Consejo Recursos

Orientaciones sobre la formación inicial en la CISUR

DIREZIONE GENERALE OPERE DON BOSCO
Via della Pisana 1111 – 00163 ROMA
Il Consigliere Generale per la Formazione

Roma, 17 de julio de 2006
Prot. 06/0560

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A los Reverendos Inspectores
y Delegados inspectoriales de formación
Región AMÉRICA CONO SUR – CISUR

Objeto:  Orientaciones sobre la formación inicial en la CISUR

Queridísimos Inspectores y Delegados:

Les presento las “Orientaciones sobre la formación inicial en la Región América Cono Sur – CISUR”. Son el resultado de un largo trabajo: mi visita a las comunidades formadoras, la evaluación de su consistencia cuantitativa y cualitativa, la revisión de los Directorios Inspectoriales - Sección formación, sus respuestas a mi Relación sobre la formación inicial y, finalmente, el estudio por parte del Rector Mayor y del Consejo general.
Les agradezco de corazón la colaboración ofrecida durante este proceso; espero que éste haya sido un ejercicio útil también para ustedes. Con esta carta quiero subrayar algunos aspectos positivos de la formación inicial en la Conferencia y otros que parecen necesitar más atención. Les señalo en particular algunas orientaciones de parte del Rector Mayor y de su Consejo.
Para favorecer la confrontación y la coordinación de la formación en la Región América Cono Sur, se está constituyendo la Comisión regional de formación, formada por los Delegados inspectoriales, que puede prever la posibilidad de articulación en los dos sectores de la EFOSUR y de la CNF del Brasil. Aún habiendo algunas situaciones comunes, a causa del camino hecho hasta ahora, a las dos Conferencias de la Región se ofrecen “Orientaciones” distintas.

1. CONEXIÓN ENTRE ANIMACIÓN VOCACIONAL Y FORMACIÓN

Después de años de florecimiento vocacional, la Conferencia está experimentando una caída. En el período 1990-1995 había una media de 40.6 novicios al año; la media ha descendido a 31.6 en el período 1996-2001; en el período 2002-2005 ha habido una media de 25 novicios al año. Al final del 2005, excluidos los prenovicios, en la Conferencia había 144 formandos.
En el período 1990-1995 había una media al año de 12.3 profesos temporales y de 6.1 profesos perpetuos, que dejaban la Congregación, por un total de 18.4 profesos; en 1996-2001 había una media de 19.6 profesos temporales y de 6.5 profesos perpetuos, que dejaban la Congregación, por un total de 26.1 profesos; en 2002-2005 se ha tenido una media de 9.4 profesos temporales y de 2 profesos perpetuos, que dejaban la Congregación, por un total de 11.4 profesos.
La Ratio pide que antes del prenoviciado el candidato haga “un serio camino de pastoral vocacional” (FSDB 329) y que sea admitido al prenoviciado sólo “cuando ha hecho la opción por la vida salesiana” (FSDB 330). En Los Reglamentos generales, en el artículo 17, dicho camino que precede al prenoviciado es llamado “aspirantado”.
Aún en la posible diversidad de terminología y de realización, el aspirantado es esencialmente una experiencia de acompañamiento de los jóvenes que demuestran interés por la vocación consagrada salesiana. Tal experiencia comprende la dirección espiritual, el discernimiento vocacional, el conocimiento y la implicación de la familia, la participación en la vida y misión de la comunidad salesiana, el estudio y la consolidación cultural.
Todas las Inspectorías tienen alguna experiencia vocacional para candidatos o aspirantes antes del prenoviciado; hay aspirantes estudiantes de la escuela secundaria, universitarios, voluntarios vocacionales. Algunas Inspectorías tienen iniciativas ocasionales; otras, en cambio, tienen propuestas continuadas; todas están profundizando cómo actualizar y hacer más sistemáticas las experiencias de “aspirantado”.
No todos los candidatos llegan al prenoviciado con una clara opción por la vida salesiana. Su formación  humana y su vida cristiana, además, resultan deficientes. En un año de prenoviciado no se logra hacer el camino exigido para poder iniciar el noviciado; pero no es aconsejable hacer dos años de prenoviciado. Por esto, es preciso reforzar el camino vocacional precedente: en particular resulta estratégica la experiencia del aspirantado.
Un problema que tiene que ser afrontado se  refiere a los estudios universitarios. Algunos jóvenes, que llegan a nuestros caminos formativos, desean iniciar o continuar tales estudios o han obtenido ya un título académico. También las etapas formativas, sobre todo el postnoviciado, prevén estudios que ofrecen un título reconocido. Es preciso estudiar este problema, para acompañar las opciones vocacionales de los jóvenes durante los estudios universitarios y para no prolongar demasiado las fases formativas.

Orientaciones

1.1. Antes del prenoviciado, para los candidatos a la vida salesiana debe haber una experiencia de acompañamiento personal, discernimiento vocacional, estudio, vida comunitaria, ejercicio en la pastoral salesiana, o sea, hay que hacer una experiencia de aspirantado. Particularmente necesitados de la experiencia comunitaria antes del prenoviciado son aquellos candidatos que no provienen de nuestros caminos educativos o provienen de ambientes humana y culturalmente pobres. Durante este período, cuando sea  necesario, se concluyen los estudios de la escuela secundaria.
1.2. Siendo el aspirantado el punto de conexión entre la  pastoral juvenil y el camino formativo, a nivel de Inspectoría es necesario hacer una confrontación sobre esta experiencia entre delegados de pastoral juvenil y de formación, animadores vocacionales, encargados de los aspirantes, encargados de los prenovicios. También a nivel de Región puede ser útil a este respecto la confrontación entre delegados inspectoriales de pastoral juvenil y de formación.
1.3. Problemas que necesitan ser estudiados juntamente entre pastoral juvenil y formación se refieren a: los criterios de opción de los jóvenes invitados a hacer la experiencia del aspirantado, los elementos de su formación humana  y cristiana en coherencia y continuidad con el camino de la pastoral juvenil y con  las exigencias del prenoviciado, el papel que puede y debe asumir la experiencia del aspirantado en la animación vocacional inspectorial, las modalidades de discernimiento para la opción de vida salesiana antes del prenoviciado, la preparación de animadores vocacionales para el aspirantado, los estudios universitarios y su armonización con los estudios sucesivos.
1.4. Se pide reforzar en el aspirantado la presentación de las dos vocaciones de la vida salesiana, la del salesiano sacerdote y la del salesiano coadjutor, sin que en este momento el candidato sea invitado a tomar una decisión. 

2. PRENOVICIADO

Consistencia numérica

Todas las Inspectorías de la CISUR tienen el  propio prenoviciado, excepto ABA que manda los prenovicios al prenoviciado de ALP. Por esto, en la Conferencia hay 7 prenoviciados.

Condiciones formativas

En todas las Inspectorías ordinariamente el prenoviciado tiene la duración de un año; ALP tiene un prenoviciado de dos años; ABA y ACO lo tienen de un año, manteniendo abierta la posibilidad de dos años. La Congregación es favorable a un solo año de prenoviciado; pero para poder alcanzar los  objetivos de esta fase es importante garantizar la calidad de los formadores, la seriedad del programa formativo, la profundidad del camino previo de aspirantado.
En PAR los prenovicios se encuentran con los postnovicios; los de ACO y ARO están con los aspirantes. La Ratio no favorece la  unión de fases formativas diversas en la misma casa. Sin embargo, en los casos en que realmente no sea posible su diferenciación, sobre todo entre aspirantes – prenovicios, o bien prenovicios – postnovicios, se requiere que se aseguren las siguientes condiciones: un número suficiente de formadores para cada fase, ambientes distintos e itinerarios bien definidos.
El prenoviciado es la primera verdadera fase formativa con finalidades propias. A veces es considerado como una simple introducción al noviciado; por esto, no siempre se plantea como una auténtica fase de preparación humana y cristiana, en vista de la fuerte experiencia de vida consagrada del noviciado.
Con frecuencia el programa de formación resulta incierto. Hay necesidad de  una confrontación entre los encargados de los prenoviciados para definir un buen programa. En particular, teniendo las Inspectorías de Argentina y URU el noviciado en común, es necesaria una confrontación entre los encargados de los prenovicios y el maestro de los novicios acerca del proyecto de prenoviciado; de este modo los prenovicios podrán llegar al noviciado con un nivel más homogéneo de formación.
Generalmente en los prenoviciados de la CISUR se hace el primer año de estudios filosóficos; los prenovicios están ocupados principalmente en los estudios académicos. En PAR los prenovicios hacen sólo el examen de ingreso al “profesorado” y desarrollan un programa de estudio propedéutico. La Ratio pide que “el compromiso de los estudios que se hacen debe armonizarse con los deberes señalados para el prenoviciado. La suma de las obligaciones académicas no debería distraer de los objetivos fundamentales de esta fase” (FSDB 342).
La experiencia del prenoviciado exige reflexión, participación comunitaria, oración, además de la interacción frecuente con el guía o director espiritual. Es preciso preguntarse hasta qué punto los estudios filosóficos permiten que se haga un verdadero trabajo formativo. El planteamiento actual de los estudios corre el peligro de que la experiencia del prenoviciado se vea privada de su contenido formativo específico.
Excepto CIL, PAR y URU, en las otras Inspectorías el prenoviciado está inserto en una comunidad salesiana apostólica. Para esta fase esto es positivo; pero puede haber el peligro de que los prenovicios no sean suficientemente acompañados y que sean absorbidos por los compromisos educativos pastorales. En estos casos no es suficiente confiar los prenovicios a un hermano ya comprometido en otras actividades; es necesario tener un equipo de formadores, ambientes distintos y programas bien definidos.

Equipo de formadores

En general, el compromiso formativo del prenoviciado está confiado a una sola persona. Se nota la falta de un equipo de formadores; esto es causa de una propuesta formativa poco consistente.
Los formadores no siempre tienen la preparación específica y la experiencia necesaria para desempeñar sus deberes, particularmente para la formación humana y para la dirección espiritual. Algunos  formadores han participado en los cursos ofrecidos por el CRS de Quito o en el curso de actualización de la UPS. “Hoy un encargado de los prenovicios tiene necesidad de la misma preparación y experiencia que un maestro de novicios” (ACG 385 p. 43-44).
Dos prenoviciados se benefician de un salesiano coadjutor en el equipo. Es importante que haya la presencia de esta figura, porque ayuda a confrontarse con la doble forma de la vocación salesiana, mientras están todavía profundizando su opción.

Orientaciones

2.1. En el prenoviciado haya un serio compromiso de formación humana y cristiana, sirviéndose de medios como la dirección espiritual, la catequesis, la autobiografía, el proyecto personal de vida, la ayuda del psicólogo. Cuídese la integración de los candidatos, que muchas veces provienen de áreas geográficas culturalmente diversas.
2.2. Préstese atención para que los estudios académicos no impidan el logro de los objetivos del prenoviciado. En los prenoviciados donde se cursa el primer año de estudios filosóficos, verifíquese la posibilidad de lograr los objetivos de esta fase y se permanezca abiertos a la búsqueda de soluciones diversas.
2.3. Las Inspectorías de la Región, a través de la Comisión regional de formación, confróntense sobre el proyecto formativo del prenoviciado y sobre la formación intelectual de esta fase.
2.4. Las Inspectorías preparen a los formadores encargados del prenoviciado y constituyan equipos formativos, con la presencia de la figura de un salesiano coadjutor y del confesor.
2.5. Es necesario que  en el prenoviciado se continúe la presentación de las dos vocaciones de la vida salesiana, la de salesiano sacerdote y la de salesiano coadjutor; pero no es necesario anticipar el discernimiento y la opción, que se hacen en el noviciado. 

3. NOVICIADO

Consistencia numérica

En la CISUR hay 3 noviciados: en Alta Gracia – ACO para todas las Inspectorías de Argentina y URU, en Santiago – CIL, en Fernando de la Mora – PAR. Un número excesivamente pequeño de novicios debilita la experiencia formativa; por esto, en 2005 URU ha mandado su novicio a ACO. Los tres noviciados actuales son suficientes para toda la Conferencia.

Colaboración interinspectorial

El noviciado de Alta Gracia dispone de una colaboración interinspectorial, que debe ser mejorada en la corresponsabilidad de decisiones comunes.
Hay necesidad, sobre todo en Argentina, de superar las visiones ideologizadas de vida religiosa que están en la base de la diferencia de criterios, de metodologías, de contenidos y de perspectivas, tanto en el campo de la formación como en el de la pastoral. Esto hace más difícil el trabajo formativo y la colaboración, que pueden resultar también ineficaces.

Condiciones formativas

En general los novicios viven una experiencia enriquecedora, en un ambiente de serenidad, de apertura y de receptividad. Hay un gran amor a Don Bosco y  un sentido fuerte de pertenencia a la Congregación. Es útil una confrontación entre los noviciados sobre el proyecto y los programas de estudio.
El noviciado interinspectorial de Alta Gracia puede encontrar dificultades en el proceso formativo por el hecho de que los novicios provienen de experiencias heterogéneas, con significativas diferencias en el camino de prenoviciado.
Es necesario garantizar la continuidad formativa entre noviciados y postnoviciados, mediante la confrontación entre los formadores de las dos fases y el estudio en las CIF. Esto puede profundizarse también en el Curatorium.

Equipo de formadores

Los noviciados tienen un equipo apenas suficiente de formadores, aunque es necesario definir mejor las modalidades del trabajo de equipo. Las Inspectorías interesadas están comprometiéndose para constituir un equipo de formadores en Alta Gracia, con  un grupo interinspectorial, estable y consistente.
Siempre que sea posible, manténgase siempre la presencia de al menos un coadjutor en cada noviciado, dado que ésta es la fase en que el novicio hace el discernimiento y toma la decisión acerca de su vocación de futuro salesiano sacerdote o coadjutor. No debe faltar el confesor que, por su papel, no es miembro del consejo local.

Orientaciones
3.1. Las Inspectorías de  la Región deben confrontarse a través de la Comisión regional de formación acerca de los programas de formación intelectual de los noviciados y llegar a una común “Ratio studiorum”. Prevéase también el estudio de la lengua italiana.
3.2. Es necesario llegar a una mejor armonización de los programas de los prenoviciados de las Inspectorías de Argentina y Uruguay con los del noviciado interinspectorial de Alta Gracia. En tal noviciado hágase funcionar el Curatorium para una verdadera responsabilidad de las Inspectorías implicadas; para este fin se requieren una Convención entre las Inspectorías y un Reglamento del Curatorium. Cuídese la constitución de un equipo interinspectorial de formadores.

4. POSTNOVICIADO

Consistencia numérica

En la CISUR hay 7 postnoviciados, de los que los de ABB y ALP son de duración bienal o trienal según los estudios; mientras los de ACO, ARO, CIL, PAR y URU son de duración trienal.

Colaboración interinspectorial
Actualmente sólo el postnoviciado de Avellaneda – ALP es interinspectorial; éste acoge a los postnovicios de ABA y ALP. A partir de la Visita de Conjunto 2005, está en acto un proceso que está llevando progresivamente a la unificación de los postnoviciados de las Inspectorías de Argentina en Córdoba. También URU ha comenzado a mandar a sus formandos a dicho postnoviciado. Los demás postnoviciados de Argentina están para ser progresivamente clausurados.

Centro de estudio

Los siete postnoviciados de la Conferencia tienen un centro salesiano de estudios en conformidad con la Ratio (FSDB 145). El tercer año de estudio los postnovicios de CIL frecuentan la Universidad Católica de Santiago. Todos los centros de estudio ofrecen una especialización académica de estudios universitarios o superiores con reconocimiento civil.
Los postnovicios coadjutores normalmente hacen el mismo currículo de estudios filosóficos y pedagógicos de los postnovicios clérigos; esto favorece el sentido de igualdad entre hermanos. Pero hay que garantizar, sobre todo a nivel espiritual y pastoral, el crecimiento de las identidades vocacionales.

Condiciones formativas

Todas las comunidades formadoras de la Conferencia cargan con la responsabilidad comunitaria a través del proyecto formativo, que resulta así un instrumento útil para el crecimiento en  orden a los fines de esta fase.
La experiencia formativa está garantizada por los equipos de formadores, la mayor parte de los cuales son débiles. Algunas comunidades carecen del confesor como miembro del equipo.
El desafío propio del postnoviciado es alcanzar un equilibrio entre vida comunitaria, crecimiento espiritual, estudios y prácticas pastorales. Contribuye a este fin una cantidad congrua y no excesiva de clases,  que deje espacio al estudio y a la reflexión personal.
La calidad de la formación se mide por la capacidad del equipo de ofrecer un acompañamiento específico para cada fase. Aunque la  Ratio no favorezca que en los mismos ambientes haya varias fases formativas, en los casos en que no es posible separar físicamente las fases, asegúrese un equipo adecuado de formadores, ambientes propios y sobre todo una experiencia formativa específica. Lo mismo se puede decir para los casos en que la experiencia del postnoviciado está situada en una comunidad apostólica.
Sólo ACO y CIL tienen una comunidad formativa exclusiva para el postnoviciado; ARO, PAR y URU tienen el prenoviciado junto al postnoviciado, pero con ambientes separados; ABB y ALP tienen el postnoviciado inserto en una comunidad apostólica.
Es importante asegurar una oportuna dirección espiritual no sólo comunitaria, sino sobre todo personal, llevada adelante con estilo salesiano. El Director de la comunidad es el guía espiritual propuesto. En todas las comunidades formadoras se favorece el proyecto personal de vida.

Orientaciones

4.1. En el postnoviciado de Córdoba hay que garantizar un equipo interinspectorial de formadores y profesores. Para una verdadera corresponsabilidad sobre el proyecto formativo y la selección del personal se requiere una Convención entre las Inspectorías implicadas y el funcionamiento del Curatorium.
4.2. En los centros de estudio es preciso asegurar la consistencia cuantitativa de profesores salesianos de filosofía y ciencias humanas, para garantizar el planteamiento formativo de los estudios y la unidad de la formación en la fase del postnoviciado. Algunos profesores sean también formadores.

5. TIROCINIO

No siempre el tirocinio se realiza como una verdadera fase formativa. A veces se evidencian estas dificultades: poca atención al camino formativo del hermano joven, ineptitud de la comunidad escogida, escaso acompañamiento espiritual y pastoral. Hay el peligro de que los tirocinantes en poco tiempo pierdan los valores adquiridos en los caminos formativos precedentes.
La realidad de los escrutinios trimestrales, que requiere más atención y precisión en todas las fases formativas, tiene necesidad de ser cuidada sobre todo por las comunidades que acogen a tirocinantes. El proyecto formativo para los tirocinantes es un  instrumento útil para la comunidad.
Son importantes los encuentros inspectoriales periódicos de los tirocinantes; pero es igualmente necesaria la confrontación y la orientación común entre los Directores que tienen tirocinantes en sus comunidades.

Orientaciones
5.1. Los tirocinantes sean mandados a comunidades en las que tengan la posibilidad de ser seguidos por el Director, de hacer una experiencia comunitaria, de ser acompañados por la comunidad, también a través de los escrutinios trimestrales. El Director es propuesto como el guía espiritual del tirocinante. Es aconsejable la presencia de al menos dos tirocinantes por comunidad.
5.2. La comunidad tenga el Proyecto formativo para los tirocinantes, supervisado por el Inspector y por el Delegado inspectorial de formación, sobre la base de una propuesta común elaborada por la Comisión inspectorial y confrontada con la Comisión regional de formación. Debe ser preparado y compartido con los tirocinantes de la comunidad.
5.3. Se anima a hacer encuentros inspectoriales periódicos de todos los tirocinantes; de acuerdo con el Inspector, tales encuentros podrían ser confiados al Delegado inspectorial de formación. Es igualmente necesario favorecer la confrontación entre los Directores que tienen tirocinantes en sus comunidades y cuidar su orientación formativa. 

6. FORMACIÓN ESPECÍFICA DE LOS SALESIANOS PRESBÍTEROS

Consistencia numérica

En la CISUR hay 3 comunidades formadoras para los candidatos al presbiterado: ABA, CIL y URU. Dos de estas comunidades son interinspectoriales: San Justo – ABA que acoge a los estudiantes de las cinco Inspectorías de Argentina; Santiago – CIL que acoge a los jóvenes salesianos de PAR y desde 2005 de PER y ANT.
La opción de mandar a Santiago – CIL estudiantes de tres Inspectorías de la Región Interamérica requiere todavía discernimiento. Después de la decisión de realizar la colaboración interinspectorial por parte de las Inspectorías de Argentina para la comunidad formadora de San Justo – ABA, se están llevando a su clausura las comunidades formadoras inspectoriales de ACO y ARO.

Colaboración interinspectorial

En la CISUR no había comunidades formadoras numerosas; es más, algunas eran “demasiado exiguas”; y constituían “un  desafío para la pedagogía formativa” (FSDB 224). Por esto, en la Visita de Conjunto de 2005, el Rector Mayor pidió a las Inspectorías de Argentina “unir los diversos centros de postnoviciado y teologado con el fin de que pueda haber comunidades consistentes en número y calidad”.
El proceso de reflexión y confrontación entre las Inspectorías de Argentina en vista de la colaboración ya ha comenzado y, gracias al compromiso y colaboración de todos, está empezando a dar buenos resultados para esta fase. Ciertamente no faltan las dificultades de integración de los criterios formativos de las comunidades formadoras de proveniencia, pero se afrontan con valor y convergencia.
También URU, teniendo presente el pequeño número de estudiantes de teología, podría pensar en una colaboración; pero, por ahora, parece conveniente que siga con la propia comunidad formadora. Para Santiago la colaboración más sólida parece ser la que existe entre CIL y PAR.
Para las comunidades interinspectoriales todavía no se ha puesto en acto una corresponsabilidad real, con decisiones colegiales sobre el personal, el proyecto formativo, el aspecto económico, los estudios.

Centro de estudio
En la CISUR sólo el ISET de Buenos Aires es un centro salesiano de estudio.  Se desea que en él el rector salesiano pueda dedicarse a esta función a tiempo pleno; es preciso también garantizar la inserción de otros profesores salesianos, algunos de los cuales sean formadores en San Justo. Los estudios teológicos tienen la duración de 4 años. El centro está afiliado a la UPS.
En CIL el centro de estudio es el de la Universidad Católica, con el que se colabora con la participación de algunos profesores. Aquí se consigue el bachillerato después de tres años.  La Ratio pide, de acuerdo con el CIC, que “los socios que se preparan al sacerdocio deben dedicarse, por lo menos durante cuatro años, a una más intensa formación sacerdotal en comunidades formadoras” (FSDB 483).

Condiciones formativas
Generalmente el clima de las comunidades formadoras de esta fase es sereno. Sin embargo, se pueden indicar algunas situaciones que merecen reflexión por parte de los responsables. Se está procurando que haya una armonización de los estilos formativos en la comunidad de San Justo, que se debe a la presencia de formadores y formandos provenientes de tres comunidades formadoras diversas.
Algunos equipos de formadores son débiles, con personal escaso y a veces poco preparado para el acompañamiento. No siempre está asegurada la continuidad de los formadores y la presencia del confesor, como miembro del equipo aunque no del consejo.
Se nota un cierto desconcierto acerca de la dirección espiritual. Mientras en alguna comunidad es clara la propuesta del Director como guía espiritual, en otras se deja a cada hermano la elección del propio director espiritual, con una variedad de experiencias no siempre oportunas.
No siempre las prácticas pastorales encuentran un justo equilibrio dentro del camino formativo, quitando el tiempo necesario para el estudio, la reflexión y la oración. Las comunidades formadoras deben prestar atención a no ser absorbidas por las necesidades pastorales inmediatas.

Orientaciones
6.1. Para la comunidad formadora y el centro de estudio de Santiago – CIL asegúrese el cumplimiento de  los  cuatro años de  formación y de estudios teológicos, exigidos por el Código de Derecho Canónico y por la Ratio, para ser admitidos al presbiterado. Para la comunidad formadora de San Justo asegúrese que los formandos hayan aprobado los exámenes necesarios, antes de ser admitidos a los ministerios y a las Órdenes del Diaconado y Presbiterado.
6.2. Favorézcase el equilibrio de las ejercitaciones pastorales con toda la acción formativa, prefiriendo la calidad a la cantidad y garantizando los tiempos necesarios para el estudio y la vida espiritual. Préstese una atención más sistemática a la formación pastoral en sus diversos aspectos: sentido apostólico, pasión evangelizadora, implicación con los jóvenes pobres, el cuidado de las vocaciones y de la Familia Salesiana, el estudio del planteamiento salesiano de la pastoral juvenil. En particular, favorézcase el trabajo de equipo, el proyecto, la realización, la evaluación y el acompañamiento.
6.3. Profundícense la reflexión y la práctica de la dirección espiritual y estúdiense las modalidades de coordinación entre las diversas formas de acompañamiento personal: dirección espiritual, coloquio con el Director, Confesión. Es bueno que las CIF hagan una reflexión a este respecto a partir de la Ratio y los responsables aseguren que sea clara la propuesta salesiana de la dirección espiritual.
6.4. Para la colaboración interinspectorial de San Justo – ABA y Santiago – CIL se definan las modalidades de corresponsabilidad por medio de una Convención y del funcionamiento del Curatorium. Garantícense equipos interinspectoriales de formadores y profesores, el compartir el proyecto formativo y la asunción de los compromisos económicos.

7. FORMACIÓN ESPECÍFICA DE LOS SALESIANOS COADJUTORES

Considerados el reducido número de jóvenes coadjutores y la unidad lingüística de las Regiones de América, en las orientaciones de clausura de la Visita de Conjunto, el Rector Mayor ha pedido “orientarse decididamente hacia una propuesta única de las dos Regiones de América para la formación del salesiano coadjutor en el postirocinio”. La colaboración podrá favorecer una buena propuesta.
La solución, que hay que encontrar con el Dicasterio de la Formación, debería tener en cuenta las indicaciones de la Ratio, que pide ofrecer en esta fase una “seria formación teológica, pedagógica y salesiana” (Reg. 98) de una duración de “al menos un año” (FSDB 449).
Para concretar esta fase formativa, el Dicasterio de formación ha preparado juntamente con algunos salesianos coadjutores un currículo de estudios de dos años de duración, que es coherente con la Ratio y mantiene un equilibrio entre los estudios de teología sistemática, sagrada escritura, historia, liturgia, moral, pastoral, espiritualidad, estudios salesianos y ciencias humanas. Dicho currículo tiene la posibilidad de éxito donde hay un centro salesiano de estudio y donde se ofrece también a otros religiosos hermanos, religiosas, seglares, permitiendo así continuar la experiencia también cuando haya pocos coadjutores.

Orientaciones
7.1. Continúese el diálogo entre los Inspectores de la Región América Cono Sur y establézcase el contacto con los Inspectores de la Región Interamérica y con la comunidad formadora de Guatemala – CAM, que está iniciando esta fase formativa de dos años de duración. En este momento dicha comunidad depende de la responsabilidad de los Inspectores de la Región Interamérica y está abierta a las Inspectorías de la Región América Cono Sur que quieran mandar allí a salesianos coadjutores.

8. PREPARACIÓN PARA LA PROFESIÓN PERPETUA

La  preparación a la profesión perpetua comienza un año antes de la profesión misma, después de  que el hermano ha manifestado al Inspector la voluntad de comenzar tal preparación.
El año de preparación, animado por el equipo del EFOSUR, se propone realizar una evaluación de la experiencia religiosa salesiana vivida, un discernimiento antes de la opción definitiva y un fortalecimiento de las motivaciones vocacionales.
La Comisión de formación de la Conferencia está llevando adelante un buen trabajo. Se anima a las Inspectorías a continuar tal colaboración

Orientaciones
8.1. El EFOSUR, como ya está haciendo, siga favoreciendo la colaboración entre las Inspectorías para esta preparación. Confróntese también con otras experiencias de la Congregación, sobre todo dentro de la Región América Cono Sur y también con la Región Interamérica.

9.  ESTUDIOS SALESIANOS

Se nota la carencia de estos estudios en la formación específica para salesianos presbíteros. En las Regiones de la Congregación el Dicasterio de la formación ha concluido una consulta sobre los estudios salesianos en la formación inicial. El Rector Mayor y el Consejo general han aprobado algunas “Orientaciones” al respecto, válidos para toda la Congregación.
Hay que notar la riqueza que constituye el Centro Regional de Formación de Quito, particularmente para preparar profesores de estudios salesianos. En estos cursos han participado también salesianos y seglares de la CISUR.

Orientaciones
9.1. Se pide que cada Inspectoría adopte las nuevas Orientaciones para los estudios salesianos, aprobadas por el Rector Mayor y su Consejo, y provea a la preparación de algún hermano en dichos estudios, aprovechando, además del Centro Regional de Quito, el currículo de licenciatura y doctorado de la UPS.
9.2. Los centros de estudio se comprometan a insertar los estudios salesianos en los horarios de las clases, con profesores del centro mismo, exámenes y reconocimiento académico de los créditos. Los  que estudian en  un centro no salesiano, tengan la oportunidad de hacer estos estudios en el mismo centro o en otra sede.

10. ESTILO DE VIDA POBRE Y COMUNITARIO

Hoy la cultura consumista y el individualismo hacen frágiles a los jóvenes ante las dificultades. La formación inicial debe saber estimular las mejores energías y debe vigilar sobre el peligro de formar generaciones débiles. Es preciso formar en el trabajo y en la templanza y en el vivir y trabajar juntos.
El CG25 nos compromete a testimoniar “un modo de vida sencillo, sobrio y modesto, teniendo en cuenta el ambiente en que se vive, con un trabajo asiduo, sacrificado y dispuesto a desempeñar, incluso, los servicios más humildes” (n. 35).
El estilo de vida pobre ayuda a cultivar sensibilidad y solidaridad hacia los más necesitados, y atención a las situaciones de marginación y de exclusión. En la formación inicial se pide atención a formar en la doctrina y en la práctica de la pobreza evangélica.

Orientaciones
10.1. Las habitaciones de las comunidades formadoras sean sencillas. El planteamiento de la vida ayude a crecer en el sentido comunitario. Favorézcanse ambientes y espacios comunitarios. Los formandos estén implicados en los servicios domésticos; el personal de servicio se reduzca a lo esencial.
10.2. La comunidad formadora tenga un estilo sobrio, esencial y solidario. Es preciso crear en los formandos una mayor vigilancia  y moderación sobre los gastos personales, el uso de los vehículos, la posesión de instrumentos personales, en particular los de comunicación social y del internet.
10.3. La comunidad formadora concrete en el proyecto comunitario las líneas  importantes de la vida de pobreza y haga, al menos una vez al año, el “scrutinium paupertatis”. La presentación del presupuesto y del balance de la comunidad ayuda a formarse en la sensibilidad por la pobreza.

11.  FORMACIÓN DE LOS FORMADORES

Los formadores de toda comunidad formadora se encuentran periódicamente a nivel de la comunidad, confrontándose sobre temas formativos a partir de la Ratio; alguna comunidad se encuentra al  menos una vez al mes. Esto favorece la construcción del equipo y la convergencia formativa.
Los equipos de los formadores de toda la Conferencia tienen un encuentro de formación anual; no se trata de un encuentro de formadores por separado, sino de todo el equipo. El EFOSUR desarrolla a este respecto una función muy útil. Durante este encuentro hay que favorecer la confrontación entre los diversos grupos de formadores: Directores de prenoviciados, noviciados, postnoviciados, formación específica.
Los hermanos, que son formadores o que formarán parte de comunidades formadoras, hagan al menos el curso de actualización para formadores en la UPS, que dura de febrero a mayo, o hagan algún curso del currículo de los formadores de la UPS durante un semestre. Se prepare algún hermano en el currículo bienal para formadores de la UPS.
Tienen urgente necesidad de ser profundizados los contenidos y la metodología referentes a la formación humana, la dirección espiritual, las ejercitaciones pastorales, la continuidad formativa entre las diversas fases, el crecimiento afectivo de la persona en las diversas fases, la aportación de la psicología.

Orientaciones
12.1. Las Inspectorías pongan entre sus prioridades de los próximos años la constitución y el fortalecimiento de los equipos formadores, consistentes cuantitativa y cualitativamente.
12.2. Dense oportunidades a los formadores, actuales y futuros, de especialización y actualización para su tarea  formativa; se favorezca la preparación a través del curso de actualización para formadores de la UPS, el currículo para formadores de la UPS y las propuestas del Centro Regional de Quito. En particular a los Directores de las comunidades formadoras y a los maestros de novicios se les dé un año de preparación, o al menos seis meses de actualización, antes de la asunción de su encargo.
12.3. Continúese el encuentro anual entre los formadores de las diversas fases formativas de la Conferencia o de  la Región. Es importante formar en la dirección espiritual y en su práctica salesiana,  que ve en el Director el guía espiritual propuesto a todos. Como también hace falta preparar para la metodología de la formación, que entre otras cosas requiere estar atentos al paso del formando a otra  fase formativa sólo si ha alcanzado los objetivos que para ella propone la Ratio. 

Les agradezco la atención y la colaboración en la actuación de estas “Orientaciones”. Éstas son expresión de la responsabilidad del Rector Mayor y del Consejo general, que tienen la responsabilidad primera sobre la formación de toda la Congregación y el deber de asegurar ambientes, equipos, programas formativos válidos y eficaces.

Tales “Orientaciones” sean objeto de estudio especialmente por parte de las Comisiones inspectoriales de formación y de los Consejos inspectoriales, de la Comisión regional de formación, de las comunidades formadoras.

En Don Bosco

 

 

Don Francesco Cereda