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Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - Abril 2020

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - Abril 2020

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INTENCIÓN MISIONERA SALESIANA

A LA LUZ DE LA INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

Acto de entrega a María Auxiliadora

Oh María Auxiliadora,
como nuestro padre Don Bosco
hizo con los chicos del oratorio
de Valdocco, con motivo del cólera,
también nosotros, en un mundo golpeado por el brote de coronavirus,
queremos, como Familia Salesiana,
expresar nuestra confianza filial en tu Corazón de Madre.
Conforta a los enfermos y a sus familias.
Sostiene a los médicos y a los trabajadores de la salud.
Ayuda a todos los miembros de la sociedad y a los gobernantes.
Recibe a todos los que han muerto como consecuencia de esta epidemia.
Sobre todo, renueva en cada uno de nosotros,
en nuestras comunidades y en nuestras familias.
la fe en tu Hijo Jesús que murió y resucitó.
Con las palabras de Don Bosco te decimos:
Oh María, Virgen poderosa, grande e ilustre defensora de la Iglesia,
singular auxilio de los cristianos, terrible como un ejército en orden la batalla,
Tú sola has triunfado contra todas las herejías del mundo.
¡Oh Madre!, defiéndenos en las angustias, en las luchas y en nuestras necesidades;
líbranos del enemigo y en la hora de la muerte llévanos al Cielo. Amén.


CAGLIERO11_136, Abril 2020

 

Queridos hermanos, queridos amigos:

¡Feliz Pascua a todos!

Mientras escribo estas primeras líneas, como Consejero de las Misiones, no puedo dejar de recordar las palabras de un teólogo del siglo XII, Juan de Salisbury: "Somos como enanos sobre los hombros de los gigantes, de modo que podemos ver... más lejos que ellos, sin embargo, no por la agudeza de nuestra vista o el poder de nuestros cuerpos, sino porque nos sentamos más alto y somos más altos precisamente por la grandeza de los gigantes. Por lo tanto, recuerdo con profunda gratitud a todos mis predecesores en este Sector, especialmente a D. Guillermo Basañes por su servicio durante los últimos seis años (2014-2020). Gracias también al P. Václav Klement, Consejero para las Misiones (2008-2014), que hace 11 años tuvo la intuición de lanzar este Cagliero 11 co-mo un simple pero eficaz instrumento de animación misionera. También quiero agradecer a todos los miem-bros del equipo del Sector de Misiones cuya competencia, dedicación y colaboración confiaré también para que me ayuden en la tarea que se me ha encomendado de "promover el espíritu y la acción misionera en toda la Sociedad" (Const. 138). No esperaba esta elección. De hecho, cuando empecé a darme cuenta de que algo estaba a punto de suceder, traté de evitar explícitamente este compromiso porque, entre otras razones, nuestro Visitaduría tiene una grave necesidad de personal. Pero debo reconocer humildemente que, en efecto, "el Espíritu Santo trabaja como quiere, cuando quiere y donde quiere... Sólo sabemos que nuestro compromiso es necesario" (EG, 279).

Mientras escribo estas líneas, estamos experimentando una pandemia que nunca antes habíamos experimentado. Esta tragedia humana es una invitación a tener el coraje de reflexionar y discernir lo que el Espíritu nos está diciendo.

Este sexenio estará marcado sin duda por el 150° aniversario de la primera expedición misionera salesiana (1875-2025). Mi deseo es que cada uno de nosotros tenga el coraje y la apertura para dejar que el Espíritu Santo trabaje en nuestros corazones como Él quiera, cuando Él quiera y donde Él quiera, para que tengamos el coraje y la docilidad de salir de nuestras zonas de confort e ir con compromiso a donde Él nos envíe.

P. Alfred Maravilla, SDB
Consejero para las misiones

Entervista al P. Alfred Maravilla

 

EL P. Alfred Maravilla ha regresado al Dicasterio de Misiones, pero esta vez, no como colaborador, sino como Consejero. De origen Filipino, con una larga experiencia misionera llevada a cabo en primera persona; hasta hace pocos días era el Superior de una floreciente Visitaduría. El P. Maravilla relata en esta entrevista sus sentimientos conflictivos y la perspectiva hacia su nuevo destino.

¿Cómo te sientes ahora?

Hice lo que pude para evitar esta elección. Después de mi servicio en el Dicasterio, me imaginaba permanecer perma-nentemente en la Visitaduría de Papúa Nueva Guinea-Islas Salomón (PGS). Empezamos a sentar las bases, estructuras y sistemas para nuestra nueva Visitaduría. Durante el proceso de discernimiento con vistas a la elección de los miembros del Consejo General, cuando empecé a darme cuenta de que algo estaba a punto de suceder, rechacé explícitamente mi candidatura a Consejero para las Misiones dentro de la Comisión de Asia Este – Oceanía porque, entre otras razones, nuestra Visitaduría tiene una grave necesidad de personal. Pero al final también fui nominado como Consejero de las Misiones por las otras Comisiones. Con esta elección, en un instante, todos los sueños y proyectos de la Visitaduría PGS se desvanecieron en el horizonte, junto con mi deseo de seguir siendo un misionero “ad vitam” en esta parte del mundo. Todavía no entiendo los planes de Dios para mi vida. Pero en mi corazón resuenan con fuerza las palabras del Papa Francisco: “El Espíritu Santo trabaja como quiere, cuando quiere y donde quiere; nos gastamos con dedicación, pero sin esperar ver resultados llamativos. Solo sabemos que el don de nosotros mismos es necesario... Sigamos adelante, hagamos todo lo que podamos, pero dejemos que Él haga que nuestros esfuerzos sean tan fructíferos como le parezca”. (Evangelii Gaudium, 279).

¿Cómo ve su nueva responsabilidad como Consejero para las Misiones?

Este sexenio (2020-2026) estará marcado por el 150 aniversario de la Primera Expedición Misione-ra Salesiana (1875). Espero que todos tengan el valor de dejar que el Espíritu Santo trabaje en nuestros corazones como Él quiera, cuando quiera y donde quiera, para que, animados por el espíritu misionero de Don Bosco, tengamos el valor de salir de nuestras zonas de confort y seguir adelante. Gracias a este espíritu misionero, el carisma de Don Bosco está ahora profundamente arraigado en la región. Es hora de que todas las Inspectorías, ricas y pobres en personal, participen activamente en la actividad misionera de nuestra Congregación. Irónicamente, solo esa generosidad misionera mantendrá vivas nuestras Inspectorías, al servicio de los jóvenes pobres y marginados.

 

“¿Estás feliz en tu corazón?” (Ma sa' lach'ool)?

 

Desde el día en que fui parte 141° Expedición Misionera Salesiana guardo en una gaveta de mi escritorio una pequeña hoja con un sencillo proyecto de vida misionera. Uno de los puntos dice: “El corazón misionero de Don Bosco sea el imán de tu vida.” Simplemente este sería el consejo que compartiría con alguien que está reflexionando sobre su propia vocación misionera. Desde hace poco más de 9 años estoy trabajando en Guatemala entre las poblaciones indígenas Maya-Q’eqchi, en una parroquia misionera con de 250.000 habitantes, distribuidas en más 400 aldeas. En síntesis lo que aprendí en mi vida misionera entre los Q’eqchi han sido 3 cosas: observar, escuchar y esperar. El misionero llega como huésped para quedarse con ellos y compartir su vida. Se le atribuye a Francisco de Asís esta hermosa expresión: “Predica el Evangelio en todo momento y si es necesario usa las palabras”. Los Q’eqchi son un pueblo maravilloso y lamentable-mente resuenan muy poco en el mundo. Ellos tienen una expresión para saludarse que es una joya. Cuando se encuentran en el camino se preguntan: “Estas feliz en tu corazón (Ma sa sa' lach'ool)?”. Después de algunos años en la vida misionera siento que esta felicidad llena mi corazón y que ser misionero es un regalo que Dios me ha dado. Vittorio Castagna sdb, misionero italiano en Guatemala, Misión en San Pedro Carchá

Vittorio Castagna sdb, misionero italiano en Guatemala, Misión en San Pedro Carchá

 

Testimonio de Santidad Misionera Salesiana

 

P Pierluigi Cameroni SDB, Postulador General para las Causas de los Santos

La Venerable Dorotea De Chopitea (1816-1891), esposa y madre de seis hijos, fue la primera cooperadora salesiana cuya causa de beatificación fue abierta. Era una de las pocas personas a las que Don Bosco les puso el apodo de "madre". Y era una verdadera madre para todos: siempre dispuesta a intervenir cuando había que ayudar. Se ha hecho una lista de no menos de treinta y una fundaciones gracias a su generosidad. La virtud que más brillaba en ella era la caridad. "La limosna de Dios" sacrificó los bienes de la fortuna como ninguna otra persona lo hizo en Barcelona en su tiempo. En la escala de valores, puso el amor por los pobres en primer lugar: "Los pobres serán mi primer pensamiento”.