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2017 - ACG 425 - Carta del Rector Mayor en el Centenario del inicio del Instituto de las VDB

actos del Consejo General de la Sociedad Salesiana de san Juan Bosco

 

ÓRGANO OFICIAL DE ANIMACIÓN Y COMUNICACIÓN PARA LA CONGREGACIÓN SALESIANA

 

Separata del núm. 425

julio-diciembre de 2017

CARTA DEL RECTOR MAYOR

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SIGLAS

ACG         Actas del Consejo General (desde núm. 311)

ACS          Actas del Consejo Superior (desde núm. 244)

CVDB       Constituciones de las VDB

CC            Cuadernos Carpanera de las VDB

Const., C. Constituciones de los SDB (ed. 2010)

FMA         Hijas de María Auxiliadora

MBe          Memorias Biográficas (ed. española)

R               Reglamentos (SDB)

SDB          Salesianos de Don Bosco

VC            «Vita Consecrata»

VDB          Voluntarias de Don Bosco

Central Catequística Salesiana Alcalá, 166 / 28028 Madrid Edición extracomercial

 

1. CARTA DEL RECTOR MAYOR

«100 AÑOS POR DIOS Y POR EL MUNDO»

Con motivo de los 100 años
del inicio del Instituto de las Voluntarias de Don Bosco

1. Una mirada a los orígenes.2. Suscitadas por el Espíritu Santo en la novedad de la secularidad consagrada. - Algunas precisiones sobre cómo vivir la identidad VDB.3. Como parte de una hermosa Familia Carismática. - Vuestra salesianidad. - Reconociéndose parte viva de la Familia Salesiana.Siendo reconocidas en la Familia - Conclusión.

Mis queridos hermanos:

La publicación de cada número de las Actas del Consejo General es una magnífica ocasión para encontrarme con cada uno de vosotros.

En esta ocasión, reclama nuestra atención un importante evento de familia, cual es la celebración del Centenario del inicio del Instituto de las Voluntarias de Don Bosco. Los días 20 y 21 de mayo, en Valdocco, acompañadas por tantos de nosotros, representantes de los 31 grupos de Familia Salesiana, nuestras hermanas, y nosotros con ellas, pudimos celebrar la gran fiesta centenaria.

El lugar fue el mejor entre los posibles: En Valdocco, donde las primeras hermanas emitieron sus votos ante el cardenal Juan Cagliero.

Como digo al inicio de la carta que he escrito para esta ocasión, también mis predecesores don Egidio Viganò, don Juan Vecchi y don Pascual Chávez se hicieron presentes con motivo del 60, 80 y 90 aniversario de su fundación. En la celebración del Centenario he pensado que debe ser la Familia Salesiana del mundo, y nosotros SDB como parte de la misma, quienes hagamos todo lo posible por conocer mejor y querer más el Instituto de las Voluntarias de Don Bosco.

La reflexión sobre su interesante historia, no exenta de dificultades, y su identidad, nos ayudará a entender mejor la riqueza de su secularidad consagrada, con la que completan la vitalidad del gran árbol que somos como familia carismática.

Os ofrezco esta carta, mis queridos hermanos, confiando en vuestra atenta lectura, así como en las expresiones de afecto y cercanía para con nuestras hermanas VDB. La celebración de su Centenario tiene mucho que ver con nuestro carisma, nuestra espiritualidad, nuestra misión y nuestro ser Familia Salesiana en la Iglesia y en el mundo.

* * *

Mis queridas hermanas en Don Bosco, queridas hermanas del Instituto Secular Voluntarias de Don Bosco, me siento feliz y afortunado al tener la oportunidad de escribiros esta carta con motivo de vuestro año jubilar 2017 en el que celebramos el 100 aniversario de la fundación del Instituto.

Tengo presente en este momento las cartas que os han dirigido cada uno de mis tres últimos predecesores en los aniversarios significativos del momento. Don Egidio Viganò (1979) con motivo del 60 aniversario de las profesiones «del Grupo de las primeras siete Celadoras de la Sociedad de San Francisco de Sales y de María Auxiliadora»[1]; don Juan Edmundo Vecchi (1997) con ocasión del 80 aniversario de la Fundación del Instituto, y don Pascual Chávez Villanueva (2007) en la celebración del 90 aniversario de la Fundación.

Este año 2017 es, como escribe la Responsable Mayor Olga Krizová, un año jubilar en el que «el 20 de mayo todas las Regiones y los Grupos dependientes del Centro estaremos unidos en la acción de gracias a Dios por el don de nuestro Instituto: es Él quien ha suscitado esta vocación en el corazón del mundo; es el Espíritu Santo quien guía la historia y hace florecer algo extraordinario también en la sencillez y en lo escondido.

 

1. UNA MIRADA A LOS ORÍGENES

Si bien vuestros inicios son sobradamente conocidos por vosotras, mis queridas hermanas VDB, la Familia Salesiana que os acompaña en este momento con verdadera fraternidad y afecto, tiene necesidad de conocer para amar. Y en ese conocer no se pueden ignorar vuestros orígenes ni vuestra historia, con las mociones del Espíritu, con el papel decisivo de algunas personas y con las dificultades y logros vividos por las protagonistas del momento.

Fue en el año 1919, en aquel 26 de octubre, cuando siete Celadoras, iniciando una nueva experiencia de consagración salesiana, hacían su primera profesión de los consejos evangélicos en la capilla contigua a las habitaciones de Don Bosco, en presencia del cardenal Cagliero, quien presidía la celebración, de don Felipe Rinaldi, que entonces era director de ese grupo de Celadoras, y con una hermana FMA representante de las Hijas de María Auxiliadora.

Hay algo en la escena que me parece no solo importante sino hermoso y conmovedor. Este grupo de las «siete alegrías de la Vírgen» emiten su consagración por tres años ante el cardenal Cagliero, quien les hace notar que «hoy, comienza vuestra nueva vida de Celadoras», y que la nueva Institución «tenía la gran fortuna de nacer en el lugar, sagrado para Don Bosco, donde él personalmente había recibido los primeros santos votos y las primeras promesas (sesenta años antes y allí estaba el mismo Juan Cagliero), de quienes habían dado vida y desarrollo a la gran Obra salesiana»... Y calificando esta feliz coincidencia como «signo de predestinación» añadía: «Las Hijas de María Auxiliadora tienen su cuna en Mornese, donde vivía y pronunció sus votos sor María Mazzarello ¡Vosotras debéis valorar este signo de predestinación especialísima!»[2].

La historia de quienes después serán las primeras VDB tiene sus raíces en el nacimiento en 1876 del primer Oratorio femenino de Turín–Valdocco. En efecto, aquí, en este Oratorio de las FMA, en la fiesta de la Inmaculada de 1895, nace la «Pía Unión de las Hijas de María Inmaculada Auxiliadora».

Son varias las jóvenes que tienen cierto liderazgo en la Asociación de estas Hijas de María.

En 1903 se produce el primer encuentro oficial con don Felipe Rinaldi, quien sustituye temporalmente a don Juan Bautista Francesia como director del Oratorio. También figura de especial importancia será la Madre Felicina Fauda, FMA. Una de las primeras intervenciones de don Felipe Rinaldi consistirá en reconfirmar en el Consejo Directivo de la Asociación de las Hijas de María a las siete oratorianas que ya formaban parte del mismo. Entre estas se encuentran las cuatro primeras futuras Celadoras: Amalia Pios, Cristina Milone, Caterina Borgia y Celestina Dominici.

Don Felipe Rinaldi regresará de modo definitivo como director del Oratorio de las FMA en 1907. Será en 1910 cuando otras dos jóvenes integrarán el Consejo Directivo de las Hijas de María: Giovannina Peraldo y Luigina Carpanera. Sus nombres nos hablarán posteriormente de la importancia que han tenido estas personas, en especial la última nombrada.

En 1908, don Felipe Rinaldi asume un protagonismo especial al constituir, entre las Hijas de María, «las Celadoras del Oratorio», o sea, una asociación en la Asociación, con la finalidad «de mantener la paz entre las oratorianas y reconducir al Oratorio y a los sacramentos a aquellas que estaban alejadas... Haced vosotras, les decía, aquello que no pueden hacer la hermana ni el sacerdote»[3].

En 1916 don Felipe Rinaldi informa a don Pablo Albera, Rector Mayor, acerca de la realidad de algunas personas piadosas que siguen un reglamento, que le hace conocer, y que en siete puntos es un primer esbozo de Estatuto para las futuras Celadoras de María Auxiliadora.

En todos estos años hasta 1922, en el cual es elegido Rector Mayor, don Felipe Rinaldi vive el período más fecundo de su actividad pastoral en favor de los seglares, con una gran sensibilidad por dar respuesta a las urgencias de los más necesitados. En esta mirada se puede entender a la perfección que le dijera en esos momentos a las Hijas de María,

«que a nuestros tiempos no le basta solamente la piedad, se necesita la acción»[4] .

El gran momento que marcará un antes y un después será aquel 20 de mayo de 1917 cuando tres de aquellas Hijas de María y Celadoras, María Verzotti, Francesca Ricardi y Luigina Carpanera dan inicio a lo que sería reconocido, muchos años después, como Instituto Secular (aún no había sido promulgada la Provida Mater Ecclesia de 1947 y se desconocía este tipo de vida de consagradas en el mundo). Ellas dan inicio en aquel momento a una Sociedad de Hijas de María Auxiliadora en el siglo[5]. A estas tres se unirían otras dos «oratorianas» en el mes de junio, en la fiesta del Sagrado Corazón (Celestina Dominici y Giovannina Peraldo), y otras dos, el primer día de la novena de la Inmaculada (Caterina Borgia y Teresa Salasia).

Al final de 1917, son siete las Celadoras de María Auxiliadora, también con el esfuerzo de Madre Felicina Fauda FMA, que será trasladada a Catania, pero que ve cumplido este sueño antes de su partida.

En el camino de consolidación, el 29 de enero de 1921, viene constituido el primer Consejo local y ellas mismas solicitarán a la Madre General de las FMA, madre Caterina Daghero, que les sea concedida una Hija de María Auxiliadora que pueda ser su asistente, como lo fue Madre Felicina.

Las Celadoras de María Auxiliadora siguen adelante con su vida asociada y de trabajo, y participan de manera muy asidua en los encuentros formativos con don Felipe Rinaldi y la hermana asistente del momento. Don Felipe Rinaldi las acompañará espiritualmente, aún limitado por sus compromisos como Rector Mayor, hasta finales de 1928. La muerte de este, el 5 de diciembre de 1931, deja a estas mujeres consagradas en una verdadera orfandad. La buena voluntad de don Calogero Gusmano SDB, a quien es confiada la Asociación, no puede suplir el vacío que ha dejado don Felipe Rinaldi. Incluso se asiste en aquellos años a un intento de religiosizar, plasmado en un reglamento nuevo, quizá salido de las manos de don Calogero y sor Clelia Genghini, que no es compartido por todas las Celadoras.

Es fácil imaginar que en esta situación el futuro de la Asociación se sintiera seriamente comprometido. Es de destacar el esfuerzo realizado por Luigina Carpanera para seguir teniendo contactos frecuentes con las demás Celadoras y el gran esfuerzo para ser fieles al sueño inicial.

Después de la muerte de don Felipe Rinaldi, durante más de diez años las Celadoras viven una gran inseguridad acerca de su futuro. No encuentran apoyo suficiente en los SDB ni en las FMA. Con la unidad que había creado Luigina Carpanera, en el año 1943 se dirigen, como grupo, al Salesiano don Domenico Garneri suplicándole que se interese por la Asociación. Una vez hecha la reflexión necesaria y consultados algunos de sus Superiores, don Domenico acepta y descubre que existe, aún en el contexto de una terrible segunda guerra mundial, un grupo de sesenta y cinco Celadoras según el elenco de 1945, once de ellas de los tiempos de don Felipe Rinaldi, que pese a las dificultades y al sentimiento de orfandad, siguen viviendo con gran fidelidad.

Don Domenico Garneri hace notar a don Pedro Ricaldone que esta obra, atribuida a don Felipe Rinaldi, con una historia no exenta de dificultades, necesita una definición sobre su futuro. Cuatro meses después la respuesta de don Ricaldone da a entender que «sin tomar un compromiso, mantenga encendida las brasas incluso si están bajo las cenizas»[6].

Esta parte de la historia, todavía, es larga y no exenta de dificultades. Los Superiores no daban una respuesta definitiva. El contexto de la guerra no lo favorecía en absoluto. El buen sacerdote don D. Garneri pide la ayuda de una FMA asistente y es en ese tiempo donde, a pesar de la precariedad, con la emisión de votos por seis meses o un año, otro Salesiano, don Gerolamo Luzi se interesará por la Asociación fundando dos nuevos grupos, en Bagnolo Piemonte y en Milán, este último en la casa inspectorial de las FMA. La presencia de una FMA, que ya había sido asistente de las Celadoras con don Felipe Rinaldi, ayuda a entender mejor cómo se pudo formar este nuevo grupo con tres Celadoras.

En plena guerra, el 29 de octubre de 1944, las Celadoras celebran el 25 aniversario de las primeras profesiones de la Asociación (que ocurrió el 26 de octubre de 1919). Las que no pudieron participar en dicha celebración por motivos familiares o por alejamiento, fueron invitadas a renovar sus votos privadamente en la presencia de un sacerdote, o bien dirigirse en otro momento a don D. Garneri.

Las dificultades continuaban. Don Domenico Garneri tiene una salud muy delicada y en 1946 es trasladado de casa; don Gerolamo Luzi deja Bagnolo y regresa a Turín donde, lamentablemente, muere en el mes de diciembre 1946 con tan solo 42 años; ya antes, en el mes de septiembre, había fallecido la significativa Luigina Carpanera.

La frágil salud de don D. Garneri no le permite acompañar mucho a las Celadoras. A esta dificultad se suma el descontento de gran parte de ellas por no tener respuesta del Rector Mayor acerca de la situación de las mismas. Instan a don D. Garneri, que se siente ya anciano y desgastado, a escribir nuevamente al Rector Mayor. Lo hace con fecha de 1 de mayo de 1948 pidiendo una clarificación respecto de las Celadoras, y sugiere cambiar de Asistente para no desgastar la Obra de don Felipe Rinaldi. No llega la respuesta del Rector Mayor. En agosto de 1949 una de las Celadoras, probablemente María Fassione, escribe a los Superiores SDB pidiéndoles que den forma jurídica a la obra de don Felipe Rinaldi y una mayor preparación espiritual. Al mismo tiempo las Celadoras saben que en la Iglesia están surgiendo instituciones con una orientación secular. De hecho los Institutos Seculares habían sido oficialmente reconocidos en la Iglesia en 1947, cuando se considera que es posible vivir una total consagración en una plena secularidad, en el mundo, dentro del mundo. Luigina Carpanera había fallecido un año antes de la promulgación de la Provida Mater Ecclesia.

Parece ser que en el ambiente salesiano el cambio se produce cuando ve la luz la biografía del Siervo de Dios don Felipe Rinaldi, obra de don Eugenio Ceria SDB, y los Salesianos llegan a conocer a las Celadoras y a maravillarse de su historia e interesarse por ella. En 1950 se celebra el jubileo sacerdotal de don Garneri; en los festejos se hacen presentes todas las Celadoras, presidiendo la eucaristía el entonces Prefecto de la Congregación Salesiana don Renato Ziggiotti. Se podría decir que con él aparece en escena, por primera vez, la persona que tendría tanto que ver en la transformación de la Asociación de las Celadoras en el futuro Instituto Secular. Tras la muerte de don Pedro Ricaldone, don Renato Ziggiotti le sucede como Rector Mayor en el verano de 1952.

Don D. Garneri le informa rápidamente del camino recorrido por la Asociación de las Celadoras de María Auxiliadora, que en ese momento son ochenta y seis, con una edad entre los 22 y los 76 años. Y le hace ver que es muy necesaria una definitiva sistematización de esta Obra.

La vida de la Asociación, a pesar de las dificultades, va adelante entre renovaciones de votos y reuniones hechas cuando se puede. Don D. Garneri a causa de su salud, es destinado a Cumiana; entonces deja la Asociación en manos de la Madre Melchiorrina Biancardi.

La situación no es fácil, llegados al año 1953. Hay Celadoras desani madas ante el clima general de incertidumbre. Se teme por el futuro de la Aso cia ción. Algunas socias abandonan para sumarse a otras asociaciones de seglares consagradas, y unas pocas profesan como Hijas de María Auxiliadora.

En este momento otro SDB será muy significativo. Es don Stefano Maggio, quien tras varias entrevistas con Teresa Frassati, habla con el Rector Mayor don Renato Ziggiotti sobre la Asociación de don Felipe Rinaldi. El Rector Mayor lo escucha con gran interés y positiva actitud, pero, sabiendo que en este momento las Hijas de María Auxiliadora están involucradas con gran responsabilidad, añade que el problema será estudiado si un día les es propuesto. Días después don Stefano Maggio tiene un encuentro con Madre Linda Lucotti y le expone la oportunidad de relanzar la Asociación de las Celadoras. Según los escritos existentes, la Madre se muestra contraria pero le promete que hablará con su Consejo y la dará respuesta oficial. Ésta respuesta llega el 19 de octubre y no es positiva.

Todavía el peregrinar de la historia es largo. Les invito a leer la narración histórica en las diversas publicaciones que existen. Ciertamente se suceden diálogos, encuentros y desencuentros, SDB y FMA motivados y entusiasmados en el acompañamiento de las Celadoras y otras personas que no le ven futuro alguno. Llega un momento en el que el diálogo se establece entre el Rector Mayor don Renato Ziggiotti y la Madre General Linda Lucotti. Se piden estudios a canonistas. Se suceden otros episodios, hasta que el 5 de diciembre de 1955, en el 24 aniversario de la muerte de don Felipe Rinaldi las Celadoras tienen el nuevo Reglamento de Vida aprobado por el Consejo Superior de los Salesianos de Don Bosco y el Consejo General de las FMA[7].

El 6 de enero de 1956 la Asociación de las Celadoras toma la nueva denominación de «Cooperadoras Oblatas de San Juan Bosco». Y en la reunión del Consejo Central de ellas, del 19 de marzo de 1959, es debatido y decidido el cambio del nombre por el actual de «Voluntarias de Don Bosco», que es aceptado por el Rector Mayor.

Hasta aquí este largo peregrinar que nos habla, ciertamente, de un camino donde solo aquello que viene realmente de Dios puede perdurar en el tiempo como hasta ahora, más allá de las dificultades; y esto porque, bien lo sabemos, es el Espíritu Santo quien ilumina y guía. Así lo atestiguan las mismas Constituciones de las VDB en su primer artículo: «Las Voluntarias de Don Bosco (VDB) viven en la Iglesia el patrimonio espiritual y apostólico de San Juan Bosco, que les transmitió don Felipe Rinaldi. Este, iluminado por el Espíritu Santo y guiado por la presencia materna de María, puso en marcha una experiencia evangélica original con un grupo de mujeres jóvenes, a fin de que fuesen en el mundo fermento de vida cristiana».

El momento histórico que nosotros vivimos con motivo de este Centenario es una oportunidad para agradecer a Dios, en primer lugar, y a las personas que han hecho realidad, con grandes esfuerzos humanos, este proyecto que viene de Él. Qué más adecuadas palabras para este agradecimiento que las de la propia Responsable Mayor que, conocedora de todo este itinerario histórico, piensa que el Instituto de las VDB puede decir: «Nuestro gracias va a aquellas primeras tres hermanas, que tuvieron el coraje de lanzarse a una aventura espiritual por aquel entonces totalemente nueva, que respondieron

generosamente a la llamada y con la fidelidad viva y operante mantuvieron encendida la lámpara de la vocación, también en los momentos de grandes dificultades. Nuestra gratitud va a nuestro Fundador, don Felipe Rinaldi, que se dejó guiar por el Espíritu, dando inicio a un nuevo camino en la Familia Salesiana, como así a todos los Salesianos y a las Hijas de María Auxiliadora que en el curso de nuestra historia nos han ayudado a crecer y a tomar conciencia del don que hemos recibido del Espíritu... En este sentido, quisiera recordar a don Domenico Garneri que nos acompañó desde 1943 hasta 1955; al Rector Mayor don Renato Ziggiotti, que dio inicio al reconocimiento jurídico; a don Stefano Maggio, que nos acompañó hasta la aprobación como Instituto Secular, dedicando toda su vida a dar a conocer nuestra vocación, incluso en los países lejanos; a don Frontini que nos ayudó en la toma de conciencia sobre nuestra secularidad y a quien debemos tanto; a tantos Asistentes SDB que han sido padres y hermanos y a tantas FMA que en los primeros tiempos nos han acompañado como hermanas afectuosas»[8].

 

2. SUSCITADAS POR EL ESPÍRITU SANTO EN LA NOVEDAD DE LA SECULARIDAD CONSAGRADA

Vosotras, hermanas, sois las primeras en tener esta firme convicción: la secularidad consagrada no es una invención vuestra. Ha sido el Espíritu Santo quien la ha suscitado en un momento histórico de la vida de la Iglesia. Un momento en el cual se iría descubriendo más claramente que todos somos Pueblo de Dios y que la llamada a la santidad no es privilegio de nadie en particular y sí propuesta y meta para todos los discípulos de Jesús.

Así se contempla en vuestras Constituciones y Reglamentos. En ellas se declara cómo el Espíritu Santo iluminó a don Felipe Rinaldi (cf. CVDB 1), y por medio de la acción del mismo Espíritu, Dios os consagra para sí en Cristo (cf. CVDB 3), y os impulsa, por medio de una profunda exigencia de amor a ofrecer totalmente vuestra vida a Dios y a los hermanos (cf. CVDB 8).

La consagración no es, en primer lugar, una acción de la misma persona consagrada sino de Dios, del Espíritu de Cristo que guía a la Iglesia y la persona consagrada responde, se ofrece, se dona. Así lo viven las VDB según sus Constituciones: «Con una iniciativa particular de amor, Dios llama a las Voluntarias y las consagra para sí, en Cristo, por medio de la acción del Espíritu Santo, a fin de enviarlas al mundo para evangelizarlo según el carisma de Don Bosco»[9].

Y esta consagración la vivís como seglares que viven en el mundo por opción vocacional, como levadura en la masa. La secularidad es algo específico de vuestra vocación consagrada y desde ella realizáis vuestra misión, expresáis la comunión fraterna y vuestra pertenencia a la Familia Salesiana[10].

La historia nos ilumina acerca de cómo vuestra Asociación de aquel momento, y otras que estaban naciendo, no coinciden con el acta de nacimiento de los Institutos Seculares en la Iglesia, el 2 de febrero de 1947 cuando el Papa Pío XII promulga la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia Ecclesia, sino que el inicio de vuestro movimiento apostólico la precede históricamente en varias décadas, aunque se enriquece, desarrolla y consolida con ella. Celebrando el 60 aniversario de tal Constitución Apostólica el Papa Benedicto XVI subrayó de manera nítida cómo aquella promulgación no fue punto de llegada sino de partida de un camino nuevo, de una forma nueva de consagración para seglares y presbíteros llamados a vivir con radicalismo evangélico, totalmente inmersos en la realidad secular[11].

Algo que encuentro muy hermoso en vuestro largo camino, mis queridas hermanas VDB, es que, desde el inicio, hay algo en la mirada y en la inspiración de don Felipe Rinaldi que da una impronta propia a la consagración de las primeras hermanas, diversa de la consagración de las religiosas y religiosos de la época. Don Felipe Rinaldi, en su dedicación generosa a la formación de aquellas jóvenes oratorianas escogidas entre tantas, pensando en su consagración en el mundo, se proponía «llevar a término la obra que Don Bosco había dejado inconclusa». Así lo expresaba el 20 de mayo de 1917 cuando decía: «Desde hace algún tiempo están recibiendo los reverendísimos Superiores diversas invitaciones para que se constituya una Sociedad de las Hijas de María Auxiliadora en el siglo... Los Superiores han ido acogiendo siempre bien esos deseos, tanto más que esta cosa estaba verdaderamente en la mente y en el programa del venerable Don Bosco. En la relación que él hizo de su Obra hablaba precisamente de dos clases distintas de personas que seguirían una misma Regla, de las que una formaría Comunidad y la otra viviría en el mundo, para promover en él el espíritu de la Congregación con la explicación práctica de la acción»[12].

Desde vuestro inicio, hermanas, más allá de todos los avatares y circunstancias, más allá de los cambios de nombre de la Asociación, siempre y en todas las décadas transcurridas, fue una constante la defensa de este ‘modopropio’ de ser signos visibles de Cristo y servidoras de los demás, con un estilo que tenía mucho de la espiritualidad salesiana que se hallaba en vuestra primera consagración. Como expresa magníficamente don Egidio Viganò en la carta que os dirigió en su momento, «este vuestro modo de ser en la Familia Salesiana os diferencia de las Hijas de María Auxiliadora por la ‘secularidad’, y de las Cooperadoras Salesianas por la ‘consagración’»[13].

Algunas precisiones sobre cómo vivir la identidad VDB

Además de la referencia explícita que haré a vuestra salesianidad y a vuestra pertenencia a la Familia Salesiana, me permito precisaros algunos puntos que pueden esclarecer vuestro modo concreto de vivir la identidad de VDB en el contexto de la Iglesia y del mundo de hoy.

En sintonía con la Iglesia y las orientaciones pastorales que en ella recibimos os propongo:

?  Seguid siendo, con vuestra particular consagración secular, verdadero fermento que actúa como levadura (cf. Mt 13,33). A vosotras no se os pide, dice el Papa Benedicto en el referido aniversario, instituir formas particulares de vida, de compromiso apostólico, de intervenciones sociales, salvo las que pueden surgir en las relaciones personales... Por eso se añora y desea que seáis realmente esa levadura, con vuestro estilo de vida, que es capaz de generar esperanza, muchas veces de modo silencioso y oculto, pero también positivo y estimulante»[14]. Vuestras mismas Constituciones declaran explícitamente que queréis ser sal de la tierra y luz del mundo para participar así en la misión evangelizadora a la que se os envía (cf. CVDB 6).

?  Hermanas, sed cercanas a la vida e historia de alegría y dolor de toda persona que se cruza en vuestras vidas. Y con la espiritualidad salesiana propia de vuestro carisma, esta sensibilidad se hace pasión educativa y evangelizadora, se hace caridad y fraternidad cuando se trata de los niños y de los jóvenes. Con una gran fuerza os lo pide el Papa Benedicto XVI cuando dice a todos los Institutos Seculares: «Sentíos implicados en todo dolor, en toda injusticia, así como en toda búsqueda de la verdad, de la belleza y de la bondad, no porque tengáis la solución de todos los problemas, sino porque toda circunstancia en la que el hombre vive y muere constituye para vosotros una ocasión de testimoniar la obra salvífica de Dios. Esta es vuestra misión»[15].

?  No caigáis en la tan frecuente y tan humana tentación del individualismo. Hermanas queridas, a priori nadie está exento del peligro de esta tentación. Vuestra pasión apostólica salesiana os ha de conducir a ser siempre apóstoles y misioneras en medio de las personas (cf. CVDB 6), con un apostolado que se concreta en la disponibilidad a los hermanos (cf. CVDB 19), y donde la misma vida es misión, en la que vuestra consagración es la manera más eficaz de ser sal, luz y fermento en el mundo (cf. CVDB 12). Como dice el Papa Francisco «la pasión misionera, la alegría del encuentro con Cristo que os empuja a compartir con los demás la belleza de la fe, aleja el riesgo de quedar bloqueados en el individualismo»[16].

Vivid una hermosa experiencia de fraternidad como experien cia constante de comunión y de unidad en el Espíritu. Seguid siendo muy sensibles «como salesianas», bellísima expresión que empleáis en vuestras Constituciones, para permanecer unidas en Cristo (cf. CVDB 38), en comunión de vida, con un gran sentido de pertenencia al Instituto y fuertes relaciones fraternas en el grupo al que pertenecéis (cf. CVDB 40).

No os volváis distraídas ante la vida de todo hombre o mujer que llega a vuestra presencia. No os lo digo yo. Os lo pide de manera muy hermosa el Papa. Vuestra vocación de consagradas en el mundo exige de vosotras estar en el corazón de las vicisitudes humanas. En un mundo tan complejo como el actual, las circunstancias de la vida humana, las historias de esfuerzo, de lucha, de dolor, de superación, y también de fraternidad y amor de las mujeres y hombres, niñas, niños y jóvenes que se hallan en vuestra vida, en vuestros contextos son hoy el campo de vuestra misión y de vuestra profecía. Por eso el Papa os dice: «Si esto no sucede, si os habéis distraído, o peor aún, si no conocéis este mundo contemporáneo, sino que conocéis y frecuentáis solo el mundo que os resulta más cómodo o que os fascina más, entonces es urgente una conversión. La vuestra es una vocación, por su naturaleza, «en salida», no solo porque os lleva hacia el otro, sino también y sobre todo porque os exige vivir donde vive todo hombre»[17].

Vivid con radicalidad vuestra vocación con el coraje de saber y sentir que la fe da forma, contenido, fuerza y luz a toda vuestra existencia. En vuestra secularidad consagrada habéis encontrado, como se dice en el Evangelio, la perla preciosa, el tesoro escondido que os libera de las idolatrías del poder, del poseer y acumular superficialmente; os libera también de la búsqueda del prestigio y reconocimiento fatuo. Pero Jesús os descubre, como a todos nosotros, que la verdadera riqueza no está en poseer sino en donar y donarse; os descubre que la verdadera riqueza conlleva despojarse del poder y más aún de un poder que ambiciona tener y poseer. Es, en definitiva, proponer esa sabiduría que viene del Amor, esa Verdad que nos hace realmente libres y que es creadora de Vida auténtica, que la conserva y plenifica.

?  Sed también vosotras, hermanas, como ha pedido recientemente el Papa Francisco a todos los Institutos Seculares, el ala avanzada de la Iglesia en la Nueva Evangelización. En palabras suyas esa misión exige de vosotras saber interpretar los signos de los tiempos y moverse con libertad de espíritu, viviendo una espiritualidad capaz de armonizar los criterios que vienen de “arriba”, es decir de la gracia de Dios, y los que vienen “de abajo”, de la historia, dice el Papa. Este ser el ala avanzada de la Iglesia en la Nueva Evangelización solo será posible si sois mujeres de oración, de amistad íntima con Jesús, que cuidáis al mismo tiempo la vida familiar y a las hermanas y hermanos, hasta ser, con vuestra manera de vivir, como Instituto Secular de las Voluntarias de Don Bosco, una verdadera escuela de santidad[18].

 

3. COMO PARTE DE UNA HERMOSA FAMILIA CARISMÁTICA

Un don hermoso con el que el Espíritu Santo ha bendecido a vuestro Instituto, queridas hermanas, es justamente el de vuestra espiritualidad y vuestra pertenencia a una gran Familia religiosa que participa, toda ella, del carisma de Don Bosco. A esto quiero referirme, brevemente, en esta última parte de la carta.

Vuestra salesianidad

De ello han hablado en su carta don Egidio Viganò, don Juan E. Vecchi y don Pascual Chávez Villanueva. Esto significa que se trata no de un elemento circunstancial o casual sino esencial. Por haber sido tratado en los aniversarios anteriores no abundaré largamente en ello, pero sí debo subrayarlo.

Algo tan importante lo tenéis bien explicitado en tantos pasajes de vuestras Constituciones. Se expresa con fuerza al manifestar que vivís vuestra vocación haciendo propio el carisma salesiano que os caracteriza en la Iglesia y en el mundo (cf. CVDB 5). La salesianidad es para vosotras algo esencial que da identidad propia a vuestra consagración. Vuestra secularidad consagrada no se ve entorpecida de ningún modo por vuestra salesianidad. Al contrario, ante la diversidad y abundancia de Institutos Seculares que el Espíritu ha suscitado, en el que todos participan de la secularidad consagrada, la salesianidad es vuestro carácter propio frente a cualquier genericismo o indefinición.

Vuestro Instituto se distingue de todos los demás justamente por la salesianidad, vuestro mismo nombre lo dice. Os definís por vivir en la Iglesia el patrimonio espiritual y apostólico de Don Bosco transmitido por don Felipe Rinaldi, iluminado por el Espíritu (cf. CVDB 1).

Y de aquí se desprende la clara conciencia de haber crecido en la Familia espiritual de Don Bosco, y de tener como algo esencialmente constitutivo del Instituto, el querer vivir en profunda armonía la consagración, la secularidad y la salesianidad (cf. CVDB 2). Os sentís enviadas al mundo para evangelizarlo, según el carisma de Don Bosco (cf. CVDB 3), haciendo propio el carisma salesiano que os caracteriza (cf. CVDB 5), y dirigiendo vuestra acción apostólica, sobre todo, a quienes fueron el objetivo principal de la misión de Don Bosco (cf. CVDB 6).

Os reconocéis parte viva de la Familia Salesiana (cf. CVDB 5 y 7), y al igual que Don Bosco, confiáis totalmente en María porque las VDB saben que Ella continúa siendo siempre Madre y Auxiliadora (cf. CVDB 5).

Reconociéndose parte viva de la Familia Salesiana

Naturalmente el Instituto de las Voluntarias de Don Bosco se reconoce parta viva de la Familia Salesiana, y el resto de la Familia Salesiana tiene conciencia de eso mismo. Pero esto no es suficiente, y aquí llegamos a un punto donde mi mensaje no es solamente para vosotras, queridas hermanas, sino para todos nosotros en los demás Grupos o ramas del gran árbol de la Familia Salesiana.

La Carta de Identidad de la Familia Salesiana pide en su artículo 38 el conocimiento de las identidades específicas de los diferentes Grupos como fundamento de la misma, fundamento que no se alcanza solamente con participar de un carisma común y una misma misión, sino que requiere el conocimiento y aprecio de todos los demás.

Este conocimiento pasa en nuestro caso por tomar siempre más conciencia del aporte que supone para nuestra familia la magnífica originalidad del Instituto Secular VDB. Su originalidad es muy significativa en cuanto a la armonía entre la opción por la evangelización y la inserción en los diversos contextos humanos[19].

Pero el aporte del Instituto es ante todo especial en lo que se refiere a vuestro ser, más aún que a la misión. Vuestra vida, vuestro testimonio indican sin duda la presencia de Dios en el mundo, estando en el corazón del mundo con el corazón de Dios. Vuestro auténtico testimonio como mujeres consagradas viviendo la secularidad del mundo, sin duda despierta interrogantes, a veces suscita curiosidad y deseo de descubrir qué motivaciones profundas anidan en vuestros corazones. Interrogantes como el porqué de este modo de actuar, de ser para los demás y en medio de ellos. Vuestra familia, las familias en general y el mundo del trabajo, comenzando por el vuestro, serán siempre el espacio vital en el que iluminar, de manera sencilla, con la luz de vuestro ser cada una toda de Dios para darse toda a los hermanos y hermanas.

Siendo reconocidas en la Familia

No me cabe duda alguna del afecto con el que el resto de nuestra Familia Salesiana en el mundo recibe y reconoce al Instituto de las VDB. Pero la celebración del Centenario de esta fundación es una ocasión de oro para crecer todos como Familia Salesiana, ayudándonos ahora para adquirir un mayor conocimiento del Instituto, como en cierto modo he intentado hacer aquí para nuestras hermanas VDB y para toda la Familia Salesiana. Este conocimiento ha de dar paso a la alegría, al afecto y a la estima por esta hermosa obra del Espíritu, para lograr finalmente, entre todos, apoyar el Instituto en todo lo posible.

Un apoyo que se ofrece en la oración y en la ayuda de los demás miembros de nuestra Familia y que se puede concretar en la presentación de esta vocación específica a las jóvenes que sientan la llamada a vivir esta consagración secular en los diversos ambientes del mundo. Un apoyo que debe consistir en el cuidado, entre todos, de una adecuada pastoral vocacional para las VDB y para todas las demás ramas de la Familia, y, para nosotros los SDB, garantizar la asistencia que les debemos prestar.

También hemos de llegar a hacer realidad lo que dice la Carta de Identidad de la Familia Salesiana referido a la formación compartida y a la metodología de colaboración de todos nosotros (cf. art. 39 y 41).

 

CONCLUSIÓN

Deseo dirigir estas últimas palabras también de manera muy directa a vosotras, mis queridas hermanas VDB. Antes de encomendaros a nuestra Madre Auxiliadora, me permito invitaros a ser lo que en su día pidió a los Institutos Seculares Pablo VI. Sean verdaderas «alpinistas del espíritu»[20]. Y esto, hermanas, porque «la Iglesia os necesita también a vosotras para cumplir plenamente su misión. Sed semilla de santidad arrojada a manos llenas en los surcos de la historia. Enraizadas en la acción gratuita y eficaz con que el Espíritu del Señor está guiando las vicisitudes humanas, dad frutos de fe auténtica, escribiendo con vuestra vida y con vuestro testimonio parábolas de esperanza»[21].

Os confío a María Auxiliadora, nuestra Madre, y ponemos ante Ella el pasado, el presente y el futuro del Instituto Secular de las VDB. Ella será siempre modelo de mujer consagrada por completo a Dios con su sí incondicional, vivido como esposa y madre en el mundo de su tiempo, siempre atenta a la voz de Dios y dócil a su Espíritu.

Que Ella acompañe con el amor materno que le caracteriza al Instituto y a cada una de vosotras, sus hijas, junto con la mirada predilecta que por vosotras tiene el beato Felipe Rinaldi.

Con verdadero afecto en el Señor y en Don Bosco,

Ángel FERNÁNDEZ ARTiW, SDB

Rector Mayor

Roma, 20 de mayo de 2017

[1] Cuaderno Carpanera (CC), p. 79.

[2] CC, p. 83.

[3] Eugenio CmA, Pita del Servo di Dio Sac. Filippo Rinaldi, SEI, 1951, p. 196-197.

[4] Cf. Luigi CAsTANo, Beato Filippo Rinaldi, 1856-1931, vivente immagine di Don Bosco suo terzo succesore. Elledici, 1990, 106-107 y 148.

[5] CC, 1.

[6] Stefano MAGGio, Don Rinaldi Fondatore in penombra, p.241.

[7] Biblioteca centrale VDB, Cooperatrici Oblate di San Giovanni Bosco-Regolamento. Scuola tipografica privata. Istituto delle Figlie di Maria Ausiliatrice. Torino. Cf. Cronaca, Vol I, pp. 24, 25, 26.

[8] Olga Krizová, o.c., p. 3.

[9] instituto seCular voluntarias Don BosCo, Constituciones y Reglamentos, art.3. Roma 2009.

[10] Cf. o.c., art. 4.

[11] Cf. BeneDiCto XVI, Discurso con motivo del 60 aniversario de la ’Provida Mater Ecclesia’, 3 de febrero de 2007.

[12] CC, pp. 3-4.

[13] Egidio ViGANó, Lettera di don Egidio Viganó, Rettor Maggiore dei Salesiani, alle Volontarie di Don Bosco, Roma, 24 de septiembre de 1979 (ACS, 295, pp. 57-81).

[14] Cf. BENEDICTO XVI, o.c.

[15] Ibídem.

[16] Papa FranCisCo, Discurso a la Asamblea General de la Conferencia Italiana de Institutos Seculares, 10 de mayo de 2014.

[17] Papa FranCisCo, o.c.

[18] Cf. Papa FRANCISCO, Los Institutos Seculares, el ala avanzada de la Iglesia en la Nueva Evangelización. Conferencia Mundial de Institutos Seculares (CMIS), Roma, 21-25 de agosto de 2016.

[19] Cf. Juan Edmundo VECCm, Una novedad del Espíritu. Las Voluntarias de Don Bosco (VDB). Carta del Rector Mayor de los Salesianos con ocasión del 80 aniversario de la fundación del Instituto. Editorial CCS, Madrid, 1997.

[20] PABLO VI, Discurso a los participantes en el I Congreso Internacional de Institutos Seculares (26 de septiembre de 1970).

[21] BENEDICTO XVI, o.c.