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Cagliero11 dezembro 2014

MISIONES


MISIONES - Cagliero 11

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N. 72 - diciembre de 2014
Boletín para la Animación Misionera Salesiana
Una publicación del Dicasterio para las Misiones
para las comunidades salesianas y amigos de la misión salesiana

Q u e r i d o s hermanos, queridos amigos: Recuerdo que una vez en un país de África una señora me hizo un comentario sobre un santo misionero anciano: " Su barba es blanca y larga, pero los ojos son los de un niño".

¡Efectivamente era así! El misionero ad gentes debe necesariamente "hacerse niño".

Comenzar a aprender todo: hablar, saludar, comer, vestir. Y así, poco a poco, también su alma y sus ojos se hacen los de un niño, como Jesús quiere: "Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los Cielos".

Por eso el misionero experimenta un encanto muy espacial al contemplar los ojos del Niño Jesús, hecho pequeño para todos los pueblos, de todas las culturas, de todas las naciones.

¡Os deseo una fecunda y feliz Navi dad 2014! Tiempo para hacerse co mo niños, tiempo para fijarnos en los ojos límpidos del Niño Jesús, y hacer de estos ojos una escuela de misionariedad contemplándolo: "¡Bienaventurados los limpios de co razón, porque ellos verán a Dios!" ¡Gracias ! P. Guillermo Basañes SDB Consejero para las misiones Celebrar el Bicentenario del nascimiento de Don Bosco contribuyendo a la actividad misionera de nuestra Sociedad “… quiero decir algo tan sencillo y claro como lo siguiente: La dimensión misionera forma parte de nuestra IDENTIDAD y la diversidad cultural, la multiculturalidad y la interculturalidad es una riqueza hacia la que queremos caminar durante este sexenio. … El Papa hace una llamada a la Evangelización de todos los pueblos, y nosotros dirigimos la mirada, siempre para reconocernos en nuestra identidad, hacia el carácter misionero de nuestra Congregación. Don Bosco quiso que la Sociedad Salesiana fuese decididamente misionera. Eligió en el 1875, de entre el pequeño grupo de los primeros salesianos, a los diez que habrían de ir a América. Antes de su muerte ya había enviado 10 expediciones misioneras y 153 estaban ya en América en el momento de su muerte; casi el 20 por ciento de los salesianos del momento, según el catálogo de la Congregación de 1888.

Esta identidad misionera, conservada y cuidada con el paso de los años, llevó al Capítulo General Especial a hacer una especial llamada que yo quisiera renovar hoy, a las puertas del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco y como homenaje vivo a su memoria: “El Capítulo General Especial lanza un llamamiento a todas las Inspectorías, aún las más pobres de personal, para que, obedeciendo a la invitación del Concilio y siguiendo el audaz ejemplo de nuestro Fundador, contribuyan con su personal, en forma definitiva o temporal, al anuncio del Reino de Dios” (CGE, n.477).

Creo sinceramente, Hermanos, que esta llamada tiene hoy plena actualidad en la realidad de nuestra Congregación. Cuando hablo de homenaje a Don Bosco en la celebración del Bicentenario de su nacimiento, no lo digo en un contexto celebrativo vacío, o para hacer estadísticas, sino porque creo verdaderamente, y ha sido también la sensibilidad del CG27, que una gran riqueza de nuestra Congregación es justamente la capacidad misionera, la posibilidad de estar allí donde más se nos necesite en la Evangelización, si bien todas las fuerzas son muy válidas en cualquiera de los lugares donde nos encontramos”.

P. Ángel Fernández Artime SDB (extracto de las ACG 419) ¡Deseamos Feliz Navidad a los lectores de “Cagliero 11”! Intenci Intenci Intenci Intención Misionera Salesiana n Misionera Salesiana n Misionera Salesiana n Misionera Salesiana Para que sean verdaderos misioneros En los 38 países que forman la Región Salesiana África-Madagascar, hay ya más de 1.500 Salesianos Cooperadores. Poco a poco asumen mayor conciencia de su vocación y papel en la educación y la evangelización más significativas. También a ellos se refiere esta exhortación de Benedicto XVI: "quisiera animaros a tener una presencia activa y animadora en el mundo de la política, de la cultura, de las arte, de los media, y de las diversas asociaciones. Que esta presencia sea sin complejos ni vergüenza, fiel y consciente del precioso aporte que puede ofrecer al bien común" (Africae Munus, 131).

Mi alegría misionera: trabajar por los más abandonados de la sociedad búlgara Por los Salesianos Cooperadores de África Testimonio de santidad misionera salesiana El Venerable Attilio Giordani (1913-1972), padre de familia, animador del oratorio, salesiano cooperador, que culminó su vida como misionero en Brasil con su familia, "un laico que parece diseñado directamente por la mano de Don Bosco", nos exhorta: "En la vida no sirve tanto decir las cosas que debemos hacer. No sirve tanto el predicar, lo que cuenta es lo que se hace. Hace falta demostrar con la vida lo que creemos. No hace falta predicar; la predicación es vivir”.

M i vocación misionera nació prácticamente en el aspirantado el año 2001, cuando se me ofreció la oportunidad de asistir a D. Carmelo Attard, un anciano misionero de Malta. Era un misionero muy activo. Me impresionaba sobre todo su testimonio religioso. Poco a poco fue naciendo en mí el deseo de ser misionero. Las fotos de las obras misioneras expuestas en la cartelera y las visitas ocasionales de los misioneros han hecho crecer más aún mi entusiasmo misionero. Después de mi aspirantado hablé varias veces de esto con mi inspector, pero él no estaba dispuesto a mandarme a las misiones ni siquiera después de mi posnoviciado.

No renuncié a mi deseo misionero. Pero decidí no volver a hablar más de ello a mis superiores. Por el contrario decidí abandonarme a la voluntad de Dios y a su plan, diciendo: "Si Dios me quiere misionero seguramente Él me guiará y me mostrará el camino". Un día mi inspector me sorprendió diciéndome que había tomado la decisión de mandarme a Italia a hacer el tirocinio y los estudios teológicos.

Afortunadamente en Italia me encontré con D. Václav Klement, entonces Consejero para las Misiones. Hablé con él y me animó a iniciar mi discernimiento misionero. Finalmente escribí mi carta de petición al Rector Mayor, el cual me mandó a Bulgaria el año 2012.

El curso para los nuevos misioneros que he frecuentado me ha ayudado a tener una visión diferente de ser misionero hoy día, que el testimonio de vida tiene el primado. Algunas situaciones pueden hacer difícil la predicación del Evangelio, y otras circunstancias pueden incluso hacer indiferente el Evangelio, pero en ambas situaciones estoy llamado a testimoniar a Cristo en mi vida personal. Ser misionero hoy no significa sólo predicar el Evangelio a los demás, o ir a un país pobre, o hacerse cargo de los demás, significa también, sobre todo, dar testimonio en nuestro modo de vivir, ya que nuestro modo de preocuparnos de los demás, viviendo y trabajando juntos como comunidad, es ya un poderoso mensaje del Evangelio del amor.

Soy un misionero feliz en Bulgaria y lo que más alegría me da es la misión que llevamos a cabo con los pobres y los más abandonados de la sociedad búlgara, los gitanos. Aunque he estado en Bulgaria sólo durante mi tirocinio, espero con ansia volver y, un día, prestar mi servicio como sacerdote. Veo que nos espera un futuro hermoso a la Iglesia en Bulgaria. Nuestra misión con los gitanos es muy prometedora. Pero necesitamos también buscar otras posibilidades en el campo de la educación y de la formación cristiana.