Dicasterios

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - Noviembre 2020

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - Noviembre 2020

Cagliero11 Scarica il file pdf    

INTENCIÓN MISIONERA SALESIANA

A LA LUZ DE LA INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

Por las Universidades Salesianas

Para que promuevan la ciencia poniéndola al servicio del hombre.

Los Institutos Universitarios Salesianos están creciendo en todo el mundo. Oremos por su identidad salesiana, rica en humanismo cristiano y capaz de formar hombres y mujeres comprometidos con la Sociedad en defensa de la verdad, la creación y la dignidad humana.


CAGLIERO11_143, NOVIEMBRE 2020

 

¿HOY DÍA, AÚN ES VÁLIDA LA ACTIVIDAD MISIONERA?

Era jueves 11 de noviembre de 1875 en la iglesia de María Auxiliadora de Valdocco. Después del canto de las Vísperas y el Magnificat, Don Bosco sube al púlpito y esboza el programa apostólico de los que parten: comenzar con la evangelización de los emigrantes italianos y centrarse en la evangelización de la Patagonia. Concluyó con estas palabras proféticas: “… ¿Quién sabe que esta partida y este poco no sea como una semilla de la que tiene que brotar una gran planta? ¿Quién sabe si no es como un grano de maíz o mostaza, que se está expandiendo gradualmente y va a producir un gran bien? " Después Don Bosco abraza a los diez misioneros uno por uno. A cada uno le entrega una copia de las "Memorias a los primeros misioneros" que él mismo había escrito a lápiz en el cuaderno a su regreso de un viaje. Don Bosco acompañó a los misioneros a Génova, donde el 14 de noviembre se embarcaron en el vapor francés Savoie. Un testigo vio a Don Bosco todo rojo por el esfuerzo por contener las lágrimas.

Esta escena, tantas veces narrada, ha quedado en nuestra imaginación popular salesiana. Pero también quedan las preguntas de muchos: ¿La actividad misionera sigue siendo válida hoy? No tenemos suficientes Salesianos ni siquiera para nuestra Inspectoría, entonces ¿por qué enviarlos como misioneros a otros países?Dado que Dios quiere que todos se salven, todos tienen derecho a conocer a Jesucristo. Por tanto, la posibilidad de conocer a Jesús debe ponerse a disposición de todos de forma concreta. De hecho, se exhorta a todos los discípulos a predicar el Evangelio en todo momento y lugar (Mt 28,19-20), para que todos descubran "las inescrutables riquezas de Cristo" (Ef 3, 8). Sin embargo, todos somos conscientes de que incluso hoy, como en el pasado, muchas personas no conocen a Jesús, ni tienen la posibilidad de conocerlo o aceptarlo. Por eso, hoy más que nunca, la Iglesia está llamada a estar "en salida", con la misma disposición a escuchar la voz del Espíritu y a encenderse por el mismo ardor y coraje misionero que inspiró a los misioneros del pasado (Redemptoris Missio 30; Evangelii Gaudium 24).

Nuestra vocación salesiana nos sitúa en el centro de la Iglesia (Const. 6) "que es misionera por su propia naturaleza" porque "es enviada a las naciones" (Ad Gentes 2). Don Bosco concibió su Oratorio con una perspectiva misionera para los jóvenes pobres y abandonados sin parroquia. Animado por el celo misionero, lanzó otras iniciativas: la imprenta, las Lecturas Católicas, el Boletín Salesiano y fundó la Sociedad Salesiana, las FMA, los Salesianos Cooperadores y la ADMA. Finalmente, abrió una página completamente nueva en la vida de su joven Congregación enviando a los misioneros salesianos en 1875 y a las FMA en 1877. Don Bosco transmitió este ardor misionero a su familia religiosa. Así, los Capítulos Generales SDB XIX y XX destacaron que el ejemplo de Don Bosco indica que el compromiso misionero es parte de la naturaleza y finalidad de nuestra Congregación (CG 19, 178; CG20, 471). Los misioneros, por tanto, no son los que sobran entre los numerosos hermanos de la Inspectoría. Ni son con los que nos quedamos porque "aquí necesitamos hermanos". El misionero salesiano es un hermano que responde a su vocación misionera dentro de su vocación salesiana. De hecho, nuestro envío misionero cada año es la expresión concreta de nuestra fidelidad al espíritu y compromiso misionero de Don Bosco.

Preguntas para la Reflexión y la Comunión:

  • ¿Por qué la actividad misionera sigue siendo válida hoy?
  • ¿Por qué la vocación misionera es una llamada dentro de nuestra vocación salesiana común?

P. Alfred Maravilla, SDB
Consejero para las misiones

GENEROSIDAD MISIONERA

 

En 1920, hace exactamente cien años, Don Albera, segundo sucesor de Don Bosco, escribe una ferviente carta a los salesianos provinciales de Europa para exhortar al celo misionero ad gentes. Ya entonces, escribe el P. Albera, parecía cumplirse el magnífico sueño realizado por Don Bosco el 30 de agosto de 1883, en el que el angelical joven Luigi Colle (muerto dos años antes en olor de santidad) le mostraba, misteriosamente la inmensa mies que los Salesianos tendrían que recoger en el futuro. "Hay miles y millones de habitantes que esperan tu ayuda, que esperan la fe". A esto le siguieron otros sueños en los que el Santo de los jóvenes veía poco a poco a sus Salesianos cuidar de las almas en todas partes del mundo. Pero, prosigue Don Albera, “lamentablemente me sale del corazón el lamento del Divino Maestro: «Messis quidem multa, operarii autem pauci»”, recuerda advirtiendo la gran necesidad de obreros evangélicos en la inmensa mies de las obras salesianas. Luego la invitación a la generosidad misionera: “Cuanto mayor sea el número de Misioneros que una Inspectoría pueda enviar allí donde tenemos Misiones, más numerosas y preclaras serán las vocaciones religiosas que el Señor dará a esa Inspectoría. - No es una simple declaración retórica - es un pensamiento genuino de nuestro Venerable Padre". Ciertamente no es un mensaje del pasado, todavía y más hoy, como Salesianos y miembros de la Familia Salesiana, debemos creer en estas palabras y no cerrar nuestro corazón a las necesidades de quienes están más lejos. "El monumento más hermoso a Don Bosco, el más digno de su gran corazón apostólico, ¿no es el Misionero, que con el Crucifijo y el Evangelio en la mano va a conquistar nuevos pueblos para la religión y la civilización?"

(ver ACS 2,26-33)

 

DIOS ESTÁ VERDADERAMENTE PRESENTE EN CADA CULTURA

 

Crecí en una familia cristiana y en un entorno religioso y político mixto, que repercutía en el porvenir de los jóvenes. Me involucré en las actividades religiosas de la Iglesia y mis compromisos en la escuela secundaria comenzaban a revelar el llamado misionero dentro de mí. Mientras discernía con la ayuda de mi director espiritual, se hacía más claro que el Señor me estaba llamando desde mi corazón y desde lejos. A partir de ese momento, cualquier deseo que aparecía en mi corazón lo interpretaba según el celo por la misión. Como misionero salesiano en China, tengo que afrontar una cultura diferente a la mía. El dolor de comunicarme en chino amenaza mi sentido del humor. La estructura jerárquica de la sociedad que se basa en las relaciones humanas y el ejercicio de la autoridad es otro desafío al que me enfrento. Esto significa que existe el peligro de medir la dignidad humana sobre la base del estatus social y la pertenencia racial. Las vocaciones jóvenes de este tipo de antecedentes adolecen de una fragilidad vocacional, ya que a veces es difícil transformar estas realidades culturales en un estilo de vida religioso.

Llegando a la situación actual en China, hay aún más tensiones sociales y nuestras comunidades religiosas les responden con oración y discernimiento, pero con mucha cautela para no involucrarse en políticas partidistas. Frente a esta realidad, mi vida religiosa, especialmente el aspecto comunitario, se ve sometida a una dura prueba.

Recientemente, nos ha afectado la epidemia de Covid-19 que amenaza la vida humana y que ha puesto fin a muchas actividades religiosas y sociales. Todos se mueven con miedo, con miedo a lo desconocido. Estos desafíos están reescribiendo la historia de mi vida misionera y están afectando la forma de vivir en comunidad. Los jóvenes no quedan fuera de esto. Se sienten limitados a vivir su exuberancia juvenil de una manera alegre. Y mirando todo esto, me pregunto si el dedo de Dios escribe así. A pesar de todo esto, miro hacia atrás y aún encuentro alguna razón para estar feliz. He aprendido a apreciar la pluralidad de la vida que forma un espléndido mosaico de la imagen de Dios y cómo Él se manifiesta en cada historia, en cada evento. Dios está verdaderamente presente en todas las culturas. Dios está presente en los jóvenes, por pequeña que sea su voz. Yo mismo lo sentí en la vida de los jóvenes con los que compartí mi vida en este lugar. Ésta es mi alegría más profunda. Esta alegría que encuentro entre los jóvenes es para mí una fortaleza en todos los desafíos. Ofrezco estos desafíos y alegrías a Dios en la oración y los comparto con la comunidad. Siento que por una parte el Señor me muestra su voluntad en la oración, pero en el diálogo con la comunidad, confirma su voluntad a través de los hermanos.

Una palabra más: los hermanos que están discerniendo la vocación misionera ya están escuchando la voz de la llamada de Jesús. Son felices porque lo hacen abiertamente y sin miedo. Tendrán dificultades en su camino, pero encontrarán fuerza en el único misionero de Dios, Jesucristo, en quien compartimos una única misión para la salvación de los jóvenes.

Nicolás Chibueze, misionero salesiano en China

 

Testimonio de Santidad Misionera Salesiana

 

P Pierluigi Cameroni SDB, Postulador General para las Causas de los Santos

La venerable Mamá Margarita (1788-1856), marca con su presencia femenina y materna el carisma salesiano desde el principio. La familia de Juanito, sacudida por su situación de huérfano, pudo disfrutar del profundo amor de una madre, que consagró totalmente su vida a sus hijos, de una madre que fue su primera y más importante catequista; una mujer que les enseñó a ser responsables, trabajadores y honestos, caritativos con los más pobres. Incluso estando en Valdocco, ayudará a Don Bosco a ayudar a los jóvenes pobres sin familia, con el cariño de una madre y la sabiduría de una mujer fuerte, educándolos para ser buenos cristianos y trabajadores honestos.