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Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - junio 2019

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - Junio 2019

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INTENCIÓN MISIONERA SALESIANA

A LA LUZ DE LA INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

Por las vocaciones religiosas y sacerdotales salesianas en EUROPA

Para que el Señor continúe enviando santas y abundantes vocaciones a la abundante mies de la misión salesiana y conceda la perseverancia y la santidad a los que ha llamado.

 

La Iglesia y la Familia Salesiana, rica de ministerios, carismas e vocaciones, sigue teniendo una imperiosa necesidad de consagrados que vivan y animen el caris-ma salesiano de Don Bosco en comunidades fraternas, que testimonien el primado absoluto de Dios y la total donación al servicio de los jóvenes. Recemos para que el Señor siga invitando nuevos y generosos salesianos que sean signos de su amor a los jóvenes, especialmente en Europa.


CAGLIERO11_126, JUNIO 2019

Queridos hermanos, queridos amigos:

Estamos ya en la 4ª bienaventuranza del Papa Francisco: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”.

“Busquen la justicia con hambre y sed, esto es santidad”[GE 79]

No es correcto que tantos jóvenes estén fuera del camino de una educación estable y de calidad. El cuarto objetivo para el desarrollo sostenible (Naciones Unidas, Agenda 2030) también lo ha dejado claro. Las misiones salesianas siempre se han caracterizado por un compromi-so serio, creativo, inculturado en la educación. En esto es donde los misioneros salesianos expresan especial-mente su forma típica de "cooperar con los que construyen una sociedad más digna del hombre" (Const 33).

Don Bosco necesita misioneros salesianos hoy, que estén listos para trabajar por la justicia y la paz en el mundo, como el Salesiano Coadjutor, el Sr. Matthew Thaiparambil († 01.02.2019) quien en Calcuta durante más de cuarenta años con tenacidad y creatividad ayudó a miles de jóvenes que abandonaban la escuela. El camino de oro salesiano no es otro que la educación de los jóvenes. ¡Educadores misioneros salesianos que tienen hambre y sed de justicia! Buscar la justicia con hambre y sed, especialmente educando a los jóvenes, esto es propio del misionero salesiano.

P. Guillermo Basañes, SDB
Consejero para las misiones

¡SER MISIONERO EN JAPÓN, QUÉ ALEGRÍA!

 

Con frecuencia se oye decir que es difícil ser misionero en Japón porque no se siente la satisfacción de constatar resul-tados visibles. Es cierto.

Personalmente admito que la mi-sión es difícil, pero no acepto que no se sienta la alegría y que no haya ningún resultado visible. Desde años me ocupo en atender dos grupos de 10 o 15 personas cada uno que por diversas razones se han acercado a la iglesia y participan en los cursos de catecis-mo. Casi todos llegan a ser catecúmenos y a su tiempo reciben el bautismo.

Preparar y acompañar el bautismo de una persona que, a pesar de no conocer a Dios ni saber que se ha hecho hombre para hacer-nos felices, experimenta sin embargo una fuerte necesidad de Él, es un camino largo, pero una aventura entusiasmante y dichosa; requiere paciencia, pero algo se consigue porque la gracia del Señor hace lo que el misionero no puede hacer.

Es importante escuchar a la gente, pero también es vital presentar la buena nueva con convicción, alegría e incluso con un poco de habilidad, siempre acompañada de una buena sonrisa. La mayoría de los japoneses no necesitan el pan material, pero tienen mucha necesidad del pan espiritual.

Si el misionero se empeña en comunicar la belleza de vivir en buena armonía con Jesús y con el prójimo, sentirá lo difícil de la misión en Japón, pero no podrá nunca decir que le falta la alegría de ser misionero, aunque los resultados no sean espectaculares.

Achile Loro Piana
DIAM de Japón

 

Preparado para esperar…

 

E ra agosto de 2015, en ocasión de la celebración del bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, cuando sentí que la llamada a ser misionero ad gentes se hacía cada vez más fuerte. En aquel entonces era Delegado inspecto-rial para la animación misionera de la Provincia FIN (Filipinas Norte). No me daba cuanta que mientras me dedicaba a pescar personas que se enamorasen de las misiones y ser misioneros, la pesca caía precisamente sobre mí. Y así, a su tiempo, yo fui el primer pescado.

En agosto de 2016, motivado por misioneros salesianos que conozco, sobre todo el P. Pedro Zago y Luis Iriarte, de los que he experimentado personalmente el testimonio de su gentileza, de su celo y de su alegría, sobre todo durante mis años jóvenes de los´80 en Don Bosco Tondo, decidí susurrar a Dios esta oración: “Sí, Señor, Por favor, mandadme como mi-sionero vuestro”. Don Bosco me ha regalado tanto. Y así he respondido: “Gracias, Don Bosco. ¡Feliz cumpleaños! Me ofrezco como un humilde don para ti”. Antes era uno de tantos destinatarios de la gran bondad y generosidad de los misioneros, ahora me siento uno de los pocos llamados a trasmitirlo. Como si Dios me hubiera dicho: Ramón, es hora de devolver lo recibido; veta a ser misionero, esta vez donador”.

Así, en agosto de 2017, a los 27 años, fui enviado como misionero a la arquidiócesis de Kuching, Sarawak, Malasia, y aquí estoy con los Padres André Belo, de Timor Este, y el Coadjutor Manuel Rúperez de España. Como los demás compañeros misioneros enviados a diversos países, todos pertenecientes a la 148ª expedición misionera salesiana, yo llego a esta parte de Malasia para ser discípulo de Dios en el espíritu de San Juan Bosco.

El proyecto que los salesianos llevamos a cabo es una escuela de formación profesional, de propiedad de la Arquidiócesis, para los jóvenes pobres del lugar. Pero por razones circunstanciales este proyecto está aún lejos de realizarse. Entonces, por recomendación del Arzobispo de Kuching, nuestro provincial nos ha encargado ayudar en los ministerios de la Arquidiócesis en espera de la fundación de la escuela. Los dos sacerdotes ayudamos en la Comisión Jóvenes de la Arquidiócesis mientras colaboramos en las parroquias vecinas sobre todo con las Santas Misas, sacramentos y formación. Nuestro hermano laico es uno de los maestros de la Escuela Internacional San José. Una escuela católica de Kunching city.

Estamos aquí en Malasia desde 2017, pero nuestra presencia salesiana, debe aún afianzarse. Ni siquiera tenemos residencia, donde podamos vivir y rezar juntos como hermanos salesianos, ni una escuela que podemos llamar nuestra, donde podamos prestar nuestro servicio a los jóvenes, evangelizándolos a nuestra manera salesiana. Y sin embargo seguimos esperando y rezando, confiando que a su tiempo y con la gracia de Dios, por intercesión de María, lo conseguiremos. Como diría y haría quien está locamente enamorado: “Estamos dispuestos a esperar… no importa el costo”.

Han sido necesarios cuarentaicinco años para decir “sí” al llamado de Dios para ser misionero. Y Dios estaba bien dispuesto a esperar. Solo espero que no se necesiten cuarentaicinco años para que se estabilice la presencia misionera salesiana. Pero no importa el precio y el cuándo, así como Dios mismo ha hecho, también yo estoy dispuesto a esperar.

P. RAMON G. BORJA, SDB, Misionero filipino en Malasia

Testimonio de Santidad Misionera Salesiana

P Pierluigi Cameroni SDB, Postulador General para las Causas de los Santos

El Siervo de Dios Mons. Orestes Marengo (1906-1998), grande misionero del Noreste de la India y fundador de tres diócesis. En 1923 hizo el noviciado en Foglizzo; seguidamente, después de la muerte de un clérigo que había sido destinado a las misiones de la India, con-sigue sustituirlo. “Este era el mayor de los deseos de mi vida. Había pedido hacerme salesiano para poder consagrar mi vida al apostolado en tierra de misión. No me importaba dónde me mandaran”. Era el más joven de los que partían: solo 17 años. Vivió un camino de santidad inspirado en la Palabra de Jesús: “En verdad les digo: el que no acoge el reino de Dios como un niño, no puede entrar en él”