El proyecto de ampliación de las aulas permitirá al centro aumentar la capacidad de cada aula de veinte a cuarenta estudiantes por ciclo de formación. Los alumnos del centro son en su mayoría jóvenes de entre quince y veinte años, que acceden a la formación técnico-profesional procedentes, en su mayoría, de la educación tradicional o del desempleo.
El objetivo final de la iniciativa es proporcionar una formación práctica a estos jóvenes, en línea con las necesidades de la economía local, mejorando su empleabilidad y sus posibilidades de obtener de forma honesta y digna los medios para su subsistencia. De hecho, los estudiantes provienen en su gran mayoría de familias con recursos económicos limitados, y la formación profesional les ofrece un camino adecuado hacia la emancipación.
Quien está entusiasmado con esta ampliación, actualmente en curso, es el padre Bruno Ramaharaisoa, director del centro salesiano de Mahajanga, quien explicó:
“Más allá de los beneficiarios directos, el proyecto beneficiará indirectamente también al personal docente y a la administración, creando un entorno de trabajo más favorable y aumentando la mano de obra calificada en la región. Está destinado a tener un impacto positivo significativo en las oportunidades educativas y en las perspectivas futuras de numerosos jóvenes en la región y contribuirá al desarrollo de la comunidad en un sentido amplio. Además, el nuevo edificio es visto por todos como un catalizador para futuras iniciativas positivas en el sector educativo”.
Mahajanga es una gran ciudad situada en la costa noroccidental de Madagascar. Sin embargo, las escuelas de la zona no están adecuadas a la demanda de educación de la población local y, en consecuencia, muchos jóvenes no pueden acceder a la educación. Esto conduce al desempleo, al trabajo infantil y a otros problemas económicos y sociales.
Los salesianos están presentes en Madagascar desde 1981 y actualmente, cuentan con once centros en distintas localidades del país. Han construido escuelas, iglesias y centros juveniles, y en todas partes trabajan para garantizar una educación de calidad a los jóvenes y para asegurarse de que ningún estudiante quede excluido.
Madagascar es uno de los países más pobres del mundo. El 70% de los casi diecinueve millones de habitantes de Madagascar vive en la pobreza – entre ellos, 5,7 millones de jóvenes de entre diez y veinticuatro años, según datos de UNICEF. Una cifra que, según algunas estimaciones, podría incluso duplicarse solo en el transcurso de este año.
Fuente: MissionNewswire
