Dicasterios

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana, Agosto 2022

 

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Para pequeñas empresas

Para que los jóvenes de Laos sean responsables de la empresa económica.

Oramos por las pequeñas y medianas empresas; en medio de la crisis económica y social, que encuentren formas de continuar operando y sirviendo a sus comunidades.   

[Intención de oración del Papa Francisco]

CAGLIERO11_164, AGOSTO 2022

Queridos amigos,

Las celebraciones del centenario de la presencia salesiana en el noreste de la India este año nos recuerdan los valientes y fructíferos esfuerzos de los misioneros salesianos que se han venido realizando desde el 13 de enero de 1922. "Audacia y esperanza" fue el lema de don Louis Mathias, líder de la expedición. En una tierra extraña en cuanto a lengua, cultura, tradición, comida, clima y en circunstancias difíciles, con falta de personal, escasez de fondos, desastres naturales, los valientes y animosos misioneros, que venían año tras año, vivieron su vida misionera salesiana. espiritualidad con valentía inquebrantable y pasión incontenible dando frutos abundantes: un verdadero 'milagro de María Auxiliadora'.

El mandato misionero es exigente, a veces aparentemente imposible. Sin embargo, el espíritu salesiano intuitivo y siempre joven encuentra nuevos caminos para superar los obstáculos con valentía y esperanza, por qué Cristo nos garantiza: Yo estoy siempre con vosotros.

▀ Don Joseph “Sunny”

 Palamthattel, SDB

Coordinador Regional de Animación Misionera, región Asia Sur

Sinodalidad misionera

"Sinodalidad" deriva del griego synodos, que significa hacer un viaje juntos. La sinodalidad es, realmente, una palabra nueva para una realidad antigua. La imagen de los discípulos de Emaús en Lc 24,18-35 es un ejemplo de sinodalidad. Más que un tema específico abordado, un término o un concepto utilizado en los documentos, el Concilio Vaticano II utilizó la palabra "colegialidad" para el método de construcción de los procesos conciliares. Sin embargo, la sinodalidad estaba en el corazón del trabajo de renovación que el Concilio estaba alentando.

La sinodalidad no es una simple discusión, ni una deliberación parlamentaria que termine con un voto mayoritario, ni una votación de la doctrina. Ni siquiera es un programa a implementar. Más bien, es un estilo de vida, de Iglesia participante y corresponsable, que involucra a todo el pueblo de Dios. La sinodalidad implica una actitud de escucha atenta con humildad, respeto y paciencia, incluso de las ideas discordantes, para discernir las sugerencias del Espíritu Santo y actuar con sabiduría y creatividad.

La actividad misionera es ante todo anuncio de la persona de Jesucristo. En cambio, la sinodalidad misionera es un acercamiento a la realidad pastoral. Enviado a anunciar el Evangelio, todo misionero debe aprender a escuchar con atención y respetar, como compañeros de viaje, a las poblaciones locales, a los seguidores de otras religiones, a los gritos de los pobres y marginados para estar cada vez más cerca de Jesús y de su Evangelio y convertirse así en una Iglesia en salida, no encerrada en sí misma.

La conversión personal siempre será necesaria porque reconozcamos con humildad que aún existen muchos obstáculos en nosotros a pesar de nuestros esfuerzos por vivir la sinodalidad misionera: la urgencia de enseñar más que de escuchar; un sentido de derecho al privilegio; la incapacidad de ser transparente y responsable; la lentitud del diálogo y la falta de presencia animadora entre los jóvenes; la propensión a controlar ya reclamar el derecho exclusivo a tomar decisiones; desconfianza en el empoderamiento de los laicos como socios en la misión; y la falta de gratitud por la presencia del Espíritu Santo en las culturas y los pueblos, incluso antes de nuestra llegada.

 Don Alfred Maravilla, SDB – Consejero General para las Misiones

LAOS: CUATRO SALESIANOS EN UNA CASA

Don Maccioni, los Salesianos trabajan en Laos en una sola estación misionera. ¿Cómo es recibida la presencia y la misión salesiana por la población local (en su mayoría) budista?

El memorando de entendimiento, renovable cada 5 años, firmado por la Unión Revolucionaria de la Juventud Laosiana y la Fundación Salesiana de Tailandia, establece que nuestro trabajo debe ser "ajeno a la política y la religión". Entonces, oficialmente, no hay actividad religiosa. Las familias budistas de las que provienen la mayoría de nuestros aprendices están muy agradecidas a Don Bosco. Funcionarios de gobierno, empresas y comercios agradecen la preparación técnica y humana de nuestros egresados. ¡Usemos a Don Bosco y su método educativo como un "canal" para comunicar también valores religiosos y morales! ¡De hecho, Don Bosco marca la diferencia en nuestro trabajo educativo!

¿Qué están haciendo usted y su comunidad para alentar y empoderar a los jóvenes laosianos para que vivan como personas responsables en la sociedad y construyan una carrera para toda la vida?

El Centro de Formación Profesional Juvenil Don Bosco Vientiane, un proyecto de sensibilización de la provincia tailandesa para jóvenes laosianos pobres, de 16 a 30 años, les enseña un trabajo como mecánico de automóviles, electricista (cursos de 1 año), reparador de motocicletas, soldador (cursos de 4 meses). La mayoría de los 140 aprendices que se gradúan cada año logran encontrar un trabajo. Además de la formación técnica, Don Bosco les da también una buena educación humana para prepararlos para su futura vida familiar y para su inserción laboral en la sociedad. En nuestro Centro organizamos actividades con experiencias que enseñan disciplina, orden, limpieza, buenas maneras, abnegación. Damos conferencias sobre principios morales y religiosos, comportamiento interpersonal, dignidad y valor del trabajo, seguro de salud, mercado laboral, etc.

Hay cuatro salesianos en Laos: dos italianos y dos vietnamitas. ¿A qué desafíos se enfrentan al vivir y trabajar juntos?

Actualmente nuestra comunidad, la única presencia salesiana en Laos, está formada por dos hermanos vietnamitas y un italiano. En todas las comunidades se encuentran diferencias de carácter y trasfondo cultural. Aceptarse a sí mismo es un signo de madurez y crecimiento para todos. Lo que más desafía a nuestra comunidad es la misión para nuestros aprendices laosianos pobres: hablar su idioma, aceptar y apreciar los valores de su cultura, gastar en ellos nuestros talentos y nuestro tiempo, para hacer nuestro trabajo más fructífero y apostólico, preparando así el terreno para posibles futuras vocaciones salesianas laosianas!