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Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - noviembre 2019

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - noviembre 2019

INTENCIÓN MISIONERA SALESIANA

A LA LUZ DE LA INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

Por la presencia salesiana en Oriente Medio

Para que el Señor bendiga las nuevas fronteras misioneras en el Oriente Medio

 

La La presencia en Oriente Medio es muy variada y rica. La inspectoría vive en medio de diversos desafíos culturales, religiosos, sociales y politicos, como en ninguna otra parte en el mundo salesiano. Esta, hoy, busca nuevas fronteras misioneras. Oremos para que el Señor ilumine sus pasos y conceda el personal necesario, los medios apropiados y el entusiasmo para la misión.


CAGLIERO11_131, NOVIEMBRE 2019

Queridos hermanos, queridos amigos:

Hemos llegado a la octava bienaventuranza, la última, en este recorrido misionero de 2019 con la Gaudete et Exultate del Papa Francisco: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”

“Aceptar todos los días el camino del Evangelio aunque nos cause problemas, esto es santidad” [GE 94]

Y muy a menudo los misioneros salesianos lo hacen heroicamente. Los misio-neros de "rostro duro", que imitan al profeta Isaías, y como Jesús, "endurecieron sus rostros" (Is 50: 7) en el momento de la persecución; pero al mismo tiempo son misioneros de "corazón tierno", serenos y alegres como los niños. Éste es el testimonio que, por ejemplo, emerge claramente de la dura experiencia del P. Tom Uzhunnalil SDB, un misionero indio secuestrado en Yemen. Claramente experimentó el consuelo y la fuerza del Señor en medio de las pruebas del secuestro. Pero este hecho extraordinario tiene su expresión salesiana y misionera ordinaria: saber mirar las inevitables dificultades cotidianas llenos de la alegría de esta última y brillante bienaventuranza.

Aceptar el camino del Evangelio todos los días a pesar de los problemas, especialmente cuando educamos a los jóvenes, esto es típico del misionero salesiano.

P. Guillermo Basañes, SDB
Consejero para las misiones

SOLIDARIDAD MISIONERA

 

El proyecto propuesto para la Jornada Misionera Salesiana de este año es la construcción de sencillos lugares de oración en el campo de refugiados de Palabek y otros campos similares. Estas sencillas construcciones servirán como "lugares de oración", pero también para reuniones comuni-tarias, reuniones de grupos y organizaciones que trabajan unidas para su propio bienestar, y también como espacios donde los niños se reúnen para jugar o estudiar. Se estima que una estructura simple de este tipo se puede construir con una cantidad entre 5,000 y 10,000 dólares.

Los salesianos de Don Bosco en Vietnam han decidido utilizar este proyecto para animar a todas sus comunidades y parroquias con un cálido espíritu misionero. Animaron a todos a agradecer a Dios por todo lo que les ha dado en la vida y a hacer pequeñas contribuciones para los refugiados que casi no tienen nada. Invitaron a personas y familias a hacer pequeños sacrificios y traer ofertas simbólicas en efectivo, comprar uno o más ladrillos, una hoja de chapa ondulada para el techo, etc.

Todas las comunidades salesianas de la provincia de Vietnam y todas las parroquias salesianas colaboraron. El total recaudado fue de 6000 dólares. Esta suma fue entregada al Superior de esta Provincia el 12 de septiembre de 2019. Vietnam ya se destaca por la gran cantidad de salesianos que se ofrecen como misioneros en varias partes del mundo (hay más de 100 misioneros vietnamitas en varias partes del mundo). Ahora se han adelantado a sus hermanos en otros países con esta importante donación de un "lugar de oración" en el campo de refugiados de Palabek en Uganda.

¡Es muy alentador saber que muchas otras provincias se inspiran en Vietnam y planean "vender ladrillos" para capillas en campamentos de refugiados!

 

LA ALEGRÍA DE VIVIR Y TRABAJAR JUNTOS

 

Empecé estudiando en la escuela pública, pero pronto mis padres decidie-ron llevarnos a todos los hermanos varones a los salesianos. Cuando tenía 13 años pasó por el colegio un salesiano misionero en Corea, don Jesús Molero, no sólo habló de sus actividades, sino que hizo una gran campaña por diferentes parroquias con el fin de encontrar fondos para las obras salesia-nas en Corea. Fue toda una experiencia y un despertar misionero.

Al terminar el bachillerato en Barakaldo fui al Noviciado, y allí escribí mi prime-ra carta de petición para ir a misiones. Pasó la formación, me ordené en 1978 y llegó el proyecto África. Para mi sorpresa llegó mi Inspector de entonces, don y para gran sorpresa mía me dijo: “como en el noviciado pediste ir a misiones, supongo que puedo contar contigo para enviarte a Benín”. Y así continuó mi vida misionera.

Salí para Benín con don Jesús Ferrero, y comenzamos la presencia salesiana en ese país el 9 de agosto de 1980, día de nuestra llegada…. En 2016 volví a España. Treinta y seis años de vida misionera que agradezco a Dios y a los hermanos salesianos. Y ahora después de pasar por el taller de reparaciones, he escrito mi segunda carta de petición misionera…para mi sorpresa el rector Mayor la acogió y la bendijo, y ahora me encuentro de camino hacia Brasil, Mato Grosso. Los primeros desafíos en Benín fueron evidentes… teníamos que estudiar la lengua hablada por el pueblo, el francés lengua oficial no era la lengua de la calle ni de la liturgia, comprender su cultura y tradiciones, así como los modos de comportamiento social y familiar, adaptarnos a la climatología y enfermedades nuevas para nosotros. Teníamos que dar respuesta a lo que nos habían pedido, ser salesianos en Benín, y presentar posibles respuestas a la situación de pobreza material, cultural, religiosa… en la que se encontraban los jóvenes y adolescentes.

Nos pusimos a la obra yo creo que con varías constantes que nos acompañaron. Estábamos a la escucha, y así pudimos acoger las orientaciones y opiniones de todos, autoridades religiosas y civiles, gente del pueblo, los catequistas, los mismos jóvenes, sobre todo los animadores. Nunca hubo un proyecto personal de ninguno de nosotros, todo se trabaja-ba en comunidad, y esa fue una de las constantes en el comienzo de todas nuestras obras en Benín. Procuramos man-tener un clima de cercanía y amistad con los misioneros que trabajaban en la región, así como con el clero diocesano. Todo ello muy importante para conocer esa realidad tan lejana de todo lo que habíamos vivido hasta entonces. La cercanía de la gente, sobretodo de los niños y adolescentes y jóvenes nos ayudaba a progresar cada día.

¿Dificultades? Todas las que se fueron generando con la evolución política en Benín y en todos los países que nos rodeaban. Hubo momentos en que el nivel de pobreza era tal que difícilmente se podía soportar. En Benín por ejemplo se dijo desde el gobierno que no se pegara ni castigara nunca a un niño en la escuela si se dormía en clase o si no respondía a nada… la causa era el hambre… y reconocían así que los niños pasaban el día entero sin probar bocado. Fue una época muy dura para todos.

¿Alegrías? Sin lugar a dudas ver que Dios nos acompañaba en sus obras. Comenzamos de cero, y ahora vemos como la obra salesiana está asentada en ese país. Peinamos canas, pero vemos decenas de salesianos jóvenes, ya formados que realizan una labor excelente en medio de los jóvenes, fieles al carisma de don Bosco, viendo cada una de las obras como proyecto de todos y cada uno.

Mis mejores momentos en Benín, en África, son los vividos en familia con mis hermanos salesianos. Los primeros años sin electricidad, ni teléfono, ni agua corriente… favorecía mucho eso que en África es tan tradicional… reunirse en torno al candil y hablar, y escuchar, y reír juntos… y después esos momentos inolvidables con los hermanos jóvenes, de alegría, de compartir, de proyectar, de vivir para y con los jóvenes de cada presencia.

Es importante tener tiempo para los hermanos de comunidad, recibirlos, acogerlos, quererlos… cada uno tenemos nuestras riquezas y limitaciones que tenemos que saber compartir.

Planificar y actuar con sentido comunitario. Lo que hago es porque la comunidad me lo ha confiado. Y sobre todo saber presentar juntos a Dios y a Nuestra Madre lo que somos, lo que vivimos y lo que queremos ser.

Testimonio de Santidad Misionera Salesiana

P Pierluigi Cameroni SDB, Postulador General para las Causas de los Santos

Beata Magdalena Morano (1847-1908), Hija de María Auxiliadora, el 5 de noviembre se celebra el 25 aniversario de la beatificación. Destinada a Sicilia en 1881, comenzó un fructífero trabajo educativo entre las mujeres jóvenes de las clases populares. Echando constantemente "una mirada a la tierra y diez al Cielo", abre escuelas, oratorios, internados, talleres en toda la isla. Nombrada Superiora Provincial, también asume el compromiso formativo de las muchas nuevas vocaciones. Entre sus pensamientos: "La santidad no se adquiere en pocos días; hay que quererla, hay que pedír-sela a Dios continuamente, hay que comenzar de inmediato… En el mundo, las mujeres se esfuerzan para complacer a su esposo terrenal; nosotras, religiosas, esposas del Señor, debemos competir en amarlo mucho, no con palabras sino con hechos… ¡Jesús no me dejes morir hasta que sea santa!".