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Cagliero11 Julio 2014

MISIONES


MISIONES - Cagliero 11

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Titolo notiziario Nome società N. 67 - julio 2014 Boletín para la Animación Misionera Salesiana Una publicación del Dicasterio para las Misiones para las comunidades salesianas y amigos de la misión salesiana Q ueridos amigos: En tantas Inspectorías Salesianas del mundo este mes están ya de vacaciones.

De nuestras casas, tantos jóvenes implicados en el voluntariado y en los grupos juveniles "bajan al campo". Los vemos y los admiramos, protagonistas en el servicio y en la evangelización. Jóvenes verdaderos evangelizadores de los jóvenes.

El Capítulo General 27º ha corroborado hace tres meses: “nos damos cuenta cada vez más de que el voluntariado ayuda a madurar a los jóvenes integralmente, también en la dimensión vocacional (cfr. EG 106) y misionera (n. 17).

Zuzan Citarcikova, voluntaria eslovaca en las montañas del Perú, dice: “no todo es como yo pensaba: el maíz no sólo es amarillo, el norte puede perfectamente ser un lugar donde hace calor, y en fin, ser pastor no significa necesariamente ser pobre" (en https://www.infoans.org/ Historias de Voluntariado).

Mi predecesor, P. Václav Klement, nos ha dejado un su pequeño sueño para la congregación, casi diría su "testamento misionero": Entre otras cosas, dice: “sueño ver un día en cada inspectoría una propuesta de voluntariado misionero y en cada casa salesiana (sobre todo de formación) un grupo misionero". ¿A qué punto estamos? P. Guillermo Basañes SDB Consejero para las Misiones ¡

SALID Y EVANGELIZAR

“ Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la co modidad de aferrarse a las propias seguri dades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe in quietarnos santamente y preocupar nuestra con ciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la ami stad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces im placables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multi tud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37) » Papa Francisco “Evangelii Gaudium”, n. 49 Intenci Intenci Intenci Intención Misionera Salesiana n Misionera Salesiana n Misionera Salesiana n Misionera Salesiana N o estoy seguro del día exacto de mi vocación salesiana.

Pero sé muy bien cómo se ha desarrollado en estos años. Desde niño y después en el noviciado salesiano siempre me atrajeron las narraciones de los misioneros que venían a hablarnos de tierras lejanas de su vida entre los más pobres. Durante este tiempo esta mi sensibilidad siempre ha estado presente, pero tal vez, como el fuego de una hoguera, un poco escondida como las brasas de tantas actividades y de mis estudios. En la casa salesiana de Mezzano he tenido la oportunidad de entrar en contacto con Brasil, por medio de hermanamientos y viajes a esta tierra. Y aquí es donde se ha encendido este fuego. Después fui llamado como Delegado para la Animación Misionera de la Inspectoría de INE y el camino con los jóvenes de Escuela de Mundialidad y la experiencia estiva de Madagascar me han confirmado en la voluntad de gastar mi vida entre los jóvenes.

Algunos me dicen: "aquí, en Italia, necesitamos salesianos, ¿para qué irte a las misiones?" Esta objeción podría ser válida, si se mirase la elección de dejar el propio país para ser misionero ad gentes sólo desde el punto de vista material, numérico y estadístico, pero quien va a las misiones lo hace no para escapar de algo sino para dar sentido completo a la propia vocación, en mi caso a mi vocación salesiana. Poniendo mi petición de ser misionero ad gentes directamente en las manos del Rector Mayor he querido decir que mi vida le pertenece a Dios y no a mí, y que quisiera de veras gastarla por los más pobres y lejanos. No será mucho lo que pueda dar, pero estoy seguro de que sentir dentro de mí la felicidad por lo que hago por los más pobres es la mejor respuesta a tantas dudas del principio.

Ahora estoy en Itajaí, una ciudad portuaria del sur de Brasil, una ciudad que, en gran parte, está formada por gente que está bien, que vive de su trabajo. Pero también en una ciudad como ésta, hay cientos de personas y niños que viven marginados, en casas ruinosas, en situación de violencia, marginación y droga. En estos momentos estoy aquí sobre todo para ellos, para darles la esperanza de un futuro, a través de la educación, la formación personal, el acompañamiento y mi testimonio personal y de mi comunidad educativa del Parque Dom Bosco, la obra social donde estoy trabajando. Claro que a veces me pregunto si estoy en el lugar apropiado, al ver que gran parte de la ciudad vive al estilo europeo, sin tantos problemas. Pero por ahora aquí estoy, con el sueño, tal vez, de un día poder dar mi vida incluso en una situación misionera más radical y pobre de la que ahora me encuentro. Siempre ha sido mi sueño. Pero donde estoy y donde vaya o pida ir, buscaré siempre vivir lo mejor que pueda mi vocación salesiana misionera, dando hasta mi último aliento por los más pequeños y pobres !

P. Roberto Cappelletti italiano, misionero en Brasil Por el creciemiento y consolidación del volontariado misionero Por el creciemiento y consolidación del volontariado misionero Por el creciemiento y consolidación del volontariado misionero en todas las Inspectorías salesianas. en todas las Inspectorías salesianas. en todas las Inspectorías salesianas.

Me hice misionero para dar un sentido completo a mi vocación Salesiana Para que los jóvenes de los ambientes salesianos experimentes el gusto de la acción misionera gracias a los grupos misioneros o la experiencia del voluntariado misionero (doméstico o internacional).

Desde los tiempos de Don Rinaldi (1920) en casi todas las casas salesianas del mundo había grupos misioneros. En los años sesenta (después del Concilia Vaticano II) se inició el movi miento del voluntariado misionero, conocido ya en todo el mundo. Por el crecimiento de la cultura misionera - misionera en las inspectorías, el grupo misionero es un instrumento e stratégico para despertar no sólo a los jóvenes sino también a los Salesianos.

“Cabe reconocer que ... son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Algunos participan en la vida de la Iglesia, integran grupos de servicio y diversas iniciativas misioneras en sus propias diócesis o en otros lugares. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean «callejeros de la fe», felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!” (Evangelii Gaudium, 106)!