La comunidad reúne a casi trescientas personas que no disponían de un lugar adecuado para las celebraciones litúrgicas dominicales o para actividades en el lugar, como la catequesis y los encuentros espirituales. La comunidad solo contaba con un cobertizo improvisado que no resistía a las inclemencias del tiempo, lo que hacía particularmente difícil su utilización en todos los períodos del año.
Uno de los salesianos de la comunidad señaló cómo la construcción de esta nueva capilla está dando mayor estabilidad a la comunidad cristiana, promoviendo al mismo tiempo un ambiente acogedor para las familias que han venido a establecerse en la zona. “Las actividades de catequesis y de educación en la fe ayudarán a la comunidad a crecer y a perdurar en el tiempo”, añadió.
Los misioneros salesianos están presentes en Burkina Faso desde marzo de 1993, iniciando su actividad precisamente en Bobo-Dioulasso. Los salesianos ofrecen servicios de instrucción y desarrollo social orientados a crear un sentido de familia entre los niños más vulnerables y aquellos con mayor riesgo de exclusión social.
Según las estimaciones proporcionadas por el Banco Mundial, más del 46% de la población del país vive en condiciones de pobreza, con menos de 1,25 dolares al día. A lo largo de los años, además, Burkina Faso ha enfrentado diversas y graves sequías que han hecho aumentar los precios de los productos alimenticios, comprometiendo el abastecimiento de alimentos del país y provocando malnutrición entre los residentes y los niños más pobres. Hasta los años ochenta, además, el país también debió afrontar una fuerte inestabilidad política.
Para más información, visite el sitio web de Salesian Missions.
