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« Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10, 10b) Presentación de la Región África-Madagascar

LETTRES DU RECTEUR MAJEUR - ACG 399


PRESENTACIÓN DE LA REGIÓN ÁFRICA-MADAGASCAR

"Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante"(Jn 10, 10b)

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1. África-Madagascar hoy.

1.1. Configuración de nuestras presencias salesianas en el Continente africano.
1.2. Las obras salesianas.
1.3. El contexto socio-político y religioso en el que se encuentran nuestras obras.

2. Historia y desarrollo de las obras salesianas.

2.1. Antes del Proyecto África.
2.2. El Proyecto África.
2.3. Proyecto África, fruto de la sinergia de la Congregación.

3. El carisma salesiano y la realidad africana.

3.1. Pastoral juvenil
3.2. Parroquias y Misiones.
3.3. La Comunicación Social.
3.4. La Familia Salesiana.
3.5. Economía y administración.
3.6. La formación.

4. Un impulso para el futuro.

4.1. Los desafíos.
4.2. Relanzamiento del Proyecto África.

Conclusión.

Roma, 8 settembre 2007
Fiesta de la Nativdad de María

Queridísimos hermanos:

Me dirijo a vosotros con el afecto de Don Bosco, mientras nos preparamos a celebrar la beatificación de los 63 Mártires Salesianos de España, el 28 de octubre en Roma, y la de Ceferino Namuncurá, el 11 de noviembre en Chimpay, en Argentina. El testimonio de nuestros hermanos hasta el derramamiento de su sangre y el de Ceferino, que representa otra pieza de la santidad juvenil salesiana iniciada por Domingo Savio, son una llamada a la entrega total al Señor y a la fidelidad hasta el último respiro, como hizo Don Bosco y como hicieron, siguiendo sus huellas, los Salesianos y los jóvenes del Oratorio de Valdocco.

Deseo vivamente que en todas las partes de la Congregación esta doble celebración se viva, tanto a nivel de comunidad salesiana como de obras educativas pastorales. No podemos perder la oportunidad para dar gracias a Dios por el don de la santidad salesiana, con la que Él ha querido enriquecer la familia espiritual y apostólica de Don Bosco, y para renovar nuestro compromiso de indicar a los jóvenes cimas altas que conquistar.

Esta vez os escribo sobre la Región África-Madagascar, con la que concluyo la presentación de las ocho Regiones en la Congregación. Y lo hago con particular entusiasmo, porque en verdad el Señor ha sido muy bueno con nosotros enviándonos a este inmenso y estupendo continente. Allí hemos encontrado un espacio para hacer de toda África el más grande Oratorio del mundo. Y África está enriqueciendo la Congregación con tantas vocacionesi, y también con expresiones inculturadas del carisma.

Desde mi primera visita a África, en 1987, en Konakry y Kankan, cuando era Director del Teologado de Tlaquepaque, me di cuenta de que si el valor más importante, al que los africanos son más sensibles, es la vida, paradójicamente en ninguna otra parte del mundo como en África la vida está tan amenazada por la pobreza, el hambre y la sed, las enfermedades, el SIDA en particular, las guerras y conflictos interétnicos, por la esclavitud y por la emigración forzada, por el tráfico de estupefacientes, por el tráfico de seres humanos.

Por esto resulta natural oír como palabra de consuelo y de esperanza, más aun, como un mandato preciso, la parábola del Buen Pastor, donde Jesús sintetiza toda la finalidad de su existencia en aquella bellísima expresión: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10, 10b).

Nosotros Salesianos hemos llegado a África para “encarnar” a este Jesús Pastor, cuya venida asegura vida abundante, para colaborar a vencer la cultura de la muerte y hacer de modo que la vida germine, crezca y alcance su plenitud. Nuestra colaboración en la construcción del Reino pasa a través de nuestro compromiso para promover la vida, la paz, la libertad en los diversos países de África y Madagascar, a través de nuestra entrega a los jóvenes, a su educación, a su encuentro con Cristo, a su maduración de proyectos de vida. La verdadera promoción humana hecha por nosotros, Salesianos, no se puede disociar de la educación y de la evangelización. Por esto, no podemos reducir nuestra presencia a la de trabajadores sociales, aunque hay tantos problemas sociales urgentes que requieren nuestro compromiso y nuestra entrega generosa y eficaz. Hemos sido enviados a evangelizar, a poder decir y dar a los jóvenes Aquel que puede garantizarles vida abundante, Cristo Jesús.

El texto antes citado que he escogido para esta carta, verdaderamente programático, “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10, 10b) forma parte del discurso en el que Jesús presenta en contraluz la diferencia entre el ladrón, el bandido, el desconocido y el pastor. El contraste entre los dos aparece claro por el diverso modo de obrar, cuando se acercan a las ovejas, por la forma de entrar en el recinto de las ovejas, por la relación con ellas y, naturalmente, por el modo de salir, seguidos o no por las ovejas. Mientras el ladrón sube por otra parte y viene a robar, destruir y matar, el buen pastor entra por la puerta, de día, su voz es familiar, conoce por su nombre a sus ovejas, las precede, las guía a buenos pastos y les quita la sed en aguas cristalinas. En una palabra, el buen pastor se consume totalmente para que sus ovejas vivan, hasta el punto de dar la propia vida para que ellas tengan la vida en abundancia.

 Considero que éste es un texto que sirve para leer críticamente la realidad pasada y presente en África y que es un mensaje de esperanza para estos pueblos y un verdadero programa de vida para nosotros. Os invito ahora a internaros en esta maravillosa Región.

 

La Región África-Madagascar

La Región África-Madagascar sigue aún hoy atrayendo la atención de los Salesianos por diversos motivos. Es la Región más joven de la Congregación y  muchas Inspectorías mantienen con ella un fuerte vínculo. Incluso afectivo, por el papel decididamente activo para su constitución. Suscita un interés particular también porque es una de las pocas áreas donde la Congregación crece numéricamente. Es realmente una Región de grandes promesas, y al mismo tiempo de grandes desafíos y grandes oportunidades para el carisma salesiano.

Don Egidio Viganò en 1980 lanzó el “Proyecto África”, y desde el principio hubo un fuerte impulso hacia la expansión y el crecimiento de las presencias salesianas en África-Madagascar.  El 25° aniversario del inicio de este proyecto se ha celebrado en muchas naciones del Continente; en otras se está celebrando, en correspondencia con el año en que los Salesianos comenzaron allí su presencia. Un volumen conmemorativo con el título Proyecto África 25° – 1980-2005, se ha publicado en diversas lenguas, precisamente para subrayar el 25º aniversario. Este libro ofrece un rico y múltiple conocimiento del proyecto, con una mirada al pasado y al presente de la presencia salesiana en África-Madagascar. Mi invitación es que todos puedan tener en su mano este volumen, rico de informaciones y de estímulos. Es más, podría ser una buena integración de cuanto presento en esta carta de forma necesariamente concisa.

 De eventuales fundaciones salesianas en África se había comenzado a hablar ya durante la vida de Don Bosco. Desde 1864 en adelante, él había tenido contactos con San Daniel Comboni, un verdadero misionero pionero de África, y con el Arzobispo Charles Lavigerie, gran apóstol de Argelia, respecto a posibles iniciativas salesianas en África. Dada la imposibilidad de mandar en seguida Salesianos a los lugares sugeridos por los dos misioneros, Don Bosco con gran alegría aceptó un cierto número de huérfanos en el Oratorio de Valdocco (cf. MB 9,734-735; MBe 9,655-656). En 1886, en una reunión del Capítulo Superior – así se llamaba entonces el Consejo General – Don Bosco afirmó que la Misión Africana (o más precisamente el proyecto de abrir una presencia en El Cairo) “es uno de mis planes, es uno de mis sueños” (cf. MB 18,142; MBe 18,130). Y efectivamente había tenido un sueño sobre África en julio de 1885 (cf. MB 17,643-645; MBe 17,552-553).

El sueño de Don Bosco sobre África comenzó a realizarse gradualmente durante el Rectorado de Don Miguel Rua, dentro de un proyecto complexivo para una expansión a nivel mundial de la Sociedad Salesiana. La primera presencia salesiana en África se remonta a 1891, cuando un grupo de Salesianos franceses llegó a Argelia para iniciar el Oratorio San Luis en Orán. En 1894 Túnez tuvo una presencia salesiana y en 1896 siguieron otras en Egipto y en Suráfrica. Otras presencias se abrieron en diversas naciones entre 1907 y 1975; pero es preciso admitir que no era un proyecto bien definido para comprometerse en la inmensidad de África.

Gracias al “Proyecto África”, hoy África y Madagascar son una floreciente realidad salesiana. Actualmente la Región comprende dos Inspectorías, diez Visitadurías y una Delegación, reunidas en la Conferencia de las Inspectorías y Visitadurías de África-Madagascar (CIVAM). Según las estadísticas publicadas en enero de 2007, en la Región hay un total de 1241 Salesianos profesos y 89 novicios, distribuidos en 168 comunidades y otras 11 presencias, algunas de las cuales atienden a diversas obras.Lo más precioso de estas estadísticas es el número de profesos de origen africano: el 52% del total; y cada año, con las nuevas profesiones de jóvenes africanos, el porcentaje aumenta. El rostro africano de la Congregación Salesiana, que Don Bosco soñó, está haciéndose más que una realidad, año tras año.

Es el extenderse de esta bellísima epopea salesiana lo que yo querría proponer a vuestra atención con esta carta.

 

1. África-Madagascar hoy

Permitidme que os ofrezca todavía alguna indicación sobre la realidad salesiana en África y Madagascar, como se presenta hoy.

1.1. Configuración de las presencias salesianas en el Continente africano

Después de Asia, África es el continente más grande y más poblado. Tiene una extensión de 30.250.499 km², comprendidas las islas de sus cercanías; cubre el 6% della superficie total de la Tierra y el 24% de la tierra firme. Con cerca de 900.000.000 de habitantes, pertenecientes a 53 naciones independientes y a tres territorios dependientes, cuenta con cerca del 14% de la población mundial.

Nosotros Salesianos estamos presentes y trabajamos en 42 de estos países. El Sahara, el inmenso desierto al norte del continente, es el desierto más grande del mundo con cerca de 9 millones de km². Más de dos tercios de la población africana habita en los países al sur del Sahara. Las presencias salesianas rodean toda la región sub-sahariana, con excepción de Botswana, Gambia, Guinea Bissau y Somalia.

De las 42 naciones donde estamos presentes, Egipto forma parte de la Inspectoría del Medio Oriente y está incluido en la Región Italia-MOR. Cabo Verde está unido a la Inspectoría portuguesa, Marruecos a Francia y Túnez a la Delegación de Malta que, a su vez, depende jurídicamente de la Inspectoría irlandesa. Como tales, estas presencias salesianas forman parte de las tres Regiones europeas. En Libia actualmente no hay comunidades salesianas, pero sí un hermano, con mandato especial, que presta su servicio en el Vicariato de Bengasi. Un reciente estudio del Consejo General sobre la realidad salesiana en estos países considera prudente dejar estas filiaciones como están ahora, esperando tiempos mejores para una reorganización que pueda favorecer su integración en la Región África-Madagascar.

En razón también del pasado colonial, las 37 naciones incluídas en la Región África-Madagascar están subdivididas en tres grupos lingüísticos: el anglófono: AET, AFE, AFM, AFW, ZMB; el francófono: AFC, AFO, AGL, ATE, MDG; y el lusófono: ANG, MOZ.

Con la excepción de África Central (AFC), Angola (ANG) y Mozambique (MOZ), todas las Inspectorías y Visitadurías abarcan más de una nación.

El África Occidental Francófona (AFO) comprende Benin, Burkina Faso, Guinea,  Costa de Marfil, Mali, Senegal y Togo. La casa inspectorial se encuentra en Abidjan, en Costa de Marfil.

Viene luego el África Tropical Ecuatorial (ATE) con seis naciones: Camerún,  República Centro Africana, Chad, Congo Brazzaville, Guinea Ecuatorial y  Gabón. La casa inspectorial está en Yaoundé, en Camerún. Mientras en cinco de estos países la lengua franca es el francés, en Guinea Ecuatorial se usa el español.

El África Occidental Anglófona (AFW) comprende cuatro estados: Ghana, Liberia, Nigeria y Sierra Leona. La sede inspectorial está en Ashaiman, en Ghana.

También la Visitaduría de Zambia (ZMB) comprende cuatro naciones: Malawi,  Namibia, Zambia y Zimbabue, con la casa inspectorial en Lusaka, en Zambia.

La Inspectoría África Este (AFE) comprende ahora tres naciones: Kenya,  Tanzania y Sudán. Sin embargo, Sudán es una Delegación semi-autónoma, con estatutos especiales aprobados por el Rector Mayor.

De África Meridional (AFM), además de Suráfrica, forman parte también Lesotho y Suazilandia. La sede inspectorial está en Johannesburgo.

El África Grandes Lagos (AGL) es una Visitaduría erigida recientemente que comprende Burundi, Ruanda y Uganda. Esta última nación tiene el inglés como lengua común. Por tanto, las comunicaciones en la Visitaduría son bilingües: francés e inglés. La casa inspectorial está situada en Kimihurura, en Ruanda.

La AET comprende Etiopía y Eritrea, pero las relaciones entre los dos países están en tal tensión que viajar resulta extremamente difícil, por lo que, en vista de los encuentros a nivel inspectorial, hay que buscar una nación neutral para asegurar la participación de todos. Pero tampoco esto es siempre posible. La casa inspectorial está en Addis Abeba, en Etiopía.

 La Visitaduría de Madagascar (MDG) incluye principalmente la isla nación de Madagascar, donde están situadas casi todas las casas salesianas, comprendida la sede inspectorial. Sólo una comunidad se encuentra en la pequeña isla nación de Mauricio.

He presentado con algunos detalles la fisonomía internacional de las Circunscripciones jurídicas de África-Madagascar para hacer resaltar la situación tan compleja y difícil de las presencias salesianas en esta Región. La diversidad de las lenguas, las largas distancias, la carencia de fáciles medios de comunicación y de transporte, hay que añadirlas a las dificultades ordinarias ordinarias de gobierno y de animación de una Inspectoría. Los Inspectores de la mayor parte de estas Circunscripciones consumen parte de su tiempo precioso para obtener los documentos para los viajes y para los mismos viajes en las visitas a las comunidades. Además, los gastos para la animación y la administración de las Inspectorías alcanzan cifras astronómicas, especialmente a causa y por las necesidades de viajar de una nación a otra. Os dejo a vosotros imaginar la fatiga que requiere este trabajo de animación.

1.2. Las obras salesianas

Con mirada retrospectiva a la experiencia en África-Madagascar desde su inicio, y en particular durante estos últimos treinta años o casi, podemos afirmar que África y el carisma salesiano están verdaderamente hechos la una para el otro. Es un continente rebosante de jóvenes, muchos de los cuales necesitados de todo y, por tanto, los verdaderos destinatarios de nuestra acción apostólica. Los últimos 40 años han visto un rápido incremento de la población del continente, con el resultado de que un elevado porcentaje es relativamente joven. Los cálculos dicen que en algunos países africanos la mitad o más de la población está debajo de los 25 años. Otro estudio afirma que el 60% de los africanos son muchachos y jóvenes.

En 1988, con referencia a nuestra entrada en África, Don Egidio Viganò hacía notar: “Somos los últimos llegados con el compromiso de evangelizar el continente africano; tenemos que aprender muchas cosas de todos, pero nosotros poseemos un tesoro que tal vez los otros no tienen. Nosotros somos los portadores de un método particular para la evangelización de los jóvenes: la predilección por ellos y un estilo que es único”. Por esto, la atención por los jóvenes y sus necesidades ha caracterizado la expansión salesiana en África en su conjunto.

En realidad, gran parte de nuestras actividades en África-Madagascar se ha concentrado en el servicio educativo de los jóvenes y en la atención pastoral de las parroquias. En el frente educativo, una particular importancia se ha dado a las escuelas técnicas y centros de formación profesional, aunque en los años recientes ha habido mucha dificultad para constituir estas escuelas. Las parroquias son numerosas; algunas tienen varias estaciones externas, vinculadas con el centro principal. Un tercer sector importante de actividad es el oratorio o centro juvenil, una estupenda iniciativa para llegar a innumerables jóvenes.

Hay otros campos de actividad en diversas partes de África y de Madagascar; pero, visto en su conjunto, podemos afirmar que África y Madagascar están todavía esperando el pleno florecimiento del carisma salesiano en sus diversas facetas.

1.3. El contexto socio-político y religioso en que se encuentran nuestras obras

En el mundo hoy resulta más o menos una moda hablar de los muchos problemas de África, comenzando por sus múltiples formas de pobreza y de miseria, hasta la expansión del SIDA, como si ésta fuese una enfermedad solamente africana. Es verdad que algunas de estas realidades no se pueden negar, porque se presentan irrefrenablemente ante nosotros. Pero detrás de esta fachada de pobreza y enfermedad, hay pueblos que tienen una historia y una herencia cultural comparable con tantas otras en el mundo.

Durante muchos siglos los africanos han sufrido grandes injusticias y una inimaginable opresión, como consecuencia de las intenciones coloniales de las naciones europeas y, sobre todo, por el detestable comercio de los esclavos. Ahora, los pueblos de África desean sacudirse el peso de las cadenas del pasado para construir un futuro prometedor.

Es preciso decir que no toda África es igualmente pobre y miserable. En un extremo encontramos Suráfrica, fuertemente industrializado, o partes de las grandes ciudades de muchos estados; en el otro extremo tenemos la gran mayoría de los pobres, que no tiene  acceso a nada, fuera de una economía de subsistencia. La diferencia entre los pocos ricos y los muchos pobres es demasiado marcada en el continente africano.

Un rico mosaico compuesto por una infinidad de tribus, de lenguas y de culturas, forma la población de África. La música y la danza son constitutivas del estilo de vida de toda nación africana, tanto que es casi imposible no sentirse involucrados por la actitud festiva de la gente. No hay límite de tiempo cuando hay una celebración, tanto religiosa como civil. «Tú tienes el reloj, pero nosotros tenemos el tiempo”: es la indicación que parecen dirigir a la gente de los llamados países desarrollados, tan condicionada por las citas y los compromisos. Por esto, no es nada extraño que la Misa dominical en una parroquia pueda durar no menos de dos horas. Siempre he sentido gran alegría celebrando la Eucaristía con la gente en diversas partes de África. La pobreza y las privaciones no han privado a la gente de la alegría y de la voluntad de vivir. Ésta es en verdad una característica estupenda de la que nuestro sistema educativo salesiano podría servirse para educar la juventud.

La situación tribal y el bagaje cultural de los pueblos africanos, es verdaderamente una espada de dos filos. Por una parte, ofrece estabilidad y cohesión a los diversos grupos de personas. La lealtad tribal es una defensa contra la desintegración social. Transmite un sentido de disciplina a todos los miembros y es una salvaguarda de las costumbres y de las tradiciones. Todo esto ayuda a resistir a los asaltos de culturas extrañas y aparentemente más apetecibles.

Por otra parte. el tribalismo ha sido la causa de muchas guerras en diversas partes de África, degenerando también en horribles genocidios. Y las guerras son una de las principales causas de la pobreza aparentemente incurable de África. También hoy en diversas partes de África hay guerras, que llevan terrible miseria y sufrimientos a millones de personas. La guerra en Darfur, región de Sudán, como también la de Somalia, son bien conocidas de todos, pero hay también guerras olvidadas en Uganda y en alguna parte del Congo.

El tribalismo es también causa de inestabilidad política en muchas de las jóvenes democracias de África. Con frecuencia se interpone a una verdadera integración entre los pueblos. Transmitir una verdadera educación “católica” en nuestras numerosas presencias, particularmente en las ciudades, no es tan fácil. En este contexto, temáticas como la reconciliación, la aceptación recíproca, la unidad en la diversidad, resultan propuestas constantes en la educación y en la evangelización.

Entre los muchos problemas sociales que afligen a África y a Madagascar, no se puede ocultar una particular enfermedad que pone con frecuencia a África en el candelero en estos tiempos. Se trata del SIDA-HIV, una enfermedad que se propaga fácilmente y que hiere a millones de africanos. Aunque es verdad que el SIDA-HIV no es una peculiaridad exclusivamente africana, sin embargo es cierto que las proporciones que este flagelo está asumiendo en África van mucho más allá de las registradas en otros continentes. Se deduce de una investigación que en algunas naciones de África, como Zimbabue y Suazilandia, el 25-30% de la población está enferma de SIDA. Según las informaciones aportadas por las Naciones Unidas, de los cerca de 3 millones de personas que murieron por el SIDA en 2005, una tercera parte vivía en el África sub-sahariana, y medio millón eran niños. Este problema social debe atraer nuestra atención, porque sólo a través de una válida educación se puede realmente combatir esta plaga. Tanto más que un número siempre creciente de niños y jóvenes son víctimas del SIDA. Con razón podría ser considerada una de nuestras nuevas fronteras para la evangelización y la educación.

 Bajo el aspecto religioso, el Islam y el Cristianismo son las religiones más extendidas en África y Madagascar. Según una estimación [1] sobre una población de 900 millones de habitantes, cerca del 40% son musulmanes y el 34% son cristianos. Por lo demás, los africanos practican varias religiones locales, que se concentran bajo el término genérico de “animismo”. Un número bastante restringido sigue la religión Indú, o conserva alguna creencia de la tradición judía. Los católicos en África alcanzarían poco más del 17% de la población [2]. Pero muchas veces no es importante saber a qué religión pertenece un pueblo, porque hay, por desgracia, una fuerte tendencia a mezclar los aspectos religiosos tradicionales con la aceptación de la nueva fe. Esto se evidencia en los centenares de sectas religiosas que se van multiplicando rápidamente en la tierra africana.

La región sub-sahariana está dominada por el Cristianismo, mientras el norte del  continente tiene una población con mayoría musulmana. Tal situación explica en parte la consistencia de presencias salesianas en la región sub-sahariana en comparación con el norte. Se debe notar, además, que la tipología del Islam que se encuentra al norte y en la región sub-sahariana, es cualitativamente diferente. Mientras el norte tiende a ser más ortodoxo, orientándose hacia una línea fundamentalista, los musulmanes de la región sub-sahariana son más tolerantes y no ponen obstáculos a las actividades de la Iglesia.

El desarrollo de la Iglesia en África es relativamente reciente. En 1900 había cerca de 9 millones de cristianos en todo el continente. En 2005, según al Anuario estadístico vaticano, los católicos son cerca de 154 millones. Contrariamente a cuanto sucedía en el pasado, hoy el fuerte crecimiento del Cristianismo en África, al menos en parte, se debe a las iniciativas de evangelizadores locales, más bien que de misioneros extranjeros.

En el frente religioso hay que destacar una acción concertada para islamizar algunas partes de África, por ejemplo el Sudán; además se constata el vertiginoso propagarse de sectas de todo tipo. En realidad, la necesidad de la gente africana de celebrar y de ser protagonistas activos en las celebraciones atrae a muchos hacia las numerosas sectas que no impiden la libre expresión en el culto. Éste es verdaderamente un desafío en nuestro empeño de evangelización, que se revela tan necesario hoy como en el momento en que el Evangelio fue predicado por primera vez en el continente. Debemos llegar a adoptar métodos de evangelización que respondan a la cultura y a la sensibilidad de la gente para poder conservar y profundizar la fe de los bautizados, como también para poder llegar a millones de personas que todavía no han oído hablar de la Buena Nueva.

 

2. Historia y desarrollo de las obras salesianas

2.1. Antes del Proyecto África

Ya hemos aludido a los inicios de la presencia salesiana en África con la apertura de un orartorio en Argelia, en Orán, en 1891. En los años siguientes se abrieron otras dos presencias en Argelia, pero los Salsianos tuvieron que retirarse del país a causa del hostil clima político.

Túnez fue la segunda  nación en tener una presencia salesiana en 1894. A causa de los altibajos de la historia, de las tres presencias abiertas en Túnez, hoy sobrevive sólo la escuela iniciada en 1988 en Manouba, dependiente de la Delegación de Malta. Los estudiantes son todos musulmanes. Cualquier forma de proselitismo está absolutamente prohibida.

El año 1907 vio los comienzos de una fundación salesiana en Mozambique, si bien tuvo un período de vida muy breve porque, sobre la ola de la revolución republicana en Portugal, los Salesianos fueron expulsados en 1913 y la escuela fue requisada por el gobierno. Para volver a ver la apertura de una presencia salesiana en Mozambique hubo que esperar hasta 1952.

El año 1911 marcó el comienzo de la presencia salesiana en el Congo Belga. Las semillas del carisma sembradas en esta parte de África germinaron y han producido frutos abundantes. El resultado fue la creación de una Inspectoría de África Central en 1959 y de la Visitaduría de los Grandes Lagos en 2006. Hasta el lanzamiento del Proyecto África, la Inspectoría de África Central era el punto de referencia para las presencias en África en su conjunto.

Hay que reconocer que entre 1891 y 1978 el carisma salesiano no se desarrolló mucho en los diversos países africanos. A la muerte de Don Rua en 1910 había presencias salesianas en Argelia, Túnez, Egipto, Suráfrica y Mozambique. Don Pablo Albera envió a los Salesianos al Congo Belga. Durante el rectorado de Don Felipe Rinaldi los Salesianos abrieron presencias en las Islas Canarias (1923) y en Marruecos (1929). Don Pedro Ricaldone fue el artífice de la entrada en Libia (1939) y en Cabo Verde (1946). Con Don Renato Ziggiotti Rector Mayor se abrieron presencias salesianas en Ruanda y en Suazilandia (1953), en el Congo Brazaville (1959), en Burundi (1962) y en Gabón (1064). Don Luis Ricceri añadió aun dos países al mapa geográfico salesiano de África: Guinea Ecuatorial (1972) y Etiopía (1975). Los preparativos para un emplazamiento salesiano en Costa de Marfil se habían iniciado ya en 1973 por medio de la presencia de un salesiano.

De todas estas presencias – desde la primera llegada de los Salesianos a África hasta el lanzamiento del “Proyecto África” – algunas ya no existen hoy, pero prepararon el camino para la gran expansión del carisma en el continente. En todos estos años, la mayor parte de los hermanos eran misioneros provenientes de Europa. Los pioneros debieron afrontar todo tipo de dificultad a causa de las situaciones sociales y políticas, pero  también porque en algunos casos las autoridades eclesiásticas no siempre lograban comprender la naturaleza específica del carisma salesiano. También hay que hacer notar que en muchos lugares la actividad de los Salesianos iba dirigida principalmente a los hijos de inmigrados europeos, si bien no faltaron tentativas de llegar a la juventud indígena africana. Los Salesianos aceptaron escuelas elementales, abrieron escuelas técnicas o escuelas de artes y oficios, como se decía entonces, y se comprometieron en el trabajo parroquial. Fundaron misiones para proveer a las necesidades de los que habitaban en zonas rurales. En términos de estadística, en 1978 los Salesianos en África eran 330, en 52 presencias esparcidas en 13 naciones. Había sólo cinco novicios. Sólo 35 de estos salesianos eran de origen africano, incluidos dos Obispos.

2.2. El Proyecto África

Con el lanzamiento del Proyecto África por parte de Don Egidio Viganò en 1980, el carisma salesiano hizo grandes progresos en todo el continente africano.

Los orígenes del Proyecto pueden atribuirse a la sentida llamada hecha por Don Jacques Ntamitalizo en una de las sesiones del CG21. Era el único africano presente en el Capítulo General como delegado de la Inspectoría de África Central. Dirigió una súplica conmovedora al Capítulo para que considerase ya maduro para la Congregación Salesiana el tiempo de hacer algo más por África, desplegando mayor empeño y atención programática. Su mensaje sencillo causó profunda impresión en todos los presentes y, en el sexenio que siguió al Capítulo, Don Egidio Viganò elaboró una propuesta, bajo la forma precisamente de “Proyecto África”.

Después de los estudios preliminares hechos entre 1978 y 1980, Don Viganò lanzó el Proyecto con una circular titulada: Nuestro compromiso africano (ACS 297). El Rector Mayor declaraba su convicción de que “el Proyecto África es para  nosotros Salesianos una gracia de Dios”, e invitaba a todos los miembros de la Familia Salesiana a «hacer propia esta convicción”. Los acontecimientos que siguieron confirmaron que la invitación no había caído en oídos sordos.

La estrategia seguida por el Rector Mayor y por su Consejo fue confiar ciertas zonas de África a grupos de Inspectorías, para facilitar el envío de hermanos en vistas de la apertura de nuevas presencias y, al mismo tiempo, para proveerlas de un soporte económico. Haría falta mucho espacio para entrar en los detalles de este programa tan complejo que implicó, de un modo u otro, a la entera Congregación. No es mi intención hacer una relación detallada, nación por nación, del comienzo del carisma salesiano en África. Por otra parte, considero que el no poner de relieve al menos las líneas principales de este esfuerzo de la Congregación sería un agravio a la entrega y a la generosidad de los que tuvieron parte activa en él.

En la realización del Proyecto África son reconocibles tres fases distintas. La primera es ciertamente la fase de fundación en muchos nuevos países.

Ya en 1979 la Inspectoría de Gran Bretaña había abierto una presencia en Liberia. El año siguiente se iniciaron nuevas presencias en siete naciones. Las Inspectorías españolas de León, Bilbao y Madrid abrieron presencias respectivamente en Senegal, Benin y Guinea Ecuatorial. En el mismo año las Inspectorías de la India y la Inspectoría italiana Central comenzaron las presencias en Kenia. Los Salesianos irlandeses entraron en Lesotho y los indios en Sudán. Tanzania recibió a 14 hermanos y un cooperador de la India para iniciar cuatro presencias.

El año 1981 vio cuatro nuevas naciones enriquecer el mapa geográfico salesiano de África, a las que se añadió Madagascar. Los esfuerzos conjuntos de las Inspectorías de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay enviaron un grupo de 10 hermanos para abrir tres presencias en Angola. La Inspectoría española de Barcelona asumió la responsabilidad de una presencia en Costa de Marfil, mientras varias Inspectorías italianas tomaron la iniciativa de abrir algunas presencias en diversas partes de Madagascar. Mali debe el honor de tener dos presencias salesianas con hermanos provenientes de la Inspectoría española de Valencia.

1982 fue testimonio de una ulterior expansión de casas salesianas en cinco nuevos países. Los Salesianos de dos Inspectorías italianas (Subalpina y Novarese) entraron en Nigeria, estableciéndose en Akure y Ondo, mientras otras dos Inspectorías españolas se aventuraron en Togo, aceptando una parroquia en Lomé. Luego fue el turno de las Inspectorías polacas que entraron en Zambia con 12 hermanos y abrieron diversas casas. Etiopía, donde los Salesianos de la Inspectoría de Medio Oriente estaban desde hacía tiempo en acción, recibió nueva savia con la llegada de los Salesianos de la Inspectoría de Milán.

El año 1983 puede ser considerado el último año de la primera fase de introducción del carisma y de la expansión del trabajo salesiano en África. En este año hubo todavía seis peticiones de nuevas fundaciones.

Las nuevas fundaciones continuaron dependiendo de las Inspectorías madres. Algunas se organizaron en Delegaciones inspectoriales, pero siempre bajo la Inspectoría madre. La estrategia de Don Viganò de confiar particulares territorios misioneros a las Inspectorías madres de Europa, de India y de América produjo grandes frutos, con el resultado de que ya en 1984 el número de los Salesianos había aumentado complexivamente hasta 507, con 91 presencias en 29 naciones. El número de los novicios, todos africanos, se elevó a 10 unidades.

Los años entre 1985 y 1990 pueden ser considerados como la segunda fase del Proyecto África, es decir, la fase de consolidación y de organización estructural.

Con el creciente número de presencias, de hermanos y de vocaciones locales, fue necesario prestar mayor atención a la consolidación y a la organización estructural de obras esparcidas, con vínculos jurídicos de dependencia de las Inspectorías madres, al tener sedes en países lejanos. Fue introducido, por lo tanto, un proceso gradual de atenuación de los vínculos jurídicos de las comunidades africanas respecto de las Inspectorías madres, reagrupándolas, primeramente, en Delegaciones semiautónomas y luego en Visitadurías. Ya antes del CG23 las Delegaciones de África del Sur y de África del Este fueron erigidas en Visitadurías, comprendiendo cada una diversos estados. Con el año 1990 el número de los Salesianos había crecido hasta 711, distribuidos en 129 casas en 33 naciones. También el número de los novicios había crecido hasta 37. En verdad, fue muy consolador el resultado, que ciertamente era fruto del Proyecto.

La fase de consolidación continuò sin interrupciones durante todo el sexenio después del CG23. Con el año 1995 había en África 5 Circunscripciones independientes y 7 Delegaciones. Los Salesianos estaban ya en servicio en 38 estados africanos y su número iba creciendo seriamente.

La tercera fase podría llamarse la fase de la unificación del África Salesiana, con la creación de la Región África-Madagascar.

El crecimiento regular y seguro, la consolidación y la organización estructural del trabajo salesiano en África llevaron a la valiente decisión del CG24, en 1996, de crear la Región África-MDG.¡Así el Proyecto ha llegado a ser una Región en solos 16 años! Don Antonio Rodríguez Tallón, que terminaba el sexenio como Consejero para la Región España y Portugal, fue elegido primer Regional para África-MDG. El Capítulo dio también algunos criterios para la consolidación y la organización,  que ya estaba en curso, de la Región, evidenciando los aspectos de Unidad, Inculturación, Reciprocidad misionera y otras concretas líneas organizativas.

 En el sexenio que siguió (1996-2002) la Región África-MDG manifestó ulteriores signos de crecimiento y de consolidación: se abrieron nuevas obras, el número de los hermanos africanos aumentó hasta el significativo número de 231 y se crearon diversas Circunscripciones independientes.

El CG25 dio un ulterior paso adelante, sugiriendo la reagrupación de las Circunscripciones de África en una misma Conferencia. El inolvidable Don Valentín de Pablo, en su calidad de Consejero Regional para África y Madagascar, se preocupó de la organización de la Conferencia de las Inspectorías de África y Madagascar, con el acrónimo CIVAM, cuyos estatutos fueron aprobados.  

Hoy el Proyecto forma parte de la historia, pero la Región África-Madagascar procede con determinación, afrontando nuevos problemas y tratando de conservar su fecundidad vocacional; más aun, con el deseo de crecer cada vez más. La Región se siente orgullosa de las estructuras a nivel regional, que comprenden un Secretariado, las Comisiones para la Pastoral Juvenil y para la Formación, y de los Coordinadores de la Comunicación y de la Formación profesional.

2.3. Proyecto África, fruto de la sinergia de la Congregación

Queridos hermanos: mirando la espectacular epopeya de actuación del “Proyecto África”, que os he presentado, aunque sea esquemáticamente, debe quedar claro a todos que nada hubiera sido posible si el Señor no hubiera decidido trabajar por medio de nuestros hermanos. Don Viganò lanzó el Proyecto África como respuesta a una inspiración de lo Alto, como él solía decir, y en verdad una mano invisible nos ha guiado a lo largo de senderos rápidos y seguros para que todo llegase a ser una estupensa realidad.

Deseo poner en evidencia algunos factores importantes que han contribuido al éxito del Proyecto:

La rapidez con que hemos sido capaces de extendernos por toda el África se debe al entusiasmo con que todas las Inspectorías aceptaron la invitación del Rector Mayor a participar en el Proyecto. Éste suscitó gran entusiasmo misionero en toda la Congregación. Se puede verdaderamente decir que fue un proyecto de toda la Congregación. Considero que ha sido uno de los mejores ejemplos de sinergia a nivel mundial para la realización de un proyecto común. Podría servir, sin más, de estímulo para otros proyectos.

La generosidad y el espíritu de sacrificio de los misioneros merece toda nuestra admiración. Muchos de ellos afrontaron grandes dificultades para iniciar todo desde el principio e insertarse en los lugares a los que estaban destinados. Afrontaron con coraje todas las dificultades y perseveraron, a pesar de los obstáculos que parecían insuperables. Muchos de estos pioneros prestan todavía su obra en varias partes de África. Una prueba ésta de su amor por las poblaciones africanas y de su identificación con la causa de África.

c) La ayuda financiera aportada por las Inspectorías madres, por diversas Procuras salesianas, por las ONG, y las miríadas de modos con que la Divina Providencia nos ha asistido son otro factor que no puede ser silenciado. La afirmación de Don Bosco que, mientras nosotros trabajemos por los pobres y por la salvación de las almas, la Divina Providencia no nos abandonará nunca, se ha cumplido al pie de la letra en la realización del Proyecto África. El “milagro” africano de los Salesianos continúa todavía hoy precisamente por nuestro compromiso en favor de los jóvenes pobres del continente. Si bien con alguna excepción, todos nuestros destinatarios son pobres y necesitados.

d) África ahora tiene un rostro africano. El número de los Salesianos africanos crece constantemente. Esto es debido al empeño de nuestros hermanos en buscar vocaciones locales desde el principio del Proyecto. El resultado es que hoy tenemos estructuras para la formación bien organizada en toda la Región y cada año hay entre 80 y 100 novicios. En 2004 hemos tenido incluso 104. Todo esto es posible con un buen plan de pastoral vocacional.

Podría indicar otros factores que confirman este éxito, pero pienso que éstos sean suficientes. Querría ahora daros alguna información sobre las realizaciones de la misión salesiana en África y en Madagascar en los diversos sectores de actividad.

 

3. El carisma salesiano y la realidad africana

3.1. Pastoral juvenil

Como ya he subrayado, África está rebosante de jóvenes, y además, pobres. Es verdaderamente un terreno fértil para la realización de nuestro carisma.

Viniendo a las expresiones prácticas del carisma, pienso que las escuelas técnicas y los centros de formación profesional tienen una prioridad sobre otras obras. Hay una gran demanda de estos centros de formación profesional. Nuestra respuesta salesiana ha sido concreta: tenemos más de 80, entre África y Madagascar, gracias también al interés de muchas ONG salesianas que los sostienen con financiaciones. Muchos están bien organizados y con óptimos equipamientos, pero su incesante manutención y su mejora son una preocupación constante.

Incluso en una nación difícil como Eritrea, en Dekembare, hay una escuela técnica bien equipada. La frecuencia de los cursos es óptima. El tipo de servicio que ofrece a los jóvenes de esta nación  pobre  es emblemático de la maravillosa ayuda dada por todas las escuelas técnicas y por los centros de formación profesional en África y Madagascar. Merecen también un recuerdo particular los tres centros de formación profesional dirigidos por los Salesianos en favor de la juventud en el gran campo para refugiados en Kakuma en Kenia. Hace sólo poco tiempo este campo tenía cerca de 90.000 refugiados provenientes de diversas naciones, pero principalmente de Sudán. Entre la variedad de las ayudas por parte de las agencias humanitarias que trabajaban en el campo, la aportación de los Salesianos ha sido una de las más apreciadas, porque preparaba a los jóvenes para la vida después de la permanencia en el campo.

En el campo de la educación técnica y de la formación profesional, la Visitaduría de Mozambique es tal vez la mejor organizada a nivel inspectorial. Todas las escuelas técnicas están coordinadas por medio de una organización centralizada y hay gran empeño por la formación de profesores e instructores. El gobierno ha apreciado esta actividad y los Salesianos han prestado un importante servicio para el desarrollo de la política gubernativa para la Instrucción técnica. La demostración más reciente de esta apreciación es la petición del gobierno de implantar cursos a nivel universitario para preparar profesores para las escuelas técnicas. Esta nueva perspectiva podría llegar a ser un buen soporte al servicio de la Región para preparar a nuestros hermanos y a otros profesores para las escuelas técnicas.

La escuela a nivel académico todavía no se ha reafirmado mucho en el África salesiana. En efecto, hay sólo 78 escuelas primarias y 36 secundarias bajo nuestro control. En verdad, un pequeño número, si se compara con las de otras Regiones. Centros de estudios superiores son prácticamente inexistentes. En el futuro, tal vez, también estos sectores exigirán mayor atención para poder ofrecer una buena formación intelectual a tantos pobres jóvenes, y sobre todo en vista de la preparación de jóvenes que puedan ser después válidos leaders, inspirados en los grandes idealas cristianos, en la sociedad y especialmente en política. Digno de particular mención es el programa de alfabetización, de gran amplitud, sostenido por los Salesianos de Angola. Este programa ha tenido un gran éxito y ha llegado a miles de jóvenes y también adultos. Debemos estar agradecidos a los hermanos que han elaborado libros de texto específicos para uso en estos  programas de alfabetización. Si bien tales cursos no son considerados verdaderas y propias escuelas aprobadas, el programa está vinculado en cierto modo con la escuela, porque prepara a los candidatos a entrar en cursos escolásticos regulares. 

El centro juvenil es otro de los grandes sectores de actividad, y la mayor parte de nuestras casas tiene alguna forma de oratorio o centro juvenil. En efecto, hay 123 en la Región. Cada casa tiene un modo particular de seguir el oratorio o centro juvenil. Pero me parece deber decir, en general, que las actividades recreativas de los centros, a veces, tienen prevalencia sobre las iniciativas formativas, de modo que un oratorio en sentido pleno, es decir, un lugar para la formación global humana y cristiana de la juventud, en línea con opciones de las que Don Bosco estaría orgulloso, es todavía una meta que alcanzar. A pesar de esto, es indudable el servicio excelente que los Salesianos ofrecen a la juventud africana. Pero es preciso dar un salto de calidad.

Hay una variedad de grupos activos en los oratorios, en los centros juveniles y en otros ámbitos educativos. Todos forman parte del Movimiento Juvenil Salesiano, que ha comenzado a formarse en algunas Circunscripciones, mientras en otras se trabaja para que se introduzca. Será un modo excelente para unir la juventud de diversas naciones dentro de una Inspectoría y entre las diversas Inspectorías. Sin embargo, las dificultades en los viajes y los costos son un obstáculo y limitan los sueños en este campo. La vitalidad del MJS en África dependerá muchísimo de la capacidad de los Salesianos de unir y animar a los jóvenes a nivel local con concretas propuestas formativas..

Querría evidenciar una actividad particular en la pastoral juvenil, no tanto por el número de centros comprometidos, como por la calidad del servicio ofrecido. Me refiero a los centros para la recuperación y la formación de jóvenes en peligro, muchos de los cuales llegan a nosotros de la calle. En la mayor parte de las Circunscripciones de la Región hay centros que atienden a estos jóvenes marginados, aunque su número es todavía pequeño. Cada centro tiene sus caraterísticas, pero con la atención de llevar adelante la única misión salesiana en favor de estos nuestros pequeños hermanos y hermanas, muy necesitados y dignos de atención.

La Inspectoría de África Central (AFC) es una de las Inspectorías con el mayor número de obras de este género. Por citar un ejemplo, en Lubumbashi (AFC) existe una obra muy bien organizada para los muchachos de la calle. Es conocida con el nombre de Bakanja-Magone, pero en realidad tiene tres sectores de actividad relacionados: Bakanja Ville, Bakanja Centro y Bakanja Magone. El primero es un centro de primera acogida para muchachos que vagan por las calles. Se encuentra en la ciudad misma y es de fácil acceso. Los muchachos y los jóvenes entran y salen de este lugar y encuentran posibilidades que no soñarían tener en la calle. Los que desean permanecer por la noche lo pueden hacer; y es que la gentileza toda salesiana impulsa a muchos a quedarse. Bakanja Centro es un segundo grado de recuperación de estos muchachos.

Tiene una escuela, un dispensario y una cocina al servicio de los muchachos. Cada domingo se organiza a propósito para ellos la celebración de la Eucaristía. Un nivel ulterior es el Centro Magone, que tiene una estructura residencial para muchachos que antes se encontraban en las calles, con un centro de capacitación para diversas ocupaciones. El trabajo paciente, el acompañamiento cariñoso, la instrucción y la formación, han producido óptimos resultados en todos los años de existencia de esta obra salesiana. Muchas otras obras de la Inspectoría están organizadas según este modelo.

 Considerando la inmensidad del continente, la pobreza de la gente y el gran número de muchachos y jóvenes necesitados, pensaría que tales obras deberían crecer en el futuro, no necesariamente abriendo nuevas presencias, sino orientando las existentes en favor de estos destinatarios.

Una iniciativa pastoral que merece una atención y un apoyo especial es, además, el esfuerzo hecho en algunas partes del África salesiana para combatir el flagelo, tan extendido, del SIDA-HIV. Muchas naciones del África sub-sahariana, donde nuestros hermanos trabajan, tienen un número elevado de enfermos de SIDA-HIV y un creciente número de ellos son muchachos y jóvenes. Las Visitadurías AFM y ATE han adoptado dos tipos diferentes de iniciativas pastorales frente a este problema. La Visitaduría AFM ha elaborado un programa de una semana de duración, con el título de “Love Matters”, que ha tenido una resonancia significativa en la vida de miles de jóvenes que han participado en el curso en el centro juvenil de animación en Walkerville. Un tipo diverso de iniciativa se ha aplicado en la Visitaduría ATE, cuyo Superior, Don José Antonio Vega, ha recibido un amplio reconocimiento por su competencia educativa en la prevención del SIDA-HIV. La Visitaduría ha producido una serie de manuales y otros materiales para sensibilizar a la gente sobre la enfermedad y para instruirla en las opciones cristianas de prevención. Es mérito de estos nuestros hermanos si tales opúsculos se usan no sólo en las instituciones salesianas, sino también en otros ambientes. Siguiendo el camino ofrecido por estas dos Visitadurías, aprovechando el material producido y adaptándolo, otras Circunscripciones africanas han iniciado programas de prevención del SIDA-HIV. Ciertamente, las dimensiones apocalípticas que esta enfermedad está asumiendo en África requerirían mayor empeño por parte de todas nuestras presencias, también y sobre todo para ofrecer una seria atención a este aspecto de la educación y de la evangelización..

Es muy estimulante notar que en estos años el sector de la pastoral juvenil en la Región se ha organizado mucho mejor. En la mayor parte de las Circunscripciones existe una Comisión para la pastoral juvenil. Desde hace algún año, también a nivel regional, hay una Comisión para la pastoral juvenil, con un delegado regional elegido a propósito.  Uno de los Inspectores es el referente de la CIVAM. Si bien el delegado no esté dedicado a tiempo pleno a este trabajo, él se presenta como punto de referencia y vinculación entre las comisiones juveniles de las diversas Inspectorías y organiza encuentros a nivel regional. En sus encuentros anuales durante este sexenio la Comisión ha dedicado mucha atención a los diversos aspectos de la pastoral juvenil y ha ofrecido sugerencias útiles para mejorar la situación. Las propuestas salidas de los encuentros son acogidas por la CIVAM en vista de decisiones oportunas que se reflejan en todas las Inspectorías.

3.2. Parroquias y Misiones

Las parroquias, muchas de las cuales con estaciones misioneras relacionadas, son el campo mayor de actividad de África-MDG. Tenemos bajo nuestros cuidados cerca de 105. En la mayor parte no han sido fundadas por nosotros, sino que las hemos heredado de otras Congregaciones religiosas. Gracias al buen trabajo de estos misioneros pioneros, hemos tenido una relativa facilidad para organizar el trabajo pastoral y orientarlo gradualmente según nuestro estilo salesiano. La mayor parte de estas nuestras parroquias cuenta con un elevado número de fieles. En Angola, por ejemplo, tenemos dos parroquias en la ciudad de Luanda con más de 75.000 fieles. Es muy grato oír que tenemos iglesias que pueden acoger a 2.300 personas, como en Tulear (Madagascar), en Kinshasa (República Democrática del Congo), o en Cotonou (Benin), donde nuestros hermanos animan las celebraciones de la Eucaristía dominical con una participación asidua y donde grandes masas de personas rezan, cantan y danzan juntas para alabar y glorificar al Señor de la vida y al dador de todo bien. Es también muy estimulante la experiencia de parroquias como la que tenemos en Pointe Noire (Congo Brazzaville), donde en la celebración de la Eucaristía diaria participan 1000 o más personas.

En nuestras parroquias la catequesis es un aspecto importante de la vida pastoral. Algunas tienen varios centenares de catecúmenos, en su mayor parte jóvenes, que se preparan al bautismo durante un período de tres o cuatro años. Se nota la implicación de los seglares en los diversos grupos activos en las parroquias, como también los numerosos catequistas y leaders seglares que echan una mano en la administración. Algunas parroquias tienen incluso una veintena o más de grupos muy activos.

Aunque nosotros estamos ocupados en la pastoral en parroquias ya bien orientadas, en diversas Inspectorías no falta el trabajo misionero pionero. Algunas parroquias de ciudad están muy comprometidas en la misión ad gentes y tienen centenares de catecúmenos cada año. En casi toda el África muchas parroquias tienen diversas estaciones rurales relacionadas con el centro parroquial. Y con fecuencia cada estación es como una pequeña parroquia.

Kandi en Benin (AFO), Luena en Angola y la prefectura de Gambella en Etiopía son ejemplos de trabajo misionero pionero. En la misión de Kandi nuestros hermanos llevan la luz del Evangelio, en forma gradual, a la tribu Mokolé. Hasta hace algún año esta gente no tenía casi ningún contacto con el resto del mundo.
 Luena es, tal vez, la parroquia misionera más grande que tenemos en la Congregación. La estación misionera más lejana está a cerca de 600 km del centro, con caminos muy precarios. De una estimación resulta que sólo el 5% de los 400.000 habitantes que viven en esta región, en condiciones muy pobres, ha sido evangelizado. Se me dice que están esperando a los misioneros católicos (léase Salesianos) precisamente porque hemos permanecido con ellos en su buena y en su mala suerte durante los años largos y difíciles de la guerra civil, ayudándolos a sobrevivir. Nuestros hermanos son muy estimados y han comenzado a acercarlos al Evangelio por medio de las actividades de los catequistas seglares, porque nosotros Salesianos somos pocos.

Gambella è todavía un territorio misionero virgen. Bajo la guía de Monseñor Angelo Moreschi, SDB, Prefecto Apostólico, muchas actividades misioneras se han iniciado y la Iglesia crece rápidamente. Si nosotros tuviésemos más misioneros, los frutos de la evangelización serían ciertamente más abundantes.

Las noticias que recibo por parte de los misioneros me recuerdan los tiempos apostólicos. Éstos son sólo ejemplos de las posibilidades de la misión ad gentes en el continente africano.

Pienso que sea éste el momento oportuno para hablar de un nuevo proyecto que hemos lanzado. El Proyecto África iniciado por Don Viganò ha llegado a ser ahora la Región África-MDG y puede considerarse oficialmente concluido con la celebración de su 25º aniversario. Pero desde hace dos años hemos lanzado un “Proyecto Sudan” por la gran necesidad que tiene esta nación lacerada por la guerra. Como es sabido, los largos años de guerra han llevado la parte sur del Sudán, que es prevalentemente católica, al abismo de la miseria humana y al colapso socio-económico. Desde hace 25 años los muchachos y los jóvenes no tienen la oportunidad de frecuentar la escuela. Los caminos minados y la persistente situación de guerra han impedido a los sacerdotes y a los catequistas visitar los poblados. Por consiguiente, durante estos años, la vida de fe de la gente no ha sido suficientemente alimentada y profundizada, aunque la mayoría ha permanecido aferrada a la fe cristiana. Para complicar las cosas actualmente hay un esfuerzo concertado para islamizar el sur. Nuestra parroquia en Tonj comprende 160 poblados, pero después de la reapertura de esta presencia en el 2000, nuestros hermanos han logrado seguir sólo a 80. La mies es mucha, pero los obreros son pocos.

Brevemente, Sudán tiene necesidad de una atención urgente para reconstruir un pueblo que estaba en el borde de su completa destrucción. Con este fin, en 2006 el Dicasterio de las Misiones ha lanzado el “Proyecto Sudán”, invitando a la entera Congregación a hacerlo tema de la jornada misionera anual (DOMISAL). Constatando las necesidades urgentes, Sudán ha sido propuesto de nuevo como tema también para el año 2007. En colaboración con las diversas ONG de los Salesianos que trabajan en el mundo se ha preparado un proyecto global para las intervenciones salesianas en Sudán. La consolidación de las presencias actuales, la apertura de otras nuevas en áreas necesitadas, el tentativo de llegar a los pobres más abandonados en el sector rural, de modo particular muchahos y jóvenes, son aspectos importantes de este proyecto, que deberá continuar durante más años, aunque no podrá ser repropuesto como tema del DOMISAL. Considerando el feliz resultado del Proyecto África, pienso que podremos hacer maravillas en breve tiempo si las Inspectorías acogen con seriedad y generosidad este nuevo Proyecto Sudán.

Mientras estamos en el tema de las misiones, manifiesto mi gran alegría al constatar que Salesianos de origen africano han comenzado a ir a otras naciones como misioneros. Hay un movimiento de misioneros dentro del continente africano y de África  hacia otros continentes. Recientemente un sacerdote y un tirocinante de la Visitaduría AFC han ido como misioneros respectivamente a las Visitadurías ATE y AFM, mientras dos tirocinantes, uno de la Visitaduría ANG y otro de la AET, han sido destinados a Papúa Nueva Guinea y a las Islas Salomón. Tenemos fundada esperanza de que con el pasar de los años el número de misioneros africanos aumentará.

3.3. La Comunicación Social

En el encuentro de la CIVAM en 2003 se estudió el tema de la Comunicación Social en el contexto frágil de África y se hicieron algunas propuestas prácticas para invertir mayores recursos en este sector. El año pasado se nombró un coordinador para las comunicaciones sociales a nivel regional. Esta opción es señal de la buena voluntad y de la determinación de los Inspectores para una mejor organización de este sector en el futuro. Paro es preciso admitir que, a pesar de todos los esfuerzos hechos hasta ahora, el sector de las Comunicaciones Sociales en África no ha recibido la atención que merece. No obstante esto, los resultados logrados en las diversas Inspectorías, aunque modestos, despiertan maravilla.

En las Inspectorías se publican, con plazos variables, diversas ediciones del Boletín Salesiano. Un Boletín Salesiano particular, con el título ”Boletín de la Familia Salesiana” se publica en inglés en Nairobi. Otros dos Boletines Salesianos en lengua inglesa salen en las Visitadurías AFW y ZMB. Tres ediciones francesas del Boletín son publicadas por las Visitadurías AFC, AFO y ATE. Hay también una edición portuguesa en Mozambique.

En varias Circunscripciones se han esforzado para publicar opúsculos útiles. El  DBYES (“Don Bosco Youth Educational Services”) en Nairobi (AFE), centro para la formación permanente de jóvenes y de formación para animadores, tiene también un departamento para la Comunicación Social, que se preocupa particularmente de diversas publicaciones en favor de la juventud. Este centro también ha elaborado un programa para la preparación de los jóvenes al uso de los media. De tanto en tanto salen varias publicaciones también en otras Inspectorías. No hay duda de que se podría hacer más, especialmente si la actividad editorial de las Inspectorías estuviese coordinada a nivel regional o interinspectorial.

 Una iniciativa interesante es la del Centro «Colombe» de Lubumbashi (AFC) que, en colaboración con la estación televisiva local presenta una serie de programas en francés, y también en swahili, dirigidos a los jóvenes.

Hay luego al menos dos estaciones de radio en la Región dirigidas por los Salessianos. “Radio Don Bosco” de Ebolowa (ATE), aunque de dimensiones pequeñas, sirve para la población rural de las cercanías. En cambio, la “Radio Don Bosco” de IVATO (MDG) es realmente una gran realidad de comunicación, ¡de la que la Congregación puede estar orgullosa! No es exagerado decir que es una de las mejores estaciones de radio que actualmente tenemos en la Congregación. Sin duda es la radio número uno en Madagascar. En efecto, de algunas investigaciones resulta que entre las radios que transmiten en el país, incluida la del estado, la Radio Don Bosco tiene, con mucho, el número más elevado de oyentes. A través de satélite llega a toda la isla y está en conexión con la mayor parte de las 20 diócesis de Madagascar.

 La Radio Don Bosco nació en 1996 como respuesta salesiana a la situación y a las necesidades de Madagascar, y también para dar a conocer la presencia salesiana en el territorio y la cultura del país. Forma parte de una estrategia para elevar la calidad de los servicios ofrecidos por los Salesianos a la juventud y al pueblo de Madagascar. A través de las 24 horas de transmisiones diarias en lengua malgache presenta una gran variedad de programas dirigidos a la gente en general, pero en particular a los jóvenes. Con sus programas al servicio de la educación y de la evangelización y del desarrollo social, es, bajo todos los aspectos una radio juvenil salesiana al servicio del carisma salesiano.

Los medios de la Comunicación Social son medios por excelencia para educar  y evangelizar. Invirtiendo más en este sector podemos hacer que nuestra misión sea más eficaz y llegar a muchísimas personas.

3.4. La Familia Salesiana

Muchos grupos de la Familia Salesiana están presentes y activos en diversas partes de África-Madagascar.

Las Hijas de María Auxiliadora tienen comunidades en todas nuestras Inspectorías y Visitadurías, aunque no en todos los países donde los Salesianoa tienen casas. La configuración de sus ocho Inspectorías no siempre coincide con la nuestra.

Los Cooperadores están presentes con centros en casi todas las Circunscripciones, mientras los Antiguos Alumnos no están todavía bien organizados en la mayor parte de las naciones. Los otros grupos de la Familia Salesiana presentes en África son las Hijas de María Inmaculada con una Provincia en Tanzania, las Hermanas Misioneras de María Auxiliadora con una presencia en Suazilandia y las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María que colaboran con los Salesianos en Camerún. Otros grupos, como ADMA, las VDB y los CDB, tienen pequeños grupos en algunas Inspectorías.

Hay que reconocer que el potencial de la Familia Salesiana en África todavía debe expresarse plenamente. En el recientísimo encuentro de la CIVAM en Dar Es Salaam con Don Adriano Bregolin y su team, se ha hecho una valoración sobre la situación acrtual de la Familia Salesiana en la Región, en vista de un mayor impulso y dinamismo de ella. De las relaciones presentadas en el encuentro resultó que en la mayor parte de las Inspectorías la Familia Salesiana es una realidad más bien frágil. Mucho hay que hacer para promoverla y organizarla en un verdadero movimiento para la realización de la misión salesiana. Los Inspectores presentes en el meeting ya han trazado un plan para la promoción de la Familia Salesiana, dando indicaciones para obtener una mayor sinergia entre los diversos grupos. Me atrevería a decir que el futuro impacto y la eficacia del carisma salesiano en África dependerá mucho de la capacidad de la Familia Salesiana de trabajar unida para la realización de la misión común, aunque garantizando y respetando las características y la autonomía de cada grupo.

3.5. Economía y administración

Éste es un aspecto importante para la realización de nuestra misión en todas las partes del mundo. Ya hemos aludido al modo maravilloso y consistente con que la Divina Providencia ha venido en nuestra ayuda para la actuación del Proyecto África. Esta asistencia continúa aún hoy, porque la mayor parte de las Inspectorías dependen casi exclusivamente de la ayuda de agencias de recogida de fondos y de bienhechores particulares de Europa y de América. Un buon número de Inspectorías madres,  responsables de la fundación de las presencias salesianas en las diversas Circunscripciones, siguen asistiendo económicamente a las nuevas Inspectorías según las convenciones estipuladas con ellas. Siento la necesidad de expresar mi gracias sincero a estas Inspectorías por su continuo apoyo e interés.

En la fase de fundación era bastante fácil encontrar financiamentos para la constitución de las obras. Ahora los problemas son los de su manutención y de su funcionamiento diario, para los cuales es bastante difícil encontrar los fondos necesarios. En particular, la manutención continua de las escuelas técnicas es un gran peso, aunque a través de ellas podemos ofrecer el mejor servicio a los jóvenes pobres de la Región. Las Circunscripciones están ya estudiando diversas posibilidades para recoger fondos localmente para el sostén de las obras. Ciertamente, en este momento la autosustentación de nuestras obras en África y Madagascar es todavía un sueño y no es previsible cuándo podrá ser realidad. Pero confiamos que la Divina Providencia se manifestará también en este pobre continente y ciertamente no nos abandonará nunca.

La correcta administración de los recursos que la Divina Providencia nos manda es la prueba de nuestra fidelidad como religiosos. Es la garantía de que no nos faltarán los medios necesarios para el cumplimiento de la misión que Dios nos ha confiado. Me atrevo a decir, con Don Bosco, que la frugalidad de nuestra vida y el testimonio que damos de la pobreza evangélica, junto con el compromiso perseverante por los pobres y por los muchachos marginados, nos asegurará un puesto privilegiado en el banco de la Divina Providencia.

3.6 La formación

Y ahora vengamos al tema tan importante de la formación. De él depende el dinamismo y la eficacia carismática de la Región en el presente y en el futuro. Después de la presentación que he hecho de los diversos modos de llevar adelante nuestra misión en África y en Madagascar y después de haber hecho alguna sugerencia frente a los numerosos desafíos que se encuentran para arraigar profundamente el carisma en este continente, debería quedar claro qué tipo de formación se requiere para las nuevas generaciones del África Salesiana.
Durante estos últimos 25 años la Región ha visto un crecimiento consistente en el número de casas para la formación inicial a todos los niveles. Mientras en 1980 el Anuario Salesiano presentaba sólo dos casas de formación en toda el África, en Butare en Rwanda y en Kansebula en el Congo, en 2007 hay ya 41 comunidades formadoras en la Región.

Las comunidades de pre-noviciado son 18, a causa del carácter internacional de diversas Circunscripciones, algunas de las cuales tienen el prenoviciado en varios países. Hay diez comunidades de noviciado y nueve de postnoviciado, al servicio de doce Circunscripciones. Se observa que, a causa de la situación actual política entre los dos países que la componen y por la imposibilidad de viajar los formandos fuera de Eritrea, la Visitaduría AET no tiene otra opción que la de organizar las fases de la formación en la misma Eritrea, además de la de Etiopía. Por esto, es la única Visitaduría que tiene dos noviciados y dos postnoviciados.

Hay cuatro comunidades para estudiantes de Teología: en Lubumbashi, en Yaoundé, en Utume (Nairobi) y en Fianarantsoa. Esta última está unida a la comunidad del post-noviciado en la misma. Con la excepción de Lubumbashi, donde las clases se tienen en nuestro centro, los estudiantes de teología frecuentan los institutos teológicos que están al servicio de las diócesis o de Congregaciones religiosas.

Muy recientemente para las Inspectorías de lengua inglesa se ha abierto en Nairobi una comunidad para la formación específica de los coadjutores.

Como está recomendado en la Ratio, las comunidades formadoras interinspectoriales están reguladas por el respectivo Curatorium, del que forman parte los Inspectores de las Inspectorías interesadas.

El número de comunidades formadoras puede parecer impressionante. Hay que decir que, por desgracia, muchas de ellas no tienen un número adecuado de guías competentes para la formación misma. Proveer a estas comunidades de equipos dirigentes competentes y santos y mejorar la calidad de la formación inicial en todos los niveles siguen siendo todavía los grandes desafíos para los años que tenemos delante. No sorprende, por lo tanto, que el número de los Salesianos que se esfuerzan por obtener calificaciones académicas en diversas universidades, fuera de la Región, esté en constante aumento.

La Comisión regional para la Formación se ha organizado bien durante este sexenio y está ofreciendo una óptima aportación a todas las Inspectorías, estudiando argumentos de interés común. La Comisión funciona según los estatutos aprobados por la CIVAM y tiene come referente a uno de los Inspectores. La función de esta Comisión no puede ser subestimada, vista la cantidad de casas de formación en la Región y la importancia de la formación inicial y permanente, en vistas de una seria inculturación del carisma salesiano en África y en Madagascar.

 

4. Un impulso para el futuro

Con el corazón lleno de alegría debemos entonar un himno de alabanza y de gratitud a Dios por todo lo que se ha hecho en África y Madagascar, desde la apertura de la primera presencia salesiana en 1891 hasta hoy, pero de modo especialísimo por los últimos 30 años de intensa actividad. Sin embargo, debemos humildemente reconocer que lo que ha sido hecho hasta ahora es sólo la punta del iceberg. Se debe hacer mucho más o se podría hacer.

Los desafíos que se presentan al África, y al África salesiana en particular, son muchos y complejos. Requieren de nosotros energías frescas y un renovado empeño con el espíritu de optimismo y la creatividad que son características esenciales de nuestra espiritualidad. Querría resumir todos los desafíos y las necesidades bajo este gran título: una inculturación más profunda  del carisma salesiano en África y Madagascar.

Hasta ahora la responsabilidad de implantar el carisma salesiano en África y en Madagascar correspondió a misioneros llegados del extranjero. Desde este momento en adelante, la responsabilidad pasa gradualmente a las nuevas generaciones de Salesianos de origen africano. El rostro africano del carisma salesiano, del que tanto hablaba Don Viganò, no consiste sólo en el crecimiento numérico de los Salesianos de origen africano, sino sobre todo en la inculturación del carisma en la realidad africana, en vistas de la transformación de esta sociedad, de acuerdo con la visión del Evangelio y según nuestro estilo salesiano.

4.1. Los desafíos

Hablando de desafíos y perspectivas, más bien que de dar nuevas formulaciones, prefiero acudir a lo que he escrito en el documento conclusivo de la Visita de Conjunto en Johannesburgo en febrero de 2006 y luego, eventualmente, ampliar mi pensamiento. Pienso que capto el núcleo del problema.

La misión es para nosotros Salesianos el centro de gravedad y la fuerza que guía nuestra vida. Es fundamental, por lo tanto, comprender qué es nuestra misión. Ésta no se identifica con nuestras obras, con nuestras actividades y realizaciones. Es más bien la expresión de nuestro celo por la salvación de la juventud, la «pasión» del «Da mihi animas, cetera tolle», un celo que tiene su fuente “en el corazón de Cristo, apóstol del Padre” (Const. 11).

Nosotros queremos que la misión salesiana y su inculturación en África y en Madagascar sea la razón de nuestra vida religiosa y, por lo tanto, de todos nuestros esfuerzos para renovar nuestra presencia en este vasto y empobrecido continente. Hemos sido llamados por Dios a estar aquí para que los jóvenes, especialmente los que son pobres, abandonados y particularmente en peligro, “tengan la vida en abundancia” (cf. Jn 10,10) a través del don del desarrollo humano, de la educación y de la evangelización.      

Ante nuetros ojos y en lo profundo de nuestro corazón tenemos la dramática realidad de la terrible pobreza de la población y la inestabilidad política y social; la nueva devastadora epidemia del SIDA-HIV; la falta de oportunidades para los jóvenes; la amenaza de la expansión del Islam, etc. Y es precisamente en este contexto, marcado por la anticultura de la muerte, donde nosotros Salesianos queremos ser “signos y portadores del amor de Dios” (Const. 2), apostando por la juventud, creyendo en la educación, siendo misioneros.

Los desafíos que la vida apostólica consagrada afronta en África y en Madagascar provienen de:

las tendencias culturales: el secularismo, el materialismo y el consumismo, que promueven una vida sin Dios, sin valores espirituales y sin la capacidad de hacer de nuestras vidas una ofrenda gratuita a los jóvenes;

las tentaciones personales: el individualismo que destruye el espíritu cristiano de la comunión, pone en peligro la experiencia social de la solidaridad, produce división en nuestras obras y fragmentación en nuestra vida, y causa formas de activismo que mueven a los hermanos a dar más importancia al hacer que al ser, provocando cansancio físico, estrés psicológico y vaciamiento espiritual;

problemas institucionales y organizativos: una cierta resistencia al cambio, que es necesario para dar respuestas adecuadas a las situaciones externas que cambian rápida y profundamente; la emergencia de la situación interna, caracterizada por el incremento de las vocaciones locales, pero con escasez de personal para las funciones de leadership, que requiere de nuestra parte un viraje dentro de nuestras obras, favoreciendo una mayor corresponsabilidad en los hermanos jóvenes y un cambio en nuestro modo de actuar. La vida comunitaria en África y Madagascar, cuyos protagonistas son hermanos provenientes de naciones, culturas y grupos étnicos diversos, es una profecía para países lacerados por las guerras; en efecto,  es evangelización en acto, una expresión de amor que vence toda expresión de antagonismo racial.

Para ser eficaces hoy como religiosos salesianos en África debemos ser más celosos, más religiosos y más salesianos. Por esto tenemos necesidad de gente llena de fuego pastoral, de profunda espiritualidad, con una identidad y mentalidad capaz de proyectar, es decir, hombres cuya única fuerza sea la caridad pastoral, que se dejan guiar por el Espíritu Santo, que pongan a Don Bosco como su punto de referencia y norma de su vida y que sepan cómo relacionarse con otras agencias pastorales y educativas presentes en el área, creando auténtica sinergia.

Es verdaderamente un desafío digno de ser recogido, el de enraizar más profunda y más seguramente en la Región el carisma salesiano. La interacción  entre las culturas africanas y el carisma salesiano debería tener como resultado un enriquecimiento recíproco para el bien de los jóvenes de África y de Madagascar. En este contexto  la animación vocacional y la formación, tanto inicial como permanente, adquieren una verdadera importancia. Hará falta aún mucho tiempo antes de que podamos proveer a las comunidades de formación de personal adecuado y competente. Sólo un esfuerzo común en esta materia, aun a costa de grandes sacrificios, asegurará la integridad carismática de la Región.

Otro desafío y un empeño para los próximos años son una consolidación ulterior y  una expresión más completa de la misión salesiana en sus diversos aspectos. La consolidación comporta, entre otras cosas, una particular atención a la consistencia numérica de cada comunidad, asegurando un nivel alto de vida comunitaria, y la calificación de los hermanos para los trabajos que se les confíen. Pero la sola consolidación podría hacernos caer en una rutina monótona y también, eventualmente, llevarnos a la muerte. Por otra parte, la expansión poco prudente debilita el tejido mismo de nuestra misión. La feliz unión entre consolidación y sana expansión requiere prudencia y discernimiento, guiados por profunda sensibilidad hacia las necesidades de nuestro tiempo. La expansión no puede ser definida sólo en términos de nuevas obras y nuevas comunidades, sino que podría también significar la reorganización y una nueva orientación de las obras existentes, en forma creativa, para dar respuestas más  convincentes a las necesidades de los pobres y de los jóvenes en peligro.

Otra llamada nos viene de la pobreza, una realidad que nos mira directamente a la cara en todo el continente. Nos invita a una vida más auténtica de pobreza evangélica, porque como individuos y como comunidad podemos ser testimonios frente a aquellos con los que y para los que trabajamos y colaboramos. Al mismo tiempo es un desafío para impulsarnos a encontrar los medios económicos necesarios para dirigir a los pobres hacia los senderos del desarrollo y de una autosuficiencia digna.

En este contexto, el auto-sustentamiento de nuestras obras en África y en Madagascar no es un desafío fácil. En el presente todas nuestras obras dependen grandemente de los fondos extranjeros. Pero aunque no se puede prescindir completamente de los fondos provenientes del extranjero, es necesario descubrir la presencia de la Divina Providencia en África y en Madagascar.

Más urgente aún y necesario es crear un estilo de solidaridad cristiano y de ayuda recíproca entre los millones de africanos, porque yo estoy convencido de que una transformación duradera de la sociedad africana puede surgir sólo desde dentro de las mismas sociedades africanas más bien que de la ayuda económica que viene de fuera, aunque esta última puede ser de gran sostén, si se usa prudentemente y sin crear una mentalidad de dependencia.

Don Bosco nos ha asegurado que mientras nosotros trabajemos por los que son realmente pobres, no nos faltarán los medios necesarios. Esta afirmación, comprobada concretamente por la experiencia de la Congregación, me lleva a creer que hay que hacer todo esfuerzo para que nuestras obras sean autosuficientes lo más posible.

4.2. Relanzamiento del Proyecto África

Es verdad que el Proyecto África, en la modalidad con que fue lanzado, se ha concluido oficialmente y que la atención está ahora focalizada en la Región África-Madagascar. Sin embargo, frente a los grandes desafíos que el África salesiana afronta hoy y frente a las múltiples posibilidades que ofrece el carisma salesiano, ha sido sugerido que el Proyecto África debería relanzarse en forma y con atención renovadas. Me parece una buena propuesta, pero una actuación de él con éxito depende ahora de cada Circunscripción africana y de la CIVAM en su conjunto.

Relanzar el Proyecto África en el contexto de los actuales desafíos y oportunidades querría significar el compromiso hacia la realización de una África Salesiana Adulta, bajo todos los puntos de vista. Es decir, que no se sostenga solamente a sí misma, sino que pueda engendrar nueva vida para los millones de jóvenes pobres del continente. Debería llegar a ser el artífice activo para una transformación global del contexto africano según una visión cristiana de la vida y de la sociedad humana.

El nuevo Proyecto África debería prestar particular atención a los diversos aspectos de nuestra vida y de nuestras actividades:

Tener siempre la evangelización en el centro, de modo que en todos los lugares y en toda circunstancia podamos ser verdaderos pregoneros del Evangelio y educadores en la fe. Cada salesiano en África y Madagascar, sea de nacionalidad extranjera o de origen autóctono, debería sentirse misionero y evangelizador.

Repensar y mejorar nuestro compromiso educativo, de modo que con renovados contenidos y métodos, podamos formar mentalidades nuevas para crear una sociedad más humana y más cristiana. A este respecto, educar a los jóvenes hacia una participación responsable en la vida política y social de sus países, asume una importancia que no puede ser minusvalorada.

Hacer un uso más estatégico de los diversos medios de communicación para ampliar nuestro servicio de evangelización y educación, relacionando los diversos centros de comunicación a nivel regional para una impacto más fuerte en la sociedad.

 Asegurar que la formación, tanto inicial como permanente, prepare las nuevas generaciones de Salesianos a recoger los desafíos ofrecidos por el escenario africano y a ser leaders de las comunidades y de las obras, en línea con las auténticas tradiciones salesianas. Los hermanos en la vida activa tienen constantemente necesidad de ser estimulados y animados a renovarse creativamente para responder a las necesidades de los tiempos que cambian.

Crear un vasto movimiento de personas, de modo que, en sinergia con otros que comparten nuestra visión y misión, podamos llegar a los jóvenes pobres en el mayor número posible. Por esto, la promoción de la Familia Salesiana, como lugar de sinergia al servicio de la común misión salesiana, asume una particular importancia.  

No obstante la diferencia de lenguajes, de cultura, de status socio-económicos, es importante tender a una cada vez mayor sinergia y solidaridad entre las comunidades y la Inspectoría o Visitaduría y entre las diversas Circunscripciones salesianas, de modo que ninguno viva en aislamiento. Juntos podemos ser testimonios y evangelizadores mejores y llegar a servir a muchos más jóvenes.
 
Descubrir la presencia de la Divina Providencia en el continente africano y reforzar el sentido de solidaridad entre los pùeblos africanos, para que todos aquellos para los que y con los que trabajamos puedan vivir con dignidad y las obras emprendidas en favor de ellos puedan con el tiempo llegar a ser más autosuficientes económicamente.

 

Conclusión

Es difícil prever adónde nos llevará este nuevo Proyecto África en otros 25 años. Todo depende de cómo seamos capaces de ser fieles a nuestra vocación religiosa y salesiana y con qué seriedad y empeño seremos capaces de elaborar proyectos para afrontar las muchas necesidades de los pobres y de la juventud de África y Madagascar.

María ha estado siempre presente en nuestro trabajo en África y Madagascar. La devoción a María, Auxilio de los Cristianos, se ha propagado en las diversas partes del Continente y los artistas la han representado con colores y vestidos africanos. Se han construido santuarios y lugares de peregrinación en su honor en diversos lugares. Algunos están en fase de construcción. Con Ella a nuestro lado, mientras continuamos nuestro camino de evangelización y educación en África y en Madagascar, estamos seguros de que no podemos fracasar. Pueda Ella guiarnos a los niveles más altos de calidad en nuestro servicio carismático a este continente, para que sus pueblos, tan amados por Dios, “tengan vida, y la tengan en abundancia”.

Con afecto, en Don Bosco

 

Don Pascual Chávez V.
Rector Maggiore

[1] Se trata de una estadística hecha en 2004, con ocasión de la presentación de la Región África-Madagascar en el Consejo General.

[2] Porcentaje sacado del Annuario Statistico de la Santa Sede de 2005.