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PRESENTACIÓN DE LA REGIÓN INTERAMÉRICA

CARTA DEL RECTOR MAYOR - ACG 393


PRESENTACIÓN DE LA REGIÓN INTERAMÉRICA

Vosotros que buscáis al señor, reparad en la peña de donde fuisteis tallados” (Is 51,1)


PRESENTACIÓN DE LA REGIÓN INTERAMÉRICA
INTRODUCCIÓN.
1. ESTRUCTURA E HISTORIA DE LA REGIÓN.
Zona Andina. Ecuador - Colombia: Inspectorías de Bogotá y de Medellín - Perú - Bolivia.
Zona Mesoamericana. Inspectorías de México-México y de Guadalajara (MEM - MEG) - Venezuela - Centroamérica - Antillas - Haití
Zona Norteamericana. Estados Unidos: Inspectorías de San Francisco y de New Rochelle (SUO - SUE) - Canadá.

2. LA REALIDAD SOCIOCULTURAL.

3. LA PRESENCIA SALESIANA.

3.1 La vida de las comunidades
3.2 La Formación
3.3 La Pastoral Juvenil. Las obras salesianas. Las escuelas - Las Parroquias - Los Oratorios y los Centros Juveniles. - La orientación para el trabajo - La atención a los jóvenes en situación de peligro - Obras de Promoción Social - Cuidado de los emigrantes - Las Universidades. Procesos pastorales. Asociacionismo Juvenil. El Movimiento Juvenil Salesiano - Pastoral Vocacional. Voluntariado - Formación de los seglares
3.4 La Familia Salesiana
3.5 La Comunicación Social
3.6 Las Misiones y la animación misionera.

4. DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS DE FUTURO.

4.1 Testimoniar la primacía de Dios entre los jóvenes en el mundo de hoy
4.2 Regenerar a Don Bosco y su pasión del "Da mihi animas"
4.3 Redefinir nuestras presencias en la Región, estimulados por la opción por nuestros destinatarios preferenciales
4.4 Crecer en sinergia, poniendo juntos esfuerzos, medios y compromisos para realizar experiencias en colaboración.

CONCLUSIÓN.

Roma, 1 de marzo de 2006


Queridísimos Hermanos:

Os escribo al término de un mes intenso, rico en visitas y encuentros con Hermanos. En un primer tiempo he estado en Sri Lanka para la celebración del 50° aniversario de la presencia salesiana. De allí pasé a la India, a Thanjavur, donde he presidido la conclusión de las celebraciones por el Centenario de la llegada de los primeros Salesianos. Sucesivamente he visitado, aunque muy rápidamente, las Inspectorías de Madrás (Chennai), Tiruchy, Bangalore y Hyderabad y, luego, fui a China, también aquí para celebrar los cien años de presencia salesiana: un sueño misionero de Don Bosco que sigue esperando su plena realización. Finalmente, marché a Johannesburgo en Sudáfrica para la "Visita de Conjunto" de la Región África-Madagascar.

Son inmensas las impresiones recibidas y, si bien todas tan hermosas y entusiasmantes, son muy diversas. Tal vez en otra ocasión podré hablaros de ellas más ampliamente. Por ahora es suficiente decirsos que debemos estar agradecidos al Señor que nos quiere tanto y nos bendice copiosamente. A nadie se le escapa el hecho de que el futuro de la Congregación, por lo que se refiere a las vocaciones, se encuentra en Asia y en África. Nuestra responsabilidad es inculturar fielmente el carisma de Don Bosco, que se traduce en la expansión de su obra, en la fecundidad vocacional, en el crecimiento de la Familia Salesiana, en la calidad de la misión educativo-pastoral y, sobre todo, en nuestra santidad.

Continuando con la presentación de las Regiones, esta vez quiero hablaros de la "Interamérica", a la cual me siento particularmente unido por el hecho de ser la Región que comprende el país de mi origen vocacional y también por el particular encargo de Consejero Regional que me fue confiado en el sexenio precedente. No conozco ninguna Región tan bien como ésta: recuerdo todas las casas y los Hermanos. A ellos mi más cordial saludo, expresando con el afecto también mi deseo más grande: el de verlos totalmente comprometidos en vivir su vocación salesiana con alegría, con generosidad y fidelidad. En este contexto, me viene a la mente el texto del profeta Isaías que, escribiendo al pueblo de Israel en el destierro, le recuerda su elección y lo invita a orientarse plenamente a Dios contemplando la solidez de sus orígenes: "buscad al Señor..." (Is 51,1). Con un par de imágenes elocuentes, el profeta hace una llamada apremiante a renovar la confianza en Dios y a imitar fielmente a aquellos que nos han engendrado en la Fe y en el Espíritu: "... reparad en la peña de donde fuisteis tallados, y en la cavidad del pozo de donde fuisteis excavados" (Is 51,1). Es un texto precioso, cargado de propuestas y estimulante. Con estas palabras sintetizo cuanto Don Bosco querría hoy de los Salesianos de esta Región.

 

INTRODUCCIÓN

A casi todas las 18 naciones que constituyen la Región Interamérica se pueden aplicar las circunstancias que, según Don Ceria, favorecieron la presencia de los Salesianos en América.

"En sus sueños misioneros Don Bosco vio a Salesianos trabajando en toda América Meridional; pero no los pudo mandar a todas partes él mismo durante su vida. Los había mandado a Argentina, a Uruguay y a Brasil; luego, en los últimos años, le llegaron peticiones de cinco de las otras Repúblicas que había visto en los sueños, de las cuales sólo dos recibieron todavía de él obreros evangélicos, mientras para las tres restantes proveyó su sucesor. Son las cinco que se continúan sin interrupción desde el Mar de las Antillas hasta el fondo del Océano Pacífico, desde Sucre a Santiago: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Chile. De tan gran interés de América Latina por los Salesianos llegaron noticias a León XIII por parte de los Gobiernos mismos, produciendo en el ánimo del Pontífice tanta impresión, que, por eso especialmente, él comenzó a medir la importancia y la eficiencia de la Congregación salesiana.

(...) En 1888 Sudamérica contaba ya con 304.000 (emigrados italianos), número que pronto habría de aumentar. Eran aquéllos tiempos en que la madre patria no se preocupaba poco o nada de sus hijos impulsados por las necesidades de la vida a tierras extranjeras. Para ellos fue, pues, una gran fortuna encontrar allí sacerdotes que los comprendieran y los ayudaran. La asistencia a los emigrados entró, como es sabido, desde el principio en el programa misionero de Don Bosco". [1]

Probablemente, se podrían añadir otros motivos: el efecto provocado por la biografía de Don Bosco escrita por Carlo D'Espiney, mientras vivía él todavía, la lectura del Boletín Salesiano en español, la fama de Don Bosco transmitida a los Países americanos por Obispos que hacían la visita a Roma, por seminaristas que estudiaban en los Colegios Romanos, especialmente en el Colegio Pío Latinoamericano, por diplomáticos que en Roma conocieron a Don Bosco y su obra y obtuvieron de sus gobiernos la invitación para fundar presencias salesianas en los respectivos países de América.

 

1. ESTRUCTURA E HISTORIA DE LA REGIÓN

Dada la gran variedad geográfica, política y social presente en los diversos Países, la Región Interamérica está estructurada en tres zonas. Tal distribución nos parece útil para la presentación de la historia y del desarrollo de la Congregación en este continente.

Zona Andina

La zona Andina comprende Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia.

Ecuador

Los Salesianos llegaron a Quito el 28 de enero de 1888, en un momento de profundos cambios en el campo económico, político, social y religioso. Fue ésta la última expedición mandada por Don Bosco en persona.

Después de dos meses y medio de continuos sacrificios, el 15 de abril de 1888 se inauguraban los "Talleres Salesianos del Sagrado Corazón" (de artes y oficios) en el antiguo "Protectorado Católico". Don Luis Calcagno, al que se le había dado el encargo de responsable de la expedición, fue nombrado Director de la nueva obra. La fundación resultó muy pronto una excepcional experiencia educativa y pedagógica: se construyó una central para la instalación del servicio eléctrico de la capital ecuatoriana, se establecieron contactos con la Sociedad Meteorológica Italiana para la instalación de un nuevo observatorio en Quito, se experimentaron nuevas materias primas para la industria del cuero. Todo ello con óptimos resultados.

La obra de los Salesianos en Quito fue creciendo poco a poco. En primer lugar se cuidó a los jóvenes aprendices de la Escuela de Artes y Oficios, luego a los encarcelados del "Panóptico" (cárcel de seguridad). Se activó la promoción de los Cooperadores Salesianos, para llegar luego al cuidado de la clase obrera con la creación del Círculo Católico de los Obreros, el 15 de abril de 1894. Desde el año 1893, las casas salesianas del Ecuador, que formaban una Visitaduría, fueron erigidas en Inspectoría, aunque el decreto canónico se publicó sólo el 20 de enero de 1902.

El gobierno del Ecuador, deseando extender a otras provincias del País el gran bien que los Salesianos realizaban en Quito, había emanado un decreto - con fecha de 8 de agosto de 1888 - en que se disponía la instalación de dos nuevas fundaciones, en Riobamba y en Cuenca. En 1891 se fundó en Riobamba el Instituto "Santo Tomás Apóstol"; dos años más tarde, la Escuela de Artes y Oficios en Cuenca. Siguieron después, en 1896, las casas de La Tola, en Quito, y el noviciado en Sangolquí, un pueblecito cercano a la capital. Como misioneros, los Salesianos no tardaron en entrar en el Oriente ecuatoriano, en zona amazónica: Sigsig fue el punto de partida de cuantos llegaron al Vicariato de Méndez y Gualaquiza. El 17 de agosto de 1903 se colocó la primera piedra del templo de María Auxiliadora en Gualaquiza.

Durante la revolución liberal, de tendencia anticlerical, la presencia salesiana sufrió notablemente. Sólo en 1903, después del período más difícil y violento, se pudo reanudar el trabajo interrumpido; comenzaron a regresar al País los Hermanos que habían sido expulsados y se volvieron a abrir las casas de Quito, Riobamba y Cuenca y, un año más tarde, se fundó en Guayaquil el