Con participantes provenientes de once países (Kenia, Ruanda, Burundi, Malaui, Angola, Burkina Faso, Chad, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Madagascar y Nigeria), el encuentro marcó una etapa importante en el compromiso continuo de la organización salesiana por integrar la tutela de los menores en el corazón de su misión.
En su discurso de apertura, el salesiano subrayó que la protección de los menores no es una obligación externa, sino la expresión directa del Sistema Preventivo de san Juan Bosco, fundado en la razón, la religión y el amor. Recordó a los participantes que la protección de los menores es una responsabilidad moral y legal, y los exhortó a estar presentes en la vida de los jóvenes no solo físicamente, sino también a nivel emocional, espiritual y moral. El objetivo de la formación, explicó, era reforzar la capacidad de educadores y operadores de la red salesiana para prevenir, identificar y afrontar problemáticas ligadas a la tutela de los menores, promoviendo entornos seguros y favorables para niños y grupos vulnerables.
El taller propuso contenidos profundos, a cargo del mismo hermano Njuguna y del laico Patrick Wachira, ambos expertos en tutela y protección de menores. Los temas tratados incluyeron: los marcos jurídicos de referencia como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (UDHR), la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño (UNCRC), la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño (ACRWC) y las leyes nacionales en la materia; la relación entre el Sistema Preventivo de san Juan Bosco y los enfoques internacionales de tutela; la evaluación de riesgos, la gestión de casos y los sistemas de protección; las competencias básicas en asesoramiento y en el cuidado de uno mismo; las relaciones públicas en el trabajo social; el desarrollo de alianzas, el trabajo en red y el advocacy; el desarrollo de políticas, marcos normativos y mecanismos de cumplimiento.
La metodología utilizada fue fuertemente participativa, y combinó presentaciones, estudios de caso y trabajos en grupo que permitieron un aprendizaje compartido basado en experiencias reales.
En nombre de los participantes, la señora Kafando Larissa expresó su gratitud por los contenidos tratados y por el ambiente acogedor, subrayando que adquirieron mayores conocimientos, nueva motivación y la conciencia de haber dado un paso adelante hacia una mejor protección de la infancia. También el Nzanana Emmanuel afirmó sentirse más preparado para actuar y sensibilizar a otros.
El hermano Thomas Faber, coordinador de programas de Don Bosco Tech Africa, relanzó el compromiso colectivo afirmando: “El verdadero trabajo comienza ahora. Motivemos a todos y asegurémonos de que los niños estén seguros cada día”.
Patrick Wachira, formador del curso, compartió su experiencia de veinte años en el campo de la tutela de menores, subrayando que, aunque sin ofrecer reconocimientos materiales, este trabajo tiene el valor incalculable de cambiar positivamente la vida de los menores, un éxito extraordinario incluso si se tratara de hacerlo solo con un niño. Exhortó a los participantes a ser constantes y activos, recordando que los resultados pueden no ser inmediatamente visibles, pero tendrán efectos duraderos. Y reiteró que ningún aporte es demasiado pequeño, y que los cambios más significativos a menudo comienzan en silencio, pero dejan una huella profunda.
En el discurso de clausura, el hermano Njuguna recordó a los presentes su responsabilidad sagrada, subrayando que la verdadera tutela va más allá de las reglas y requiere una presencia preventiva, empática y formativa, que permita a los menores no solo sobrevivir, sino crecer plenamente. Reiteró que cada niño es sagrado, imagen de Dios, y que la salvaguardia de los menores debe vivirse a través de acciones cotidianas, actitudes y presencia constante. Finalmente, animó a los participantes a continuar formándose, utilizando plenamente la plataforma “Don Bosco Tech Learning Management System”, y a mantener el contacto con el equipo del DBTA para cualquier apoyo. “Salgamos de aquí renovados en el compromiso de ser adultos confiables, educadores amorosos y defensores de la dignidad humana. Estemos atentos, no por miedo, sino por amor”.
Para garantizar que el efecto de la formación continúe después del evento, los participantes elaboraron Planes de Aplicación Formativa, en los cuales se delinean las modalidades con las que transmitirán lo aprendido en sus respectivas instituciones y países. Esto incluye la formación de otros operadores, la redacción de políticas locales de salvaguardia de los menores y el monitoreo de su aplicación.
La formación, insertada en el Programa Global del DBTA, fue apoyada por el Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ) de Alemania, a través de la Procura Misionera salesiana Don Bosco Mondo de Bonn.