanto hablada como escrita.
Los jóvenes, por el contrario, hoy al lado de la comunicación verbal utilizan:
· la comunicación simbólica,
· la comunicación gestual,
· la comunicación corporal,
· etc., etc.

Si a veces la sintonía religiosa educador-joven se hace difícil, es debido a los diferentes códigos de lectura y de interpretación de los diversos signos de comunicación.
¿Cómo captar los nuevos mensajes?
La respuesta del Capítulo determina en el papel del delegado inspectorial para la comunicación un servicio necesario para superar la distancia jóvenesadultos y educadores-educandos.
Su tarea será, pues, establecer una red de puntos de referencia en cada una de las comunidades, para multiplicar las relaciones, incluso, a través de los instrumentos electrónicos. Es un problema de organización que implica a la autoridad, primera responsable de la animación.

 

El CG XXIV - 1996

Son conocidas por todos las indicaciones que surgen del último Capítulo General.
Dentro de la valoración de la comunicación, el Capítulo señala los tres puntos importantes siguientes:
· relectura del compromiso salesiano a la luz de la comunicación. Es decir, se requiere un momento de reflexión para una nueva comprensión, por ejemplo, del Sistema Preventivo, de
la asistencia y de la educación, visto todo ello desde la perspectiva de un proceso de comunicación.
Lo mismo podríamos decir para la evangelización;
· la maduración de las adecuadas actitudes culturales y espirituales en todos los que desean comunicar. La comunicación, en efecto, encierra dentro de sí una dimensión de espiritualidad que hay que aprender a vivir: es decir el respeto mutuo, la atención a los procesos de maduración, la capacidad de dialogar, la adquisición de capacitación técnica y crítica, etc.
· a nivel inspectorial y a nivel local, hay que reforzar, por un parte, la animación a través del servicio del delegado y, por otra, la evaluación en tomo a la calidad de las comunicaciones.
El Inspector con su Consejo, el Director con el suyo proprio y todos los Hermanos por fidelidad a la vocación, deben crecer en la capacidad comunicativa.

 

Conclusión

La principal preocupación ha sido la de llamar la atención sobre aspectos concretos para un compromiso personal y comunitario respecto a la comunicación.
Y, al querer recordar la riqueza de doctrina existente en nuestras asambleas comunitarias, se ha querido indicar que hay que recorrer otro camino no menos interesante.