Consejo Recursos

Animación vocacional

SALESIANOS DE DON BOSCO - FORMACIÓN

Colaboración entre pastoral juvenil y formación
sobre la animación vocacional

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DIREZIONE GENERALE OPERE DON BOSCO
Via della Pisana 1111 – 00163 ROMA

El Consejero general para la Formación

Roma, 29 de abril de 2006
Prot. 06/0312

A los Reverendos
Delegados inspectoriales de pastoral juvenil
y Delegados inspectoriales de formación

Objeto: Colaboración entre pastoral juvenil y formación sobre la animación vocacional

Queridísimos Delegados inspectoriales:
Os escribimos para ofreceros algunas reflexiones, que hemos compartido juntos en los Dicasterios de pastoral juvenil y de formación, respecto de la animación vocacional.
Nuestra misión nos exige ayudar a todo joven a descubrir y a realizar el proyecto de vida que Dios tiene sobre él. En este sentido toda la pastoral juvenil es vocacional; por esto, dicha dimensión debe estar siempre presente en todos los momentos, procesos e intervenciones de nuestra acción.
En particular para la animación vocacional de los jóvenes que se sienten llamados a la vida religiosa salesiana es preciso establecer una conexión entre pastoral juvenil y formación. A este respecto os pedimos iniciar un camino de confrontación y de colaboración a nivel inspectorial y regional sobre el aspirantado. Para ello os proponemos un cuadro de referencia común.


1. Criterios de animación vocacional

Nuestras Constituciones presentan tres artículos, que ofrecen los criterios fundamentales para comprender los diversos niveles en los que se sitúa la animación vocacional en la pastoral juvenil y que ayudan a individuar el nexo entre animación vocacional y formación inicial. Dichos niveles de animación requieren fases diversas de maduración vocacional.

* Vocación humana y cristiana

Todo salesiano, todas las comunidades y cada comunidad educativa pastoral, por títulos diversos, son responsables de la animación vocacional con el testimonio, la propuesta, el acompañamiento personal y la oración, con el fin de que cada joven descubra su vocación humana y cristiana.
“Educamos a los jóvenes para que desarrollen su propia vocación humana y bautismal, mediante una vida diaria progresivamente inspirada y unificada por el Evangelio. El clima de familia, de acogida y de fe creado por el testimonio de una comunidad que se entrega con alegría, es el ambiente más eficaz para descubrir y orientar vocaciones. Esta obra de colaboración al plan de Dios, coronamiento de toda nuestra labor educativo-pastoral, se sostiene con la oración y el contacto personal, sobre todo en la dirección espiritual” (Const. 37).

* Vocación apostólica

La vocación cristiana debe madurar en una vocación apostólica. La pastoral juvenil salesiana debe, por tanto, ayudar a los jóvenes a abrirse, a discernir y a desarrollar la propia vocación en la Iglesia. Ella se compromete a cuidar las vocaciones seglares, consagradas y presbiterales.
“Como respuesta a las necesidades de su pueblo, el Señor llama, continuamente y con variedad de dones, a seguirlo por el servicio del Reino. Estamos convencidos de que hay muchos jóvenes ricos en recursos espirituales y con gérmenes de vocación apostólica. Les ayudamos a descubrir, acoger y madurar el don de la vocación seglar, consagrada y sacerdotal, para bien de toda la Iglesia y de la Familia salesiana. Con idéntica solicitud cultivamos las vocaciones adultas” (Const. 28).

* Vocación religiosa salesiana

Finalmente, merecen especial atención aquellos jóvenes que manifiestan disposiciones y voluntad para la vocación religiosa salesiana, ofreciéndoles propuestas e intervenciones específicas que los preparen para una opción clara y responsable.
“Al que se orienta hacia la vida salesiana, se le ofrecen el ambiente y las condiciones adecuadas para que conozca su vocación y madure como hombre y como cristiano. De este modo, con la ayuda de un guía espiritual, puede decidir con mayor conocimiento y libre de presiones externas e internas” (Const. 109).


2. Momentos de maduración vocacional

En las Constituciones hemos notado que la animación vocacional presenta tres niveles: por consiguiente, la maduración vocacional requiere momentos distintos, que ayuden al joven a descubrir y desarrollar la vocación humana y cristiana, la vocación apostólica e incluso la vocación religiosa salesiana. Los Reglamentos, luego, hacen referencia a estos momentos en términos operativos, en particular cuando hablan de la vocaciones apostólicas y de las vocaciones religiosas salesianas.

* Cultura vocacional

El primer momento de maduración consiste en crear una cultura vocacional. Se trata de desarrollar la dimensión vocacional de la pastoral juvenil, para que todo joven descubra la propia vocación humana y cristiana. Hay una llamada común y cada uno tiene la propia vocación.

Toda obra salesiana hace crecer una cultura vocacional, que debe presentar algunas atenciones:
- ambiente educativo con testimonios significativos que vivan la vida como vocación cristiana;
- orientación pedagógica y profesional que ayude a todo joven a descubrir sus propios recursos;
- experiencia de la gracia a través de los sacramentos, la oración, la entrega a María;
- presentación de las diversas vocaciones en la sociedad y en la Iglesia a través de modelos;
- oferta de experiencias de servicio gratuito hacia los más necesitados, como ejercicio de generosidad;
- actitudes vocacionales de escucha, disponibilidad y servicio;
- acompañamiento de la petición vocacional en los adolescentes y jóvenes.

* Orientación vocacional

El segundo momento se refiere al cuidado de las vocaciones apostólicas. Se trata de ofrecer experiencias y propuestas de orientación hacia una vocación apostólica en la Iglesia y en la Familia Salesiana. Los Reglamentos generales ofrecen dos artículos a este respecto: uno sobre la orientación vocacional y el otro sobre los centros de orientación vocacional.
“Trabájese en la orientación vocacional de los jóvenes, con la ayuda de educadores preparados y programando actividades adecuadas. Téngase sensibilidad especial para descubrir y seguir, con iniciativas oportunas, a los jóvenes que presenten indicios de vocación de seglar, de religioso o de sacerdote” (Reg. 9).
“Los centros de orientación vocacional reciben y acompañan a los jóvenes que se sienten llamados a un compromiso en la Iglesia y en la Congregación. Tal servicio puede realizarse, también, organizando reuniones locales o regionales, creando grupos específicos o incorporando a los jóvenes en alguna de nuestras comunidades” (Reg. 16).

La orientación vocacional se desarrolla a través de:
- la profundización de la formación humana: conocimiento de sí, desarrollo de las actitudes vocacionales de base como servicio, gratuidad, responsabilidad, formación para el amor,...;
- la ayuda en la formación cristiana y espiritual con la iniciación en la oración, en la escucha de la palabra de Dios, en la participación en los sacramentos, en la liturgia y en la devoción mariana;
- la participación activa en la vida de la comunidad eclesial en los grupos y movimientos apostólicos, considerados como lugares privilegiados de maduración cristiana y vocacional;
- la presencia y el contacto con testimonios y comunidades significativas de las diversas vocaciones de especial consagración en la Iglesia y en la Familia Salesiana;
- los momentos de reflexión y profundización de la vida como vocación y de las diversas vocaciones con la participación en grupos vocacionales, ejercicios vocacionales, colonias de verano;
- una comunidad específica para acompañar y profundizar más cuidadosamente el itinerario de formación humana y de educación en la fe con un acento vocacional.
Al término de esta fase de orientación los caminos se diferencian. Para quien se dirige a la vocación religiosa salesiana, hay la propuesta del aspirantado. Para los que se orientan hacia otras formas de vocaciones cristianas, seglares o consagradas o sacerdotales, se deben ofrecer caminos específicos de maduración vocacional. En particular es importante presentar caminos para los que se orientan hacia la vocación del matrimonio cristiano.


* Aspirantado

Para el joven que se ha orientado a la vocación religiosa salesiana, hay la experiencia del aspirantado.
“El aspirantado es un centro de orientación para vocaciones salesianas. Manteniéndose abierto al ambiente y en contacto con las familias, ayuda a los adolescentes y jóvenes que manifiestan aptitudes para la vida religiosa o sacerdotal a conocer su vocación apostólica y corresponder a ella” (Reg. 17).
El aspirantado es una fase necesaria para discernir y madurar la posible opción por la vida religiosa salesiana. Es principalmente una experiencia de acompañamiento y discernimiento, en la que se atiende con atención a los candidatos a la vida religiosa salesiana.
Existen diversas formas de aspirantado: aspirantados de escuela superior, aspirantados para universitarios, aspirantados para el voluntariado vocacional, “comunidad propuesta”,.... Una Inspectoría puede tener también más de una comunidad para aspirantes, según las diversas situaciones de los candidatos y de las posibilidades de tener animadores vocacionales que los acompañen.

Tal experiencia de aspirantado requiere:
- una comunidad vivaz y abierta, en la que descuellan las relaciones de amistad con los salesianos;
- una comunidad que ayude a desarrollar la idoneidad humana y cristiana y a personalizar la fe;
- una comunidad abierta a la familia del candidato, al propio ambiente y a la pastoral juvenil de la Inspectoría, de modo que facilite una opción libre de presiones;
- una comunidad que ofrezca un serio camino escolástico y cultural;
- una comunidad donde se profundiza el conocimiento de Don Bosco y se hace experiencia de la vida y de la misión salesiana, ayudando al candidato a conocer la propia idoneidad para ella;
- una comunidad que ofrezca la experiencia comunitaria con otros candidatos;
- una comunidad que ofrece un acompañamiento vocacional específico y que ayude al candidato a discernir la propia opción vocacional, a hacer el proyecto personal de vida, a conocer las dos formas de la vocación salesiana, a prepararse para el prenoviciado.


3. Animación vocacional y formación inicial

El aspirantado es una fase en la que se encuentran el camino vocacional y la experiencia formativa. La Ratio pide que el candidato antes del prenoviciado haga un “serio camino de pastoral vocacional” (FSDB 329) y que sea admitido al prenoviciado sólo “cuando ha hecho la opción por la vida salesiana y presenta, a juicio de los responsables, las condiciones de idoneidad humana, cristiana y salesiana necesarias” (FSDB 330).
Por esto, tiene gran importancia el camino que se hace antes del prenoviciado; en particular en las Inspectorías es estratégica la opción del aspirantado (Reg. 17). No puede haber un buen proceso formativo, sin la experiencia del aspirantado (ACG 385, p. 42-43). No es posible que en un año de prenoviciado se pueda adquirir la formación humana y cristiana exigida para acceder al noviciado. El aspirantado es necesario, además, para el discernimiento; con esta experiencia el candidato está en condiciones de hacer la opción por la vida salesiana antes de comenzar el prenoviciado.
La experiencia comunitaria y el acompañamiento del aspirantado aseguran el camino de crecimiento humano y cristiano y ayudan a superar carencias culturales y familiares. Al mismo tiempo facilitan el conocimiento del candidato y de su familia. Una mejor valoración de las motivaciones, la elevada edad, la escasa preparación cultural de los prenovicios tienen necesidad de un mejor acompañamiento e invitan a buscar nuevas soluciones para el aspirantado.
El aspirantado es el punto de empalme entre la pastoral juvenil y el camino formativo. A nivel inspectorial y regional es necesaria una confrontación entre delegados inspectoriales de pastoral juvenil y de formación, animadores vocacionales, encargados de los aspirantes, encargados de los prenovicios, sobre cómo se da la formación humana y cristiana y la opción por la vida salesiana antes del prenoviciado.

Queridísimos Delegados, con esta carta deseamos que se pueda dar impulso a la colaboración entre pastoral juvenil y formación respecto de la realidad de la animación vocacional y en particular de la experiencia de aspirantado. El Dicasterio de pastoral juvenil ofrecerá a continuación una propuesta más articulada sobre la animación vocacional.
Os agradecemos la atención, os deseamos un trabajo provechoso y os saludamos cordialmente


Don Antonio Doménech Don Francesco Cereda
Consejero general para la pastoral juvenil Consejero general para la formación


Colaboración entre pastoral juvenil y formación sobre el aspirantado

A nivel inspectorial y regional los Delegados inspectoriales de pastoral juvenil y los Delegados inspectoriales de formación estudien juntos algunos temas referentes a la animación vocacional. En particular reflexionen y asuman criterios y orientaciones comunes sobre la experiencia del aspirantado:
- elementos para un proyecto vocacional y formativo del aspirantado: la naturaleza y la finalidad, el tipo de experiencia, las condiciones vocacionales y formativas;
- criterios de opción de los candidatos para el comienzo de la experiencia de aspirantado;
- itinerarios vocacionales y formativos del aspirantado;
- modalidades de acompañamiento y de discernimiento;
- propuesta a los aspirantes de la vocación del salesiano coadjutor;
- proyecto personal de vida del aspirante;
- preparación de los animadores vocacionales para el aspirantado.