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CG XXII - Testimonios, Ralación y Crónica

CG XXII


XXII Capítulo General
de la Sociedad de san Francisco de Sales

Roma, 14 de enero - 12 de mayo de 1984

DOCUMENTOS
Orientaciones operativas
Discurso del Rector Mayor
Mensajes y testimonios
Un poco de crónica

TESTIMONIOS

HOMILIA DEL RECTOR MAYOR
en la Misa que clausuró los ejercicios espirituales con el "acto de abandono" en María
(14 de enero de 1984)

Nos alegra muchísimo que en esta celebración estén 93 con nosotros algunos de nuestros hermanos miembros del colegio episcopal: monseñor Antonio Javierre, monseñor Rosalio Castillo Lara, monseñor Alfonso Stickler y monseñor Mateo Kochuparampil. Representan a setenta y cuatro salesianos -entre cardenales, obispos, etc.-, que nos recuerdan de un modo vivo que la salesiana es una vocación pastoral. Así nos sentimos más unidos todos los miembros de la Congregación en este gesto tan significativo de nuestro "acto de abandono" en María.

1. Los textos litúrgicos (Gál 4,4-7; Jn 19,25-27) que acabamos de escuchar centran la reflexión de nuestra fe en la figura de la Madre de Jesús.
San Pablo nos recuerda su función de solidaridad mediante la maternidad de Cristo. A María le debemos el que Cristo sea uno de los nuestros, solidario con nosotros: asumió todo lo que es humano; se hizo incluso "pecado", porque nació de mujer.
San Juan nos ha presentado la participación activa de María en el acontecimiento central de la salvación -en el Calvario- y el profundo, misterioso y tierno testamento de Cristo antes de entregar su espíritu al Padre. Dio a María como madre de Juan: Mujer, ahí tienes a tu hijo; después, al discípulo predilecto: Ahí tienes a tu madre. Y Juan la lleva a su propia casa.
Así, al pie de la cruz pensamos en la maternidad universal de María, profundizada por toda la tradición de la Iglesia y vivida con gratitud en la vocación salesiana
Los creyentes confían en María como en la madre que nos lleva a Cristo y nos acompaña en la maduración de la fe.
Pues bien, estas reflexiones que nos ofrecen los textos bíblicos nos hacen gustar la belleza de haber venido de todas las partes del mundo, de los cinco continentes, en representación de las numerosas Inspectorías y de todas las comunidades locales para manifestar nuestras convicciones filiales, refiriéndonos al corazón de Don Bosco para decir con él a la Madre de Dios -como Congregación, como comunidades locales y como personas- que nos ponemos plenamente en sus manos.
Nos podemos preguntar: Pero, ¿por qué hacemos este gesto? ¿Qué valor tiene? ¿Es quizá un poco de sentimentalismo? ¿O acaso restauramos una mentalidad y formalidad ya superadas?
No; este gesto no es infantil. Lo hacemos como hombres maduros y conscientes. Tiene un fundamento de fe, tiene motivaciones de atracción y nos ofrece estímu
los de esperanza.


2. Ante todo, tiene un fundamento de fe: ¿Por qué creemos en la actividad materna de María hoy?
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La razón próxima de esta fe, manifestada en el "acto de abandono", es la certeza que tenemos acerca de la Asunción de María. Estamos seguros de que es un acontecimiento característico del misterio de la historia de la salvación. María pertenece a las "primicias". En el género humano hay dos resucitados: Jesús y María. Se han convertido, por ello, en el nuevo Adán y en la nueva Eva, que construyen la nueva humanidad.
María no es un recuerdo del pasado. María está viva con Cristo o, intercede con El ante el Padre e influye en la historia. Con Cristo construye su cuerpo, que es la
Iglesia, con Cristo guía las vocaciones en la Iglesia, como esposa del Espíritu Santo coopera en el nacimiento y desarrollo de los carismas en el Pueblo de
Dios.
Tal es el fundamento de fe que justifica este nuestro gesto.
3. ¿ Qué es lo que tanto nos atrae en María? ¿Cuáles son los motivos de esta adhesión profunda? ¿Por qué confiamos tanto en Ella?
Pensemos un poco en el ángelus que rezamos todos los días.
En primer lugar, en María nos atrae el poder del Espíritu Santo: El Angel del Señor anunció a María, y concibió por obra del Espíritu Santo. En su persona constatamos que en la historia hay una fuente de energía, un manantial de creatividad que no depende de la evolución, ni de la ciencia, el poder o la técnica; que no es posible calcularla con las estadísticas, ni preverla con los estudios de los sociólogos o futurólogos. Se trata de sorpresa, de creatividad, de increíble iniciativa de Dios que interviene para mover la historia. La historia de la salvación no está en el plano de la fantasía, sino que está inserta en la única corriente de la historia para fermentarla de libertad y plenitud. Si hay una persona y un hecho que nos recuerden con absoluta claridad este poder del Espíritu Santo, es la anunciación a María, que cambió el curso de la historia, para llevarla con felicidad, a pesar de tantos dolores, a la victoria final.
Segundo aspecto que nos atrae en María: El carácter de su santidad. En Ella no sólo contemplamos privilegios -por ejemplo, concepción inmaculada, llena de gracia-, que sin duda los tiene; sino que además los manifiesta en su vida concreta: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
En María vemos que la santidad no es simplemente brillo de belleza, sino también compromiso de vida; es proyecto concreto de la propia libertad, convertido en decisiones personales de vivir y realizar los planes de Dios sobre nosotros.
Hay, además, otro aspecto de atracción en María, muy estimulante: El hecho de que su maternidad hace continuamente presente a Cristo en la historia: Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros. Cristo está en la historia, nacido de mujer. Este Cuerpo de Cristo dura por los siglos; no sólo hasta la Pascua, sino también después mediante la Eucaristía, que lo construye místicamente en la historia. El testamento del Calvario y la Asunción nos dicen que la maternidad de María se prolonga en el tiempo.
Así pues, ¡cuánta atracción hacia Ella, hacia su función de salvación, hacia su maternidad!
4. Además de motivos de atracción, hay también estímulos de esperanza.
9.5 Nosotros llamamos a María: "Madre de la Iglesia" y "Auxiliadora". La esperanza se basa en la seguridad que tenemos en una ayuda de lo alto. En María vemos la solicitud materna de ayudar al Pueblo de Dios en el cumplimiento de su misión histórica; de ayudar al Papa, a los obispos y a los fieles; de ayudar a los religiosos, a los seglares, a los padres de familia, a los jóvenes, a todos; de ayudar a Don Bosco, a nosotros, a la Familia Salesiana. Nuestra esperanza cuenta con esta ayuda. ¿Para qué necesitamos la ayuda de María? ¿Cuál es el compromiso histórico, el ideal que acariciamos los salesianos? Queridos hermanos: Nuestro gran ideal es construir el reino de Cristo entre los jóvenes, evangelizar a los jóvenes. El da mihi ánimas, cétera tulle para nosotros significa: Ayúdame a evangelizar a la juventud; lo demás..., ¡paciencia!
No es fácil. Es un trabajo inmenso. Pero es nuestra vocación, es nuestra pasión como lo fue de Don Bosco hasta el término de sus fuerzas. Pues bien, María se nos presenta como la que ayudó a nacer esta misión. Nos lo dijo Don Bosco: Todo lo ha hecho Ella. Los famosos sueños de nuestro Fundador, sus actividades y el inicio de sus principales obras tienen siempre un aspecto mariano. María es la maestra y guía de nuestra vocación; es la inspiradora de nuestras iniciativas. ¡Nacimos un ocho de diciembre!
Por todo eso, Ella es para nosotros estímulo de esperanza. Lo comprohamos no sólo cuando miramos a Don Bosco y nuestros orígenes; lo vemos también actualmente a nuestro alrededor, en la expresión más representativa de la Iglesia, la figura del Santo Padre -el papa Juan Pablo II-, que es verdaderamente un ejempiar devoto de María: Totus tuus, plenamente confiado a Ella, para ser, entre otras cosas, uno de los mayores líderes de los jóvenes de todo el mundo, un centro de gran interés para la juventud, cuya conciencia e ideales inspira y nutre para realizar el propio futuro mediante la construcción de una historia mejor.

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5. Por tales motivos -que no son mero sentimentalismo, sino profundamente reales y expresión de vigorosa fe cristiana- nosotros vamos a hacer el acto de abandono de toda la Congregación en manos de María Auxiliadora, Madre de la Iglesia.
Como decía, hemos venido aquí de todo el mundo con una representación. Sentimos que están con nosotros los salesianos de los cinco continentes y de las numerosas comunidades de cada Inspectoría. Representamos solemnemente a la misma Congregación. Más aún, debemos sentirnos en comunión con los hermanos y hermanas de todos los grupos de la familia salesiana, que hoy mismo o en estos días hacen con nosotros el mismo "acto de abandono".
Este gesto de gran confianza significa una conciencia mayor del testamento de Jesús en el Calvario, un hacernos cargo de él, un sentirlo y vivirlo para nosotros.
Que nos recuerde también el sentido de filiación respecto de María, que siempre ha sido intenso y vivo desde los orígenes de nuestra vocación. De este modo, al comenzar un Capítulo de importancia histórica y al tener que seguir afrontando tiempos difíciles para el crecimiento de la Iglesia, de nuestro Instituto y de nuestra Familia, podremos tener el mismo aliento, la misma grandeza de alma y el mismo entusiasmo que tuvo Don Bosco, puesto en manos de María para fundarnos.
Dispongámonos, pues, a hacer este solemne acto de nuestra filial y realista devoción mariana.

CARTA DE LA SUPERIORA GENERAL F.M.A.
al Rector Mayor

Roma, 1 de enero de 1984.
Solemnidad de santa María, madre de Dios

REVERENDO PADRE:

Quiero que sea para usted mi primera palabra de este 97 nuevo año, que se abre denso de responsabilidad y a la vez rico de exaltante esperanza para la Congregación y para toda la familia salesiana.
Quiero, padre, que tenga la seguridad de que las Hijas de María Auxiliadora sentimos y vivimos como cosa propia el gran acontecimiento del Capítulo y de que le vamos a estar siempre cerca con la oración y con el ofrecimiento concreto de sacrificios que la hagan más acepta al buen Dios.
Me siento incapaz de expresar mi gratitud por el inmenso don de los servicios recibidos: Gracias, muchas gracias. Un gracias que pasa por el corazón de María Auxiliadora, a fin de que llegue enriquecido con sus bendiciones.
Tenga la seguridad de que el Capítulo General de los salesianos ocupa también -y de un modo especial- el centro de mi pequeño y pobre ofertorio en esta bendita y misteriosa voluntad de Dios.
Padre, esta carta no tiene carácter oficial: me ha salido espontánea del corazón cuando en este comienzo del año encomendaba a la Virgen Madre vuestro Capítulo, en el que Ella debe ser Madre y Maestra.

Bendígame y encomiéndeme también a mí a la Virgen,
para que pueda vivir su plena disponibilidad a la voluntad de Dios
Considéreme con todas las Hijas de María Auxiliadora su agladecidísima y afectísima hija

Sor Roseita Marchese, F.M.A

HOMILIA DEL RECTOR MAYOR
en el solemne funeral de Rosetta Marchese,
superiora general de las Hijas de María Auxiliadora
(Roma, basílica de san Juan Bosco, lU de marzo de 1984)

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Las lecturas bíblicas nos han introducido en el clima profundo de esta asamblea eucarística.

1. El profeta Isaías (25,6.7-9) nos ha hablado de la meta de todos los pueblos más allá de la muerte: Arrancará de este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara.
El apóstol Pablo (Rom 8,14-23) nos ha recordado la gloria que se manifestará en nosotros después de la muerte: Si somos hijos, también somos herederos... Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá.
El evangelista Juan (10,11-18) nos ha presentado la imagen del siervo destinado a guiar a sus hermanos y hermanas con una generosidad más fuerte que la misma muerte: El buen pastor da la vida por sus ovejas... Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida.

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2. La vida terrena de la madre Rosetta Marchese ha sido un comentario vivo de estas magníficas visiones de fe:

· Seguridad en la meta final.

• Camino de entrega valiente, en un sufrimiento que nos lleva a alcanzarla.

• Plenitud de amor, que florece en el don total de sí mismo

La vida entera de una religiosa proclama hoy ante el mundo la Buena Noticia de estos aspectos evangélicos.
Una vida de donación: hizo de su vida una misión. Enamorada de Cristo como opción fundamental de su libertad, aprendió en la escuela de Don Bosco y de María Mazzarello que la santidad es un amor que trasforma el mundo, y se entregó a sembrar esa energía de cambio amando con amor de predilección a la juventud, la pobre y popular.
Ha vivido el evangelio del Señor para proclamarlo maternalmente en sus bienaventuranzas juveniles.
Imposible descifrar el significado de su existencia, si no pensamos en la juventud: ¡En ella admiramos a una religiosa que ha vivido el evangelio en favor de la juven
tud!
Por las dotes personales que la disponían para esa misión juvenil estuvo destinada muchos años a ser también animadora y guía de sus hermanas dedicadas a las jóvenes. Nueve años fue directora de comunidades locales de Hijas de María Auxiliadora.
Dos sexenios fue inspectora de muchas comunidades, primero en Roma y después en Milán.
Seis años -de 1975 a 1981- fue miembro del consejo general con el cargo de visitadora y recorrió diversas naciones de Europa y Africa.

Finalmente, avanzado ya el año 1981, fue elegida para superiora general. Ahora le tocaría dirigir y animar a todo el gran instituto de las Hijas de María Auxiliadora, las Salesianas de Don Bosco, esparcidas por todos los continentes.

En los diversos niveles y en toda su labor sólo tuvo un ideal: hacer vivir hoy con eficacia incisiva el amor que trasforma el mundo, con el estilo y los horizontes profe-
tizados en Valdocco y Mornese por dos santos modernos y amigos de la juventud: Don Bosco y María Maz
zarello.

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3. Personalmente, he conocido a la madre Rosetta sobre todo como Superiora General.
Un período breve: poco más de dos años.
Un período histórico: caracterizado por el Capítulo General que preparó e hizo aprobar el texto definitivo de las Constituciones.
Un período misterioso, marcado por un designio paradójico de Dios: el sufrimiento en la enfermedad.
Como Superiora recién elegida, le tocó dirigir el nada fácil XVII Capítulo General. Lo hizo con equilibrio inteligente, con percepción clara de las exigencias de la renovación, con valentía humilde y fuerte. El éxito del Capítulo General se debió en buena parte también a ella.
Después del Capítulo se entregó inmediatamente a hacer una amplia programación de servicios: designación de prioridades, orientaciones fundamentales, planificación de viajes, de reuniones y de revisiones. Se puso a trabajar con entusiasmo, afrontando personalmente las dificultades, sembrando optimismo y dando testimonio de bondad y maternidad.
Las Constituciones renovadas del Instituto, de algún modo, siempre irán unidas a su persona, como a la guía animosa que supo inspirar la entrada comunitaria del Instituto en el movimiento eclesial que distingue a este último tramo del siglo XX: la preparación del adviento del tercer milenio del cristianismo.
4. El misterioso plan de Dios no coincidía con la amplia y dinámica programación de la madre Rosetta; era un
plan muy diverso. Lo meditamos todos con frecuencia: ¡los caminos dei Señor no son nuestros caminos!
En mis visitas de estos largos meses he podido charlar a menudo sobre este inmenso tema tan característico de nuestra fe cristiana. Ultimamente meditábamos algún pasaje de la profunda y magnífica carta apostólica Salvífici doforis de Juan Pablo II sobre el significado cristiano del sufrimiento humano.
El sufrimiento existe en el mundo para abrir la puerta al amor. El corazón humano ha nacido para amar. El amor consiste en salir de uno mismo; estamos destinados a superarnos mediante la donación. Pues bien, el sufrimiento cristiano es el camino real para lograr esta superación personal. El amor que sufre no teme la propia extinción, porque es más fuerte que la muerte. Así nos lo proclama Cristo, que elevó el sufrimiento a la categoría de redención y transformó el dolor en fuente de bien: con su pasión y muerte Cristo creó el bien de la redención. Este inefable aspecto creador del sufrimiento quiso que lo compartieran sus discípulos, a fin de que cada uno de ellos llevara a cabo lo que falta a la pasión de Cristo en la Iglesia.
Aquí tenemos la dimensión nueva del dolor que nos hace ver la paradoja evangélica de debilidad y fuerza, de pasión y acción, de fracaso y victoria, de humildad y gloria.
También María Santísima adquirió, con su dolor al pie de la cruz, una maternidad nueva, que la convertía en Auxiliadora de la humanidad.
Charlando de estas cosas con la madre Rosetta nos esforzábamos por penetrar en el misterioso bien que su enfermedad traería al Instituto, a nuestro actual Capítulo General y a toda la Familia Salesiana, especialmente a las antiguas alumnas, a quienes había dedicado parte de su actividad y, sobre todo, a la juventud necesitada de luz, ideal y guía
Ante este ataúd de una religiosa de Don Bosco, hoy nos sorprende la maravilla: sentimos pena, pero damos gracias; abrimos una tumba, pero percibimos el aleteo de la resurrección; meditamos en los años que pasan, pero nuestra mirada va a la juventud...

Señor, dale el descanso eterno a la madre Rosetta, y llena nuestro corazón del amor que impele a trasformar el mundo con el dinamismo cristiano de escuadrones de juventud evangelizada.


"BUENAS NOCHES" DE DON EGIDIO VIGANÓ
el día de su reelección como Rector Mayor (28 de marzo de 1984)

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Recuerdo bastante bien las "buenas noches" de hace seis años, después de la elección del Rector Mayor, Yo estaba ahí, en el centro; había reflectores; no veía a nadie y se me escapaban las ideas... Tengo muy presente
el tema central.
La Providencia me había hecho vivir mis años anteriores en un clima de pentecostés, con pulmones acostumbrados a respirar aire de novedad eclesial. No voy a repetir lo que dije entonces; pero os aseguro que sigo con los mismos pulmones. ¡Con esto no quiero pronosticar que el Capítulo vaya a durar hasta Pentecostés!
Al asumir de nuevo esta responsabilidad me siento optimista. Como es de suponer, no lo digo por mí, sino pensando en lo que está haciendo Dios en la historia, en la Iglesia, en la Congregación. Vivimos una hora de amanecer, no de ocaso.
Lo podemos comprobar también aquí, en nuestra asamblea: un Capítulo de fuerte comunión, & profundidad, de seriedad; un poco largo, porque somos muchos; con capacidad de convergencia, porque somos universales: venimos de todos los continentes, de países y culturas diversos; sin embargo, alcanzamos con facilidad -aunque no sin esfuerzo- una convergencia sustancial. Me parece que estamos demostrando en la Iglesia y ante el mundo -y no lo digo por vanidadque tenemos, como Congregación, una personalidad madura y, además --como diría el cardenal Pironiode tipo "normal", aunque a un nivel humilde y popular; pero de todos modos genuina, eclesial, operosa y abierta con confianza al futuro.
Cuando esta mañana don Luis Rícceri proclamaba al reelegido, lo hizo con pocas palabras, sintéticas y profundas: un verdadero programa de vida, concreto y de mucho compromiso.
Alguno de vosotros se preguntará: ¿Cuáles son sus reacciones interiores, qué sintió?
Mirad, esos temas no los considero propios de unas `buenas noches". No me gusta entretenerme en desahogos poco viriles. Por otro lado, basta que cada uno de vosotros se ponga en mi lugar y se le llenará la fantasía y el corazón de reacciones. Pero dejemos esas cosas: esa clase de sentimientos y temores se refieren a nosotros mismos, sólo a nuestra persona, más que a lo que hay de Dios en nosotros.

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En cambio quiero destacar un aspecto que ha influido, por lo menos en parte, en la determinación del 28 de marzo como fecha para la elección del Rector Mayor: el hecho de ser prácticamente la antevíspera del cincuentenario de la canonización de Don Bosco. Los representantes de toda la familia salesiana se reúnen en Roma. el mundo nos mira y se pregunta: ¿Quién es el Rector Mayor? Pues bien, es hermoso este acercamiento de la elección al día del cincuentenario de la canonización de Don Bosco. En efecto, nos estimula a pensar en la importancia de un compromiso de santidad durante el sexenio que comienza. Personalmente, vinculo este ministerio mío con la conmemoración de la santidad de Don Bosco.
Además lo veo íntimamente relacionado con lo que estamos haciendo en el Capítulo. Al trabajar en las Constituciones, estamos trazando los rasgos que distinguen la santidad salesiana. La experiencia nos enseña que aquí está el secreto de nuestro futuro y que tal es el regalo que de nosotros esperan los jóvenes: ¡El mundo está necesitado de santidad!

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Lo vi muy claro el otro día en una reunión con personas altamente cualificadas. Se trataba el asunto de la juventud de Europa, especialmente de Italia. ¡Gracias a Dios, no es la situación de la juventud de todo el mundo!
Como sabéis, 1985 será el año de la juventud por iniciativa de la UNESCO. Sería algo extraño que la Familia Salesiana no se interesara en ello. Así pues, nuestro centro de pastoral juvenil de Roma había convocado a personalidades, como el doctor De Rita -secretario general del CENSIS-, el profesor Monticone -presidente de la Acción Católica Italiana-, el doctor Luciano Tavazza -encargado de los movimientos del voluntariado juvenil-, monseñor Riva --obispo auxiliar de Roma-, y otros..., entre los cuales don Luis Bosoni... En un esbozo de análisis de sus aspectos negativos oí cosas que llenan de tristeza el corazón de un salesiano: hay precisamente de qué preocuparse, e incluso de qué espantarse. Si las familias populares o proletarias de antaño no siempre tenían tiempo o preparación para educar a sus hijos y los dejaban por la calle y se requería un suplemento de familia y de Iglesia. hoy la juventud, tan disminuida, está todavía más desorientada y necesitada, aunque no marginada económicamente. En las sociedades de consumo, como son las de Europa, se comentaron, entre otras, las siguientes tristes condiciones de la juventud.
La primera es que, de seguir así las cosas, en los primeros veinte años del dos mil la juventud, en Europa (en Italia), será minoría; serán muchos más los ciudadanos de la tercera edad que los jóvenes con menos de veinte años. El profesor De Rita decía humorísticamente que la televisión de consumo tendrá que comenzar a hacer propaganda no de pañales para bebés, sino para mayores...
Por si fuera poco, los datos que aparecen, hacen pensar
en una minoría sin identidad. Una minoría suele caracterizarse por un fuerte sentido de sí misma y de defensa de
sus propios valores; en cambio esta juventud minoritaria se presenta falta de identidad, desorientada, sin ideales.
Además se prevé que, por lo menos durante los próximo treinta años, estos pueblos no van a tener papel de protagonismo. Siempre, en la historia, ha habido "periodos de valle", sin escala de cumbres, sin novedad de grandes ideales.

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Una previsión similar -de un período deprimido, de valle- ya se nota en la juventud de nuestros días: una juventud de pensamiento débil, sin valores básicos, sin memoria: le basta la memoria de la calculadora electrónica, no la del corazón que se apropia las riquezas de la historia y las gestas de las generaciones que la han precedido. Una juventud que ha perdido el significado vital del tiempo: no sabe nada de hace treinta años, qué' sucedió, quiénes son los héroes, los mártires, los santos; en una palabra, los grandes que han hecho algo por la humanidad. ¡Qué terrible resulta encubrir tales olvidos bajo la precisión de la electrónica! De ahí nace una cultura sin resortes, pobre de valores, sin raíces, incapaz, por lo tanto, de fecundidad y creatividad.
La juventud, por otra parte, se caracteriza por un creciente fraccionamiento. Hay muchos grupos diferentes, no tanto como expresión de pluralismo, es decir, de mentalidades diversas fundadas con cierta robustez en concepciones dispares de la vida; sino más bien como afirmación de fragmentarismo: viven dispersos, sin fuerza de cohesión, dedicándose -acaso hasta con generosidad, pero no con un compromiso de por vida (es decir, sólo temporalmente)- a una y otra cosa, hasta buena, humanitaria y eclesial, pero únicamente como experiencia transitoria, por periodos breves, sin una
opción fundamental. ¡Qué difícil resulta el trabajo de los padres buenos y de los buenos educadores, donde todavía los hay!
Este profesor, que es también padre de familia, dejaba entrever, por sus afirmaciones, la angustia de esta grave preocupación: ¿Cómo encontrar el cabo de la madeja para comenzar a hacer madurar algo nuevo entre los jóvenes mejores? ¿Por dónde comenzar? No se ven pasos abiertos por donde entrar vitalmente en su corazón.
Le parecía, sin embargo, que se podía considerar como elemento de posible atracción juvenil -¿sabéis qué?el misterio, aunque sólo en forma de arcano y de magia: el misterio de sí mismo, el misterio de la vida, el misterio de la historia, el misterio de la muerte y del después, el misterio de una transcendencia que nos lleva más allá o que nos hace soñar que vamos más allá. La atracción por el misterio exige una modalidad de acercamiento que no es la del simple raciocinio filosófico; se aproxima más bien a una especie de gnosticismo y de misticismo para iniciarse en el conocimiento del misterio mediante una especie de mistagogía.
En este punto el presidente de la Acción Católica Italiana hizo una llamada a un elemento que presisamente abre un camino de acercamiento: el misterio de Cristo, percibido con una fe existencial que de verdad se compromete con su Evangelio.
Pero, antes de desarrollar este aspecto, se puso en evidencia una constatación inquietante: el fracaso de la generación adulta. La juventud es de cultura débil porque la edad adulta se ha aburguesado; no ha presentado ideales, no ha dado testimonio de amor a la vida, se ha alucinado con el aburguesamiento. ¡Y el aburguesamiento es la muerte del futuro!
Escuchar tales análisis, fruto no de preocupación ascética o de discernimiento espiritual, sino de observación
sociológica sobre la tendencia de vida en algunas naciones, estimula todavía más nuestra reflexión religiosa y nos desafía a ser más auténticos.

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He aquí, pues, el pensamiento de "buenas noches" que os quería dejar en el día de la elección del Rector Mayor, en vísperas del cincuentenario de la canonización de Don Bosco. La juventud, hoy como siempre, y tal vez más que nunca, necesita adultos que le introduzcan en el sentido del misterio: el verdadero, el de Cristo, el de la Iglesia, el de la historia de la salvación. Y esto se hace, ante todo, con un testimonio de vida que nosotros llamamos "santidad": ¡Una mistagogía de santidad! La juventud está necesitada de santidad; nos pide santidad. Pero, ¿qué santidad? Nuestra respuesta es espontánea: la santidad de Don Bosco.
Don Bosco nunca usó con los jóvenes una pedagogía cerebral, aunque habló de "razón"; la puso siempre al lado del "amor" y de la "religión".
Se nos ha acusado, en alguna parte del mundo, de que sabemos educar los sentimientos más que la inteligencia. Es una acusación que en el fondo no me disgusta, sobre todo si considero cuáles son en Europa los frutos del iluminismo. Como es natural, no se puede prescindir de formar la inteligencia de los jóvenes; pero pasando a través de los sentimientos y de toda la realidad humana. Es el único camino que hoy acepta la juventud: está cansada de ideologías brotadas de una cabeza de Minerva pensante; quiere percibir la integridad de la vida en la multiplicidad armónica de sus diversos valores. En tal sentido debemos reflexionar de nuevo qué es la santidad, reconstruir el espíritu de las bienaventuranzas en nuestro corazón, dejar a un lado con todas las fuerzas el aburguesamiento que arruina el futuro, para convertirnos en expertos mistagogos del misterio
de Cristo entre los jóvenes
Tal es el camino, no sólo para la juventud de la sociedades de consumo, sino también de todas las demás, que a menudo ven en el bienestar un ideal que hay que lograr, sin preocuparse de si esto comporta también el aburguesamiento. Debemos saber proponer a los jóvenes los elementos fundamentales de la cultura que penetren toda la existencia; debemos saber hacer ver que sin Cristo ninguna nación tiene posibilidad de organización justa y verdaderamente humana. Pero esto lo dehemos hacer, más que con palabras, con nuestra vida, con nuestro método pedagógico, con nuestra alegría evangélica, con nuestra simpatía por los gustos juveniles sanos, con nuestra íntegra santidad de convivencia entre los jóvenes.
106 Os dejo este hermoso pensamiento como final de este día. El Capítulo General, su trabajo sobre las Constituciones y los Reglamentos, la elección del Rector Mayor, se vinculan de uno u otro modo con la santidad de Don Bosco. En un mundo que se nos presenta al borde del abismo por diferentes razones, según los continentes y los pueblos que miremos, con una juventud desorientada y cansada de ideales fascistas, nazistas o marxistas, y que siente extrema necesidad de descubrir el misterio del hombre, la belleza de la vida y el sentido definitivo de la existencia, debemos ser contagiosos testigos de Cristo muerto y resucitado por nosotros.
Don Bosco se dio a los jóvenes con esta misión. Nosotros deberíamos saber hacer lo mismo, ayudando a hacer nacer con los jóvenes una cultura nueva, basada en los grandes ideales del Evangelio de Jesucristo: una verdadera civilización del amor.
Seamos, pues, santos como Don Bosco. ¡Buenas noches!


PALABRAS DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA
fundadora de las Misioneras de la Caridad
(17 de abril de 1984)
(Traducción de grabación magnetofónica en inglés)
A LOS SALESIANOS DEL XXII CAPITULO GENERAL

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Me siento muy indigna de deciros unas palabras; sólo he aceptado para demostrar mi gratitud a los PP. Salesianos, porque en muchas partes de la India trabajan donde están nuestras hermanas, Especialmente en Calcuta los PP. Salesianos atienden muy bien a nuestras religiosas. Mi gratitud consiste en rezar por vosotros, a fin de que crezcáis en santidad.
¡Qué hermoso don de Dios es vuestra vocación: ser salesianos, portadores del amor de Dios! Creo que lo que Don Bosco hizo por los más pobres de los pobres fue, sobre todo, llevar ese amor a nuestra gente. Para esto tenemos necesidad de la Virgen. Pidámosle que nos dé su corazón, tan hermoso, tan puro, tan inmaculado, tan lleno de amor y humildad para recibir a Jesús, Pan de Vida, para amarlo como lo hizo Ella y para servirlo en las condiciones míseras de los pobres.
Quiero también daros las gracias por haber aceptado la Ciudad de los Muchachos de Calcuta. Esta fue mi oración durante mucho tiempo, pues de sus doscientos internos, ciento sesenta son nuestros. Los encontramos por las calles; no tienen a nadie: están abandonados, sin cuidados y sin amor. Y así recé para que un día vosotros, los PP. Salesianos, os hicierais cargo de la Ciudad de los Muchachos, con objeto de darles cl amor y la compasión, que era el don especial de Don Bosco a los pobres. El amaba a los pobres como los amó Jesús;
creo que el punto de unión entre vosotros y nosotras es precisamente éste: los pobres. Nosotras, las Misioneras de la Caridad, hacemos un voto especial, que nos vincula a los más pobres de los pobres: a los abandonados, a los que nadie ama y de los que nadie se preocupa; a los enfermos y a los moribundos abandonados, al desecho de la sociedad, a los leprosos, a los deficientes mentales y físicos y a todos, aquellos de los que se ha desentendido la sociedad. Nosotras hacemos voto de prestarles a ellos, los más pobres, un servicio gratuito e incondicional.

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Para hacer esto necesitamos sacerdotes santos que nos enseñen y guíen. Por esta razón, de nuevo doy las gracias a todos los padres que han sido tan generosos en estos años ayudándonos a hacer lo que hemos hecho.
Recuerdo que cuando el padre Stroscio recibió la orden de dejar la India, fui a la autoridad gubernativa y le
dije: No seria capaz de hacer lo que hago sin un sacerdote como él, que enseña a nuestras religiosas a rezar, a llevar una vida sacrificada. Nuestra actividad es sólo fruto de nuestra oración. Después añadí: El es necesario a nuestra Congregación, porque al instruir a nuestras religiosas en la vida espiritual, en la vida de oración, en la vida de sacrificio, nosotras podemos servir a los más pobres de los pobres con más amor. Y, con
gran sorpresa mía, el oficial del gobierno me dijo: No se le hará nada; que se quede aquí. No sólo, sino que añadió: ¿Por qué no solicita la ciudadanía. india? Ahora están en marcha todas las prácticas. Lo cual demuestra que el gobierno aprecia el trabajo de los sacerdotes que viven su sacerdocio y ayudan a las nuevas religiosas a crecer en santidad y en fidelidad a su vida espiritual de oración y de sacrificio. Y ahora, más que antes, me doy cuenta de que verdaderamente necesitamos sacerdotes santos. La Iglesia y el mundo nunca han tenido tanta necesidad de sacerdotes santos como hoy.
Demos gracias a Dios, que os ha bendecido con muchas y estupendas vocaciones, de modo que por medio de vosotros la obra de Dios -llevar a Cristo a la vida de tanta gente- se hace realidad. Don Bosco tuvo un amor magnífico a los pobres. Siempre vio en ellos a Jesús, creyó en la palabra de Jesús. Sabía -y no era sólo un acto de fe, sino una convicción profunda- que lo que hacía por aquellos granujillas lo hacía al mismo Jesús. Y esta conciencia de la presencia de Cristo en los pobres hizo descender sobre él innumerables gracias. Su vida de oración y de sacrificio obtuvo para cada uno de vosotros la gracia de ser sus sacerdotes, para llevar el amor de Dios y su compasión al mundo de hoy. Dios hoy ama al mundo a través de nosotros. El amó tanto al mundo, que le mandó a Jesús, y Jesús amó tanto al mundo, que dio su vida por él.

Ahora nos toca a nosotros dar todo, para poder demostrar su amor y compasión. Ayudadnos a crecer en la santidad en la que se nos ha dado crecer por medio de nuestra vida religiosa. Vosotros habéis sido elegidos para ser la luz, la presencia que da a Jesús a la gente. Estoy segura de que conocéis mejor que yo el hambre que la gente tiene de Dios.

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Recuerdo que cuando llegamos a México para abrir una casa, fuimos a la gente que se procuraba con qué vivir rebuscando en las basuras de la ciudad. Esta gente recogía de todo. Los camiones llegaban para descargar la basura, y todos -hombres, mujeres y niños rebuscaban para dar con algo. Cuando fuimos a visitar a las familias, comprobamos que eran paupérrimas de solemnidad. No tenían casi nada. Sin embargo, nadie nos pidió nada. Sólo pidieron que les enseñáramos la Palabra de Dios. Recuerdo que se lo conté al presidente, y se quedó sorprendido de que su gente, a pesar de tanta pobreza y de tanto sufrimiento, tuviera hambre

de Dios. Esto es lo que veo por todas las partes y cada vez más.
Nosotras tenemos casas para enfermos y moribundos abandonados. En Calcuta hemos retirado de la calle a 46.000 personas; 22.000 han muerto con la "entrada para san Pedro". Sabéis que san Pedro no deja entrar a nadie en el paraíso sin la entrada... Entre nosotras no se usa la palabra "bautismo"; sólo decimos "la entrada para san Pedro" ¡Unas 22.000 mil personas han ido al paraíso en pocos minutos!

Hace unos días retiramos de la calle a un hombre comi do vivo por los gusanos. Estaba cubierto de gruesos gusanos, porquería y todo. Lo lavarnos y preparamos, y le dimos la "entrada". Siempre preguntamos al moribundo: ¿Quieres recibir una bendición por la que se perdonan todos tus pecados y puedes ver a Dios? Como es obvio, nadie se ha negado nunca. Todos desean aquella última palabra. Y este hombre, que había pasado toda su vida entre porquería y gusanos como compañeros, miró a la hermana y le dijo: Hermana. voy a casa, con Dios. Y murió. Esta persona que había vivido en las calles de Calcuta rodeado de suciedad y miseria, tenía una alegría grande en su rostro. «Voy a casa, con Dios». Y se fue directamente al paraíso. No pude contenerme de decir a Jesús: Dios mío, estoy yo luchando tantos años para ir al paraíso y éste en cinco minutos se ha ido derechito al cielo. Era una maravilla ver la alegría de su rostro porque estaba yendo a casa, con Dios. Quizás os sorprenda saber que en todos estos años, entre los miles de personas que han pasado por nuestras casas, no he oído a nadie gritar o imprecar. Se van en paz y con gran serenidad. Creo que éste es el valor supremo del ser humano: ¡Morir en paz con Dios! Nuestra gente ha vivido como animales en las calles de Calcuta (algunos de vosotros conocen bien esta situación); pero en aquel momento supremo hay siempre una sonrisa encantadora en su rostro, porque saben que están preparados para verse con Dios.
Este amor ha penetrado en las mismas familias hindúes. El amor de Cristo se encuentra también en ellas. Hace pocas semanas fueron a nuestra casa dos jóvenes y me dieron una buena cantidad de dinero. Les pregunté: ¿De dónde habéis sacado tanto? Me lo entregaban para que diéramos de comer a los hambrientos. En Calcuta todos los días cocinamos para nueve mil personas. ¿De dónde habéis sacado ranto dinero? Respondieron: Nace dos días que nos casarnos. Pero antes de la boda decidimos no tener ningún banquete ni comprarnos vestidos nuevos, sino regalarte a ti este dinero para que des de comer a los hambrientos. Les hice otra pregunta: ¿Pero por qué habéis hecho esto? Me contestaron: Nosotros nos amamos tanto, que queríamos comenzar la vida de casados con un acto de amor y sacrificio. Los dos eran hindúes. El amor de Cristo había penetrado en sus corazones y les había dado la fue rza de hacer una cosa así. Porque, como sabéis, para las familias hindúes aquello era un verdadero escándalo, sobre todo entre las personas que pertenecen a la casta alta. Su gente no podía entender una cosa así; pero algún día llegará a comprender que sólo un amor más fuerte los impulsó a hacer ese gesto.

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Por otro lado, está el deseo profundo de rezar. Las religiosas son capaces de hacer su trabajo sólo como fruto de la oración. Comenzamos nuestra jornada con la oración, con la meditación, con la Eucaristía, y terminamos el día con una hora de adoración. Esta hora de adoración ha producido un cambio radical en nuestra vida. Hasta 1973 teníamos la adoración sólo una vez por semana, cuando los sacerdotes iban a confesar o para la instrucción. Pero en 1973, en un capítulo general como el vuestro de ahora, hubo una petición unánime: Queremos la adoración a diario. Entonces les

respondí, y quizá las tenté: ¿Cómo podemos tener la adoración todos los días, cuando hay tantos moribundos, tanta gente que ayudar y tanto que hacer? Pero todas las religiosas lo querían. Y fue un verdadero milagro, pues no ha bajado nuestro trabajo por la hora de adoración. Seguimos haciendo la misma cantidad de trabajo y tenemos ese maravilloso regalo de Dios: la hora de adoración. Os digo sinceramente que desde el momento en que comenzamos la hora diaria de adoración, nuestro amor a Jesús se ha hecho más íntimo, nuestro amor recíproco más comprensivo, el amor a los pobres más compasivo y hemos duplicado el número de vocaciones, y buenas vocaciones. Estas son un regalo magnífico de Dios: proceden de treinta y cinco naciones. Hoy trabajamos en sesenta y cuatro naciones del
mundo.
Es verdaderamente un don de Dios que logremos poner juntos la Eucaristía y los pobres, porque Jesús se hizo Pan de Vida para satisfacer nuestra hambre de amor. Él se hace hambriento para que vosotros y yo podamos satisfacer su hambre de amor humano. Esta hambre crece cada vez más, y por eso creo que debemos sentir mucha gratitud hacia los sacerdotes que nos enseñan a amar a Jesús en la Eucaristía y nos dan a Jesús. Por este motivo siento cada vez más la necesidad de sacerdotes santos.

Hay muchas vocaciones en el mundo. También nosotras tenemos muchísimas vocaciones, de lugares muy diversos. Pero lo que más me admira en la juventud es el deseo de rezar, a fin de transformar después esa oración en servicio, que es precisamente el fruto de la oración. Y por eso es muy importante, para vosotros y para nosotras, estar tan dedicados a los más pobres de los pobres. Conozco muy bien a los PP. Salesianos de Calcuta. Sé lo que hacen y cuánto trabajan en otras muchas naciones; pero personalmente sólo conozco lo que
se hace en Calcuta. Es verdaderamente hermoso ver su interés. su amor. Creo que san Juan Bosco tiene
que estar muy contento al ver que su Congregación conserva este amor a los más pobres de los pobres. Guardadlo con vuestra vida, en vuestro trabajo. El don más grande de Dios a vuestra Sociedad es el amor, el trabajo por los pobres. No dejéis que nadie ni nada separe vuestro amor a Cristo del amor a los pobres. ¡Es tan fácil permitir que alguien o algo os arrebate la alegría de amar y servir a los pobres! Estos son el mayor don que Dios
nos hace.

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Hoy el hambre no es sólo de en mendrugo de pan. En efecto, muchos han muerto en mis manos por falta de él. Ahora mismo en Africa, en Etiopía, hay cinco millones que pasan hambre, y así en otros muchos lugares. En la India cuando falta la lluvia, no se come. Sin embargo no es sólo esa hambre, sino también la de ser amado, de sentirse querido. Y tal es precisamente la aportación del sacerdote: dar la paz y la alegría que brotan del amor. Y la desnudez no es sólo cuestión de un poco de tela para cubrirse; sino que es también la falta de dignidad, la pérdida de la pureza, la falta de respeto a los pobres. ¡Muchos tratan a los pobres como si no fueran nada!
Además tenemos a los que están sin casa; no sólo una casa de ladrillo, sino que estar sin casa significa sentirse abandonado y rechazado como desecho de la sociedad. Nunca olvidaré cuando estaba en Londres, donde tenemos tres o cuatro casas. Un día iba por la calle, cuando vi a un hombre sentado, plegado totalmente sobre sí mismo y con el aspecto de desgraciado. Me acerqué, le estreché la mano y le dije: ¿Cómo está? Memiró y dijo: Oh, después de tanto tiempo siento el calor de una mano humana. Su cara se iluminó. Después de tanto tiempo había olvidado lo que era el calor humano
En Australia tuve una experiencia parecida. Nosotras trabajamos en las afueras de Melbourne, donde tenemos cinco o seis casas. Vamos a las viviendas de los pobres y se las limpiamos: son gente pobre y que viven solos. Hay muchos que viven en la soledad. Y allí encontré a un hombre que vivía solo, entre unas cajas de cartón y recipientes de hojalata. Entonces le dije: Permíteme fregar tu habitación, limpiar y hacer tu cama. Me respondió: Estoy bien así. Le repliqué: Estarás mucho mejor, si me dejas poner un poco de orden. Dijo: Bueno. Así que puse todo en orden. Después en un rincón vi una gran lámpara cubierta de polvo y suciedad. Sabe Dios cuánto tiempo llevaría así. Le dije: Pero, ¡qué lámpara tan estupenda! ¿No la enciendes nunca? Respondí: ¿Para quién? Hace años que nadie pone el pie en mi habitación. No hace falta ericenderla. Entonces le dije: ¿La encenderías si te mandara a nuestras religiosas? Dijo: Naturalmente. Le mandé las religiosas y su vida se trasformó. Rejuveneció y se llenó de vida. Dos años después me mandó a decir a Calcuta: Decid a mi amiga que la luz que encendió en mi vida sigue brillando. Había encontrado un motivo para vivir: alguien lo amaba y se cuidaba de él.
Todo esto es muy importante para vosotros que sois sacerdotes y estáis muy cerca de la pobre gente: gente que tiene hambre de amor, hambre de aprecio. Hoy la gente no tiene tiempo ni para sonreír. Hay mucho sufrimiento en el mundo, precisamente porque todos están atareados. Por lo tanto, debemos estar presentes con nuestra oración. Enseñad a la gente a rezar, porque las familias que rezan juntas, siguen juntas. Y si se quedan juntas, estarán en condiciones de amarse recíprocamente, como Dios ama a cada uno de ellos.

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Querría agradeceros de nuevo todo lo que hacéis en el mundo por la gente pobre. Es hermoso lo que se está haciendo en la India. Recemos unos por otros, a fin de que no estropeemos la obra de Dios, su obra. No debemos añadir ni quitar nada. Permaneced fieles al don de Dios recibido por medio de Don Bosco. Rezad también por nosotras, para que no estropeemos nada, para que no nos alejemos de los más pobres de los pobres. Hay mucho, mucho, mucho sufrimiento y miseria en el mundo. Lo que vemos, creo que es el calvario y la pasión de Cristo, que se renueva en la vida de nuestra gente. Por esto quienes estamos al lado del sufrimiento, necesitamos tener una profunda vida de oración. Tenemos también necesidad de una vida de penitencia y sacrificio para poder comprender a los pobres. Debemos conocer la pobreza. Para comprender a los pobres, debemos saber lo que es la pobreza; si no, no seremos capaces de comprenderlos ni de aceptarlos como son.
Hace unos días un hombre que había conocido días mejores, vino a verme. Ahora es muy pobre. Fue a nuestra casa y me dijo: Madre Teresa, no puedo comer aquel alimento. No podía tomar la comida que habíamos preparado para los pobres. Le miré y dije: ¿Sabes que también yo tomo esa comida todas las noches? Me miró despacio y me dijo: ¿Tú tomas esa comida? Dije: Pues claro. En ese caso, la tornaré también yo. Y se fue. Veis, podía mirarlo cara a cara, porque sabía lo que significaba comer aquello. Especialmente para él, que estaba acostumbrado a cosas mejores. A él se le hacía difícil rebajarse a comerlo; pero yo tuve la valentía y la convicción de que diciéndole que yo también lo tomaba, sería muy importante para él. Su vida cambió desde que se puso a comer con alegría. Para los que estamos tan cerca de la gente pobre es importante experimentar la pobreza. No sólo pobreza teórica, sino real. No es cuestión de poseer; nosotros elegimos no poseer. Si nuestra pobre gente sabe pasarse sin tantas cosas, también nosotros podemos hacerlo. Creo que para esto es necesario rezar, porque Jesús vino a traer la Buena Noticia a los pobres. Él eligió vivir en pobreza, porque la pobreza es libertad. Pero antes todavía quiere decir renuncia. A vosotros y a nosotras nos es necesario experimentar la alegría de la pobreza. Ésta es absolutamente necesaria. Para amar a Jesús con amor indiviso en la castidad, tenemos necesidad de la libertad que viene de la pobreza. Y sólo estaremos en condiciones de vivir la vida de libertad, si vivimos el abandono total en la obediencia. Entonces podremos poner por obra nuestro amor indiviso a Cristo al servicio de los pobres que la misma Iglesia nos ha confiado.
Recemos, pues, unos por otros; ayudémonos recíprocamente con la oración y con los sacrificios, a fin de poder continuar siendo el amor de Dios y su compasión para todos los que encontremos y poder compartir con ellos la alegría de amar y servir a Dios.

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A vosotros, que sois sacerdotes, ¡qué don tan tremendo os ha concedido Dios! ¡Qué puros tienen que ser vuestros corazones para ser capaces de decir: "Esto es mi Cuerpo"! Nosotros, pecadores, acudimos a vosotros llenos de pecados y volvemos después de la confesión pecadores sin pecado. Por este motivo yo creo que debemos rezar mucho por los sacerdotes. La santidad en la Iglesia y en la gente depende mucho de lo que los sacerdotes nos ayuden a ser: ser totalmente para Jesús por medio de María.
Recemos, pues, a la Virgen. Vosotros rezad a la Virgen por nosotras, y nosotras rezaremos a la Virgen por vosotros, a fin de que todos podamos vivir sólo para Jesús por medio de María. Recemos al objeto de crecer en la santidad como Jesús y poder ayudar a las almas a vivir sólo para Jesús por medio de María

RELACIÓN DE LOS MIEMBROS Y CRÓNICA
DEL XXII CAPÍTULO GENERAL

RELACIÓN DE MIEMBROS
DEI. XXII CAPÍTULO GENERAL
D. Egidio Viganó Rector Mayor.
D. Cayetano Scrivo Vicario.
D. Pablo Natal¡ Consejero para la formación.
D. Juan E. Vecchi Consejero para la pastoral juvenil.
Regulador del XXII CG.
D. Bernardo Tohill Consejero para las misiones.
D. Homero Parón Ecónomo general.
D. Wálter Bini Consejero regional.
D. Luis Bosoni Consejero regional.
D. Sergio Cuevas León Consejero regional.
D. Tomás Panakézham Consejero regional.
D. José Antonio Rico Consejero regional.
D. Roger Vanséveren Consejero regional.
D. Luis Rícceri Rector Mayor emérito.
D. Luis Fiara Procurador General.

Región América-Atlántico

D. Wenceslao Maldonado Inspector.' Argentina-Buenos Aires.
D. Santiago Negrotti Delegado: Argentina Buenos Aires.
D. Francisco Casetta Inspector: Argentina-Bahía Blanca.
D. Rafael Ruiz Delegado: Argentina- Bahía Blanca.
D. Eduardo Giorda Inspector: Argentina-Córdoba.
D. Armando Conti Delegado: Argentina-Córdoba.
D. Agustín Radrizzani Inspector: Argentina-La Plata.
D. Juan Cantini Delegado: Argentina-La Plata.
D. Alejandro Buccol¡ Inspector: Argentina-Rosario.
D. Francisco Tessarolo Delegado: Argentina-Rosario.
D. Juan Duque dos Reis Inspector: Brasil-Belo Horizonte.

D. Alfredo Carrara de Melo Delegado: Brasil-Belo Horizonte.
D. José Wínkler inspector: Brasil-Campo Grande.
D. Juan Zerbini Delegado: Brasil-Campo Grande.
D. Wálter Iván de Azevedo Inspector: Brasil Manáus.
D. José-Benito Araujo Delegado: Brasil-Manáus.
D. Leandro Rossa Inspector: Brasil-Porto Alegre.
D. José-Rodolfo Hess Delegado: Brasil-Porto Alegre.
D. Raimundo Gurgel inspector: Brasil-Recife.
D. José-Iván Teófilo Delegado: Brasil-Recife.
D. Hilario Moser Inspector: Brasil-Sáo-Paulo.
D. Irineo Danelón Delegado: Brasil Sáo Paulo.
D. Carlos Giaeomuzzi Inspector: Paraguay.
D. Zacarías Ortiz Delegado: Paraguay.
D. Carlos Techera Inspector: Uruguay.
D. Luis Schmidt Delegado: Uruguay.

Región América-Pacífico

D. Enrique Mellano Inspector: Antillas.
D. Angel Soto Delegado: Antillas.
D. José-Carmen Di Pietro Inspector: Centroamérica.
D. Sergio Checchi Delegado: Centroamérica.
D. Tito Soiari Inspector: Bolivia.
D. Orlando Astorga Delegado: Bolivia.
D. José Nicolussi Inspector: Chile.
D. Ricardo Ezzati Delegado: Chile.
D. Héctor López Inspector: Colombia-Bogotá.
D. Mario Peressón Delegado: Colombia-Bogotá.
D. Darío Vanegas Inspector: Colombia-Medellín.
D. Juan Bautista Calle Delegado: Colombia-Medellín.
D. Pedro Crearner inspector: Ecuador.
D. Esteban Ortiz Delegado: Ecuador.
D. José Rivadeneira Delegado: Ecuador.
D. Macrino Guzmán Inspector: México-Guadalajara.
D. José Luis Plasencia Delegado: México-Guadalajara.
D. Luis-Felipe Gallardo Inspector: México-México.
D. Guillermo García Delegado: México-México.
D. José Gurruchaga Inspector: Perú.
D. Ubaldo Chueca Delegado: Perú.
D. Luciano Odorico Inspector: Venezuela.
D. Ignacio Velasco Delegado: Venezuela.

Región Anglófona

D. Ferruccio Bertagnolli Inspector: Australia.
D. Norman Ford Delegado: Australia.
D. Círilo Kennedy Inspector: Gran Bretaña.
D. Martín McPake Delegado: Gran Bretaña.
D. José Harrington Inspector: Irlanda.
D. Juan Finnegan Delegado: Irlanda.
D. Domingo de Blase Inspector: Estados Unidos-Este.
D. Timoteo Ploch Delegado: Estados Unidos-Este.
D. Romeo Trottier Delegado: Estados Unidos-Este.
D. Carmelo Vairo Inspector: Estados Unidos-Oeste.
D. Juan Malloy Delegado: Estados Unidos-Oeste.

Región Asia

D. Norberto Tse Inspector: China.
D. José Zen Delegado: China.
D. Lázaro Revilla Inspector. Filipinas.
D, León Drona Delegado: Filipinas,
D. Francisco Pánfilo Delegado: Filipinas.
D. Bernardo Yamamoio Inspector: Japón.
D. Bautista Massa Delegado: Japón.
D. Crisanto Saldanha Inspector- India-Bombay.
D. Longinos Nazareth , Delegado: India-Bombay.
D. José Kezhakkékara Inspector- India-Calcuta.
D. Nicolás Lo Groi Delegado: India-Calcuta.
D. José Punchekunnel Delegado: India-Calcuta.
D. Mateo Puiingathil Inspector: India-Dimapur.
D. José Puthenpurackal Delegado: India-Dimapur.
D. Isaac Mattappillil Vicario Inspeci.: India-Gauhati,
D. Juan Kalapuraputhenpura .... Delegado: India-Gauhati.
D. Tomás Thayil Inspector. India-Bangalur.
D. Pablo Puthanangady Delegado: india-Bangalur.
D. Juan-Pedro Sathiaraj Inspector: India-Madrás.
D. Rosario Knshnaraj Delegado: India-Madrás.
D. Ittyachen Manjil Delegado: India-Madrás.
D. Lucas Van Looy Delegado: Delegación de Corea.
D. Ramón García Inspector: Tailandia.
D. Miguel Praphón Delegado: Tailandia,

Región Europa :Africa Central

D. Alberto Sabbe Inspector: Africa Central.
D. Pedro Gavioli Delegado: Africa Central.
D. Ludovico Schwar7 Inspector: Austria.
D. Bernardo Maier Delegado: Austria.
D. Enrique Biesmans Inspector: Bélgica-Norte.
D. Francisco Pottie Delegado: Bélgica-Norte.
D. Miguel Doutreliungne Inspector: Bélgica-Sur.
D. Fernando Nihoul Delegado: Bélgica-Sur.
D. Edmundo Klenck Inspector: Francia-Sur.
D. Francisco Desramaut Delegado: Francia-Sur.
D. Ivo Le Carrérés Inspector: Francia-Norte.
D. Julián Gouriou Delegado: Francia-Norte.
D. Jorge Lorriaux Delegado: Francia-Norte.
D. José Ópper Inspector: Alemania-Norte.
D. Otón Wileschek Delegado: Alemania-Norte
D. Augusto Brecheisen Inspector Alemania-Sur.
D. Jorge SU Delegado: Alemania-Sur.
D. José Grünner Delegado: Alemania-Sur.
D. Antón Kosir Inspector: Yugoslavia-Liubliana.
D. Estanislao Hocevar Delegado: Yugoslavia-Liubliana.
D. Ambrosio Matusic Inspector: Yugoslavia-Zagreb.
D. Marcos Pranjic Delegado: Yugoslavia-Zagreb.
D. Nicolás Meijer Inspector: Holanda.
D. Wim van Luyn Delegado: Holanda.

Región Ibérica

D. José Pacheco Silva Inspector: Portugal.
D. José María Ribeiro Delegado: Portugal.
D. Carlos Zamora Inspector: España-Barcelona.
D. Alfredo Roca Delegado: España-Barcelona.
D. José Colomer Delegado: España-Barcelona.
D. Matías Lara Inspector: España-Bilbao.
D. Federico Hernando Delegado: España-Bilbao.
D. Arcadio Cuadrado Delegado: España-Bilbao.
D. Domingo González Inspector: España-Córdoba.
D. Antonio Rodríguez Talión .... Delegado: España-Córoba.
D. Alfonso Milán Inspector: España-León.
D. Joaquín Egozcue Delegado: España-León.
D. Antonio González Delegado: España-León.
D. Cosme Robredo Inspector: España-Madrid.
D. Eugenio Alburquerque Delegado: España-Madrid.
D. Pedro López Delegado: España-Madrid.
D. Celestino Rivera Inspector: España-Sevilla.
D, Antonio Calero Delegado: España-Sevilla.
D. Miguel Asurmendi Inspector: España-Valencia.
D. Ismael Mendizábal Delegado: España-Valencia.

Región Italia.Oriente Medio

D. Vicente Di Meo Inspector: Italia-Adriática.
D, Arturo Morlupi Delegado: Italia-Adriática.
D. Mano Colombo Inspector: Italia-Central,
D. Egidio Ferasín Delegado: Italia-Central.
Sr. Luis anta Delegado: Italia Central.
D. Juan Bautista Bosco Inspector: Ita.-Lombardo Emiliana.
D. Angel Viganó Delegado: Ita.-Lombardo Emiliana.
Sr. Mario Miglino Delegado: Ita.-Lombardo Emiliana.
D. Helio Torrigiani Inspector: Italia-LigurToscana.
D. Julio Barchielli Delegado: Italia-Ligur Toscana.
D. Alfonso Alfano Inspector: Italia-Meridional.
D. Pascual Liberatore Delegado: Italia-Meridional.
D. Pascual Massaro Delegado: Italia-Meridional,
D. Pedro Scalabrino Inspector: Italia-Novara Suiza.
D. Remigio Bertapelle Delegado: Italia-Novara Suiza.
D. Mario Prina Inspector: Italia-Romana.
D. Hilario Spera Delegado: Italia-Romana.
D. Carlos Filippini Delegado: Italia-Romana.
D. Calógero Montanti Inspector: Italia-Sicilia.
D. Rosario Salemo Delegado. Italia-Sicilia.
D. Raimundo Frattallone Delegado: Italia-Sicilia.
D. Luis Testa Inspector: Italia-Subalpina.
D. Juan Sangalli Delegado: Italia-Subalpina.
Sr. Teresio Fraire Delegado.:Italia-Subalpina.
D. Luis Zuppini Inspector: Italia-Véneta Este.
D. Nivardo Castenetto Delegado: Italia-Véneta Este.
D. Severino De Pieri Delegado: Italia-Véneta Este.
D. Francisco Maraccani Inspector: Italia-Véneta Oeste.
D. Juan Fredigotti Delegado: Italia-Véneta Oeste.
Sr. Luis Fumanelli Delegado: Italia-Véneta Oeste.
D. Angel Bianco Delegado: Deleg. Casa Generalicia.
D. Adrián van Luyn Delegado: Delegación P.A.S.
D. Francisco Varese Delegado: Deleg. Italia-Cerdeña.
D. Vittorio Pozzo Inspector: Oriente Medio.
D. Juan Láconi Delegado: Oriente Medio.

Dekgadón regional de Polonia

D. Wojciech Szulczyñski Inspector: Polonia-Este.
D. Esteban Prus Delegado: Polonia-Este.
D. Andrés Strus Delegado: Polonia-Este.
D. Enrique Jacenciuk Inspector: Polonia-Norte.
D. Juan Gliseiñski Delegado: Polonia-Norte.
D. Estanislao Skopiak Delegado. Polonia-Norte.
D. Mieczyslaw Pilat Inspector: Polonia-Oeste.
D. José Wilk Delegado: Polonia Oeste.
D. José Kurowski Inspector: Polonia-Sur.
D. Adán $migielski Delegado: Polonia-Sur.

Observadores

D, Domingo Bristchú , . , , . Secretario del Consejo Superior.
D. Agustín Dzigdziel Deleg. Rector Mayor para Polonia.
Sr. Santiago Eiorriagá de la inspectoría de Madrid,
Sr. Oscar Pereira de la inspectoría de Centroamérica.
Sr. Tomás Puthur de la inspectoría de Bombay-india.
Sr, Antonio Wilson de la inspectoría de A1tre.aia

CRONICA DEL XXII CAPITULO GENERAL

1. Convocatoria del XXII Capítulo General y calendario de preparación

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La Congregación recibió el anuncio oficial de la convocación del XXII Capítulo General por medio de las Actas del Consejo Superior de julio de 1982.
El Rector Mayor escribía: El XXII Capítulo General se inaugurará el 9 de enero de 1984; tendrá lugar en Roma -Casa Generalicia de la Congregación- (...). Comenzará con los ejercicios espirituales de los capitulares. Su tema único y fin principal será: "El estudio del texto renovado de las Constituciones y de los Reglamentos" con miras a su aprobación final por parte de la Santa Sede (ACS 305, pág. 6).
Don Juan E. Vecchi, que había sido nombrado regulador, presentaba en el mismo fascículo de las Actas unas pistas de reflexión preparadas por una comisión técnica, constituida con anterioridad para establecer el calendario de preparación. En las "pistas" se enumeraban los puntos más sobresalientes de las Constituciones y de los Reglamentos que los capítulos inspectoriales deberían considerar de un modo especial.
Se determinaron asimismo los plazos de preparación: los capítulos inspectoriales deberían celebrarse antes de terminar el mes de mayo de 1983. El 31 del mismo mes y año era la fecha final para que llegaran a Roma las actas de elección de los delegados, las propuestas y las respuestas al cuestionario-sondeo. Durante los meses de junio-agosto de 1983 se desarrollaron los trabajos de la comisión precapitular. Estaban convocados veintiséis miembros de veintiuna inspectorías o dejegaciones de dieciséis naciones, distribuidos del modo siguiente por áreas geográficas: América (6), Asia (3),

Italia (11, aunque no todos eran italianos), Europa occidental (4), Europa oriental (2). La comisión precapitular, contrabajo asiduo e intelegente, preparó un "dossier" en dos volúmenes y un total de mil páginas, con esquemas de trabajo que se enviarían a los Capitulares. El primer volumen -Proposte dei capitoli ispettoriali e dei confratelli- recogía y ordenaba las aportaciones de la base. El segundo -Rilievi della comissione precapitolare- contenía estudios y orientaciones que la misma comisión precapitular ofrecía a la atención de los capitulares.
Ambos volúmenes fueron enviados a los miembros del XXII Capítulo General, que los tuvieron a su disposición el mes de noviembre-diciembre, a fin de poderlos estudiar y prepararse a su cometido.

2. Llegada y ejercicios espirituales

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A las 18,30 horas del lunes 9 de enero, ciento ochenta y seis capitulares y seis observadores, que habían llegado a Roma de todas las partes del mundo salesiano, se reunieron en el aula magna de la casa generalicia, donde recibieron el saludo del Rector Mayor y las"primeras comunicaciones del Regulador.
No todos se conocían; pero, en nombre de Don Bosco, todos se sentían hermanos. Faltaban a la cita los inspectores y representantes de los hermanos de algunas naciones de régimen comunista, cuyos gobiernos no habían concedido el permiso. A estos hermanos fue nuestro fraterno pensamiento y oración: mártires de la fe, en esta edad nuestra, hacen florecer la Iglesia y la Congregación con su sacrificio.
Iniciamos los ejercicios espirituales, predicados por don César Bisoli, biblista de la universidad pontificia salesiana. Sus meditaciones, centradas en los grandes temas de la teología bíblica, fueron una invitación a la creatividad y a la confianza, como elementos vitales de la espiritualidad cristiana y camino imprescindible para un Capítulo que quisiera ser fiel al carisma de su Fundador.
Coronación, no sólo de los ejercicios, sino de toda la preparación del XXII Capítulo General, fue el solemne "acto de abandono" en María Auxiliadora, Madre de la Iglesia, durante la concelebración eucarística del sábado 14 de enero, con la asistencia de los obispos salesianos mons. Antonio M.e Javierre, mons. Rosalio Castillo Lara, mons. Alfonso Stíckler y mons. Rosalio Castiparampil -obispo de Diphu (India)-, que representahan erijo el Rector Mayor en su homilía- a setenta y cuatro hermanos nuestros --entre cardenales, arzobispos y obispos- que de un modo simbólico nos recuerdan que la vocación salesiana es una vocación "pastoral".
En nombre propio y de todos los hermanos de todo el mundo, nos ponemos en manos de María para hacer crecer en nosotros la esperanza de que María Auxiliadora nos va a ayudar a realizar nuestro gran ideal: evangelizar a los jóvenes, construir el Reino de Cristo entre los jóvenes. Ponemos en sus manos el precioso tesoro de nuestras Constituciones, el compromiso de fidelidad y de unidad de la Congregación, la santificación de sus miembros, el trabajo de todos.

3. Inauguración oficial del XXII Capítulo General

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La ceremonia de inauguración oficial del XXII Capítu- lo General tuvo lugar el sábado 14 de enero. A las 10,30 horas, con los miembros del Capítulo General estaban en el aula magna los cuatro obispos salesianos ya dichos, el consejo general de las Hijas de María

Auxiliadora, los representantes de los diversos grupos de la familia salesiana y otros muchos invitados. Ocupaban la mesa de presidencia el cardenal Eduardo Pironio -prefecto de la Sagrada Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares-, el Rector Mayor y el regulador del Capítulo: don Juan E. Vecchi. Presentado por el Rector Mayor, el regulador constituyó la secretaría y declaró oficialmente inaugurado el XXII Capítulo General.
Siguió la lectura del mensaje enviado por Juan Pablo II: una carta de saludo y complacencia por el servicio ofrecido a la Iglesia y de augurio y estímulo, a fin de que la reflexión capitular pueda ayudar eficazmente a releer el Evangelio con la fe y el corazón del Fundador, así como a encontrar respuestas adecuadas a la necesidad de salvación del mundo moderno. Para esto el Papa alentaba a todos los salesianos a que se percaten cada vez mejor de su carisma específico y a que se sientan siempre "misioneros de los jóvenes".
Después de otros muchos mensajes de augurio y de adhesión, el Rector Mayor, en su calidad de presidente del Capítulo, leyó el discurso programático. Presentó al Capítulo General como el principal signo de unidad dentro de la diversidad de la Congregación, como el encuentro fraterno en el que se hace una larga y profunda reflexión comunitaria para la revisión final del texto renovado de las Constituciones y los Reglamentos, como punto de partida para una nueva etapa en el camino de renovación de la Congregación. En la originalidad de una consagración apostólica que los tiempos revelan cada vez más actual, en la solidaridad del trabajo con toda la familia salesiana, se pueden abrir los corazones a la esperanza.
También el cardenal Pironio, al hablar a los capitulares como hermano y amigo, e invitarles a considerar el Capítulo como un acontecimiento de familia, pero también de Iglesia, exhortó a todos a iniciar un camino nuevo de santidad, al objeto de prestar un servicio más adecuado a los jóvenes. Sobre todo -dijo— los jóvenes esperan de vosotros una respuesta verdaderamente evangélica y profundamente salesiana.

4. El Informe del Rector Mayor

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El lunes, 16 de enero, el Rector Mayor presentó al XXII Capítulo General su informe sobre el estado de la Congregación. Es un volumen de 260 páginas, titulado La Societá di S. Francisco di Sales nel sessennio 1978-1983. Es un precioso instrumento de trabajo, ofrecido a los Capitulares para que conozcan la Congregación en su devenir, con una visión de conjunto a nivel mundial, a fin de diagnosticar su "estado de salud" de cara a las opciones que haya que tomar.
La primera parte presenta los datos descriptivos de nuestra presencia en los cinco continentes. Hace ver la multiplicidad de situaciones, sus diferencias en la unidad de espíritu y de misión, las líneas de tendencia para el futuro. La segunda parte ofrece una visión sintética de los esfuerzos de renovación y de los frutos obtenidos durante el sexenio en los diversos sectores determinados por las Constituciones para la animación y el gobierno de la Congregación. La tercera parte da un juicio global, es decir, indica los principales elementos que pueden servir para dar juicios valorativos, como un esbozo de imagen viva de la vocación salesiana hoy.
Tras un día completo dedicado al estudio personal, los capitulares presentaron observaciones y peticiones de aclaración, con miras al debate previsto en asamblea general. Esta le dedicó dos sesiones, los días 18 y 19 de enero. Durante más de cuatro horas el Rector Mayor respondió con claridad numerosas preguntas sobre los temas más palpitantes de la Congregación.

El estudio del informe y el debate que le siguió confirmaron, en la asamblea, la convicción de que la Congregación es una fuerza viva de dimensiones mundiales, fuertemente compacta, no entretenida en intentos de restauración, sino que por doquier está activamente presente en un mundo que cambia. Quedan todavía cuestiones abiertas; pero también para ellas hay una decidida voluntad de recuperación, dentro de la fidelidad a Don Bosco.


5. Las comisiones de trabajo

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Después de aprobarse el reglamento del Capítulo General (20 de enero), se pudo proceder a la elección de los tres moderadores y a la constitución de las comisiones. Se hicieron seis, una por cada parte de las Constituciones más la correspondiente sección de los reglamentos. Helas aquí:

1. Los Salesianos de Don Bosco en la Iglesia. 2. Nuestra misión apostólica.
3.Nuestra vida de comunión.
4. Nuestra consagración.
5. Formación y fidelidad.
6. Organización de nuestra Sociedad.

Cada comisión eligió a su presidente, ponente y secretario.
De este modo se pudo constituir la comisión central de coordinación, formada por el presidente, el regulador, los moderadores y los presidentes de comisión.
Comenzaron asimismo a funcionar los "grupos de apoyo y animación" del XXII Capítulo General: comisión

de información, grupo "liturgia y música" y grupo para la animación comunitaria.
Las comisiones se dedicaron inmediatamente al trabajo de estudio de las aportaciones de los capítulos inspectoriales, así como a la reflexión y al intercambio de opiniones, con objeto de localizar en las respectivas partes de su competencia los problemas-clave, es decir, los puntos principales que, en cierto sentido, son problema y en los que convergen otros menores. Una presentación sintética de dichos "problemas-clave" la hicieron en asamblea los ponentes de cada comisión.
Dos sesiones de asamblea general ocuparon las intervenciones de los capitulares, con propuestas de integración y variantes sobre los textos propuestos. Las comisiones, después, volvieron a su trabajo de profundización y esclarecimiento, antes de afrontar directamente el cometido de revisar el texto de las Constituciones.
El lunes 30 de enero se aprobó la formación de la comisión de redacción del texto. Incumbencia de dicha comisión sería garantizar la unidad y coherencia de contenidos y la expresión literaria en el texto que preparara cada comisión. Por lo tanto, debería proponer a la asamblea los criterios para la redacción de los textos, la estructura general de cara a su nueva ordenación y acompañar a las comisiones en su trabajo, señalando lagunas, repeticiones. cte. La comisión de redacción del texto, formada por siete capitulares elegidos por el presidente, de modo que todas las comisiones tuvieran en ella un miembro, fue presentada a la asamblea el sábado 4 de febrero.

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6. La fiesta del Fundador y el jubileo de los religiosos 31 de enero. Fue sin duda un hecho -"singular e histórico" que se encontraran en Roma -en torno al Rector Mayor, para la fiesta de su Fundador en el cincuentenario de su canonización- los representantes de todo el mundo salesiano. El hecho quedó subrayado en la velada de fraternidad de la víspera en torno al Rector Mayor y en la solemne concelebración en el templo de Don Bosco -parroquia salesiana de Cinecittá- el sábado 31 de enero por la tarde. En la homilía el Rector Mayor presentó a Don Bosco "fundador", portador de un patrimonio pastoral que en todos los continentes ha establecido una escuela nueva para hacerse santos con una santidad hecha de sencillez en lo cotidiano, de cumplimiento del propio deber, de alegría de vivir, de sentido de fiesta para estar con los jóvenes que se han abierto a la esperanza y a lo nuevo, y construir con ellos cosas mejores.
2 de febrero. Por la tarde del jueves 2 de febrero, fiesta deja Presentación del Señor, los capitulares participaron en el jubileo de los religiosos. Fue un momento de gran intensidad espiritual y fraternidad. Los periódicos hablaron de treinta mil asistentes entre religiosos y religiosas. El Papa invitó a todos a hacerse don para el mundo en la luz de Cristo. ¡Que vuestra vida se queme en la luz de Cristo! ¡Que sea una total donación esponsal a su servicio!
7. Los esquemas, las aportaciones, los debates

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El mes de febrero estuvo casi totalmente dedicado al trabajo de comisión. La preparación de cada "esquema" con las propuestas de modificaciones en el texto de las Constituciones y los Reglamentos de 1972, siguió los criterios de revisión presentados por la comisión de redacción del texto: criterios generales de orden espiritual, que deben presidir la revisión del código de vida de cada instituto religioso -es decir: fidelidad al Evangelio, al carisma propio, a la Iglesia, a los signos de los tiempos- y criterios específicos sobre el contenido: evangélico-eclesial, histórico-salesiano, jurídico-normativo y experiencial. En cuanto a los criterios formales, se evidenciaron los que se refieren a la organización del texto, a la esencialidad del contenido, a la sencillez de estilo, etc. Los documentos de cada comisión fueron presentados en el aula por los respectivos ponentes. Se reservó un tiempo conveniente para el estudio personal y por grupos, a fin de preparar el debate y entregar las aportaciones escritas.
Los debates en asamblea sobre los esquemas de las comisiones ocuparon intensamente a los capitulares desde el 27 de febrero hasta el 13 de marzo. Las intervenciones orales -de cinco minutos en el primer turno, de tres en el segundo-fueron seiscientas veintinueve. Las aportaciones escritas, mandadas a las comisiones en fichas a propósito, fueron, en esta primera vuelta, más de tres mil. Basándose en el debate de asamblea y en las aportaciones recibidas, las comisiones ahora deberían revisar los textos presentados y proceder a eventuales sondeos cuando no estuviera claro el parecer de la asamblea sobre determinados puntos.

8. Comunidad mundial
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Los miembros del XXII Capítulo General no eran únicamente peritos dedicados a revisar las Constituciones; formaban una característica comunidad salesiana, inimitablemente mundial, extraordinaria por el modo como se había formado, pero ordinaria en el estilo y en el ritmo de su vida, como cualquier otra comunidad salesiana en sus tiempos de trabajo y de descanso, de fraternidad y de participación en los acontecimientos eclesiales y en las celebraciones particulares de las personas y de los grupos.
Un momento siempre interesante fueron las "buenas noches".

Durante la primera semana fue el Rector Mayor quien habló de la vida y los problemas de la Congregación. Después, cada noche, terminadas las vísperas, siguieron los inspectores, para contar la historia, las actividades, los proyectos y las dificultades de su inspectoría. Era un panorama interesantísimo y rico el que se iba delineando, con sus luces y sus sombras; pero haciendo ver la maravillosa actividad de la Congregación y su esfuerzo por dar respuestas adecuadas a las inmensas necesidades de los jóvenes de hoy.

Hubo también muchas ocasiones que sirvieron para hacer variada y llena de interés la vida comunitaria.

El 19 de enero monseñor Rosalio Castillo, Propresidente de la Sagrada Congregación para la revisión dei código, hizo una interesante presentación de la parte del nuevo código de derecho canónico que trata de los religiosos.
El 24 de enero, monseñor Antonio M.' Javierre, Secretario de la Sagrada Congregación para la Educación Católica, presidió la concelebración eucarística de la fiesta de san Francisco de Sales.
Del mes de febrero recordamos la celebración litúrgica de los santos Cirilo y Metodio. copatronos de Europa, una ocasión para rezar y recordar a los hermanos que viven la vocación salesiana en situaciones de dificultad y a veces de persecución; la conmemoración festiva de los cien años de la obra salesiana en Barcelona; la fiesta de la Cátedra de san Pedro con la concelebración eucarística presidida por monseñor Alfonso Stíckler, Prefecto de la Biblioteca Vaticana; el encuentro con monseñor Arturo Rivera Damas, arzobispo de San Salvador -salesiano, sucesor de monseñor Romero--, que habló de la trágica situación de su país, de la postura valiente de la Iglesia, de la generosa obra desarrollada por nuestros hermanos, que son muy estimados y queridos.
El día 25, finalmente, se celebró la memoria litúrgica de los beatos mártires Luis Versiglia y Calixto Caravario. Esta ocasión nos trajo el recuerdo de los hermanos que se quedaron en la China continental y son dignos hermanos e hijos de nuestros mártires glorificados.

9. Dolores y alegrías

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Al anochecer del 8 de marzo, el Rector Mayor comunicó a la asamblea capitular la dolorosa noticia de la muerte de la madre Rosetta Marchese, superiora general de las Hijas de María Auxiliadora. Se suspendieron los trabajos, para dar lugar a una oración de sufragio. El sábado 10 de marzo los capitulares participaron en el funeral celebrado en el templo romano de san Juan Bosco. Una gran manifestación de afecto y gratitud por parte de toda la familia salesiana dio testimonio de la incidencia de esta hermana que había vivido intensamente el Evangelio para la juventud, en una vida de don, víctima agradable a Dios.
Después del dolor, la alegría. El 14 de marzo el Rector Mayor nos dio una buena noticia: Don Wálter Bini, consejero regional para la región Atlántico, había sido nombrado obispo de la diócesis brasileña de Lins, estado de Sito Paulo. Era una nueva señal de la estima del Papa hacia la Congregación y un claro reconocimiento de la riqueza de cualidades humanas y pastorales de nuestro hermano. Al despedirse de los capitulares, don Wálter dijo: No dejo la Congregación; sigo sintiéndome salesiano. Los salesianos en la Congregación son laicos, clérigos _y.... obispos: todos, salesianos, cada uno a su modo. Mis palabras de despedida quieren ser de saludo y de gratitud a tantos hermanos y a la Congregación, porque lo que soy, lo soy por ella.

10. Las estructuras

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El 14 de marzo comenzaba una etapa nueva en el quehacer capitular. De acuerdo con los sondeos hechos por la comisión de redacción del texto se estableció la estructura general de las Constituciones renovadas, de
modo que cada parte forme un conjunto orgánico, y todas ellas se equilibren e iluminen recíprocamente. La modificación más importante se refiere a la primera parte, que agrupa en tres capítulos los rasgos más destacados de la identidad salesiana.
La segunda parte reafirma la unidad y mutua integración de los elementos de nuestra vocación: misión, vida de comunión y práctica de los consejos evangélicos. Termina con el capítulo sobre la vida de oración.
La tercera parte formados para la misión de educadores pastores- y la cuarta -servicio de la autoridad- conservan la estructura precedente.
Las comisiones, mientras tanto, proseguían en el trabajo de redacción de los textos de las Constituciones y los Reglamentos, haciendo, cuando era necesario, sondeos a la asamblea. Tuvo lugar otro turno de debates sobre los nuevos textos presentados, y otra vez se ofrecieron aportaciones para hacer correcciones y enriquecimientos. Así se caminaba, según el calendario previsto, hacia la elección del Rector Mayor y del Consejo General.

11. Por unanimidad: Don Egidio Viganó

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El miércoles 28 de marzo era el día señalado para elegir al Rector Mayor. La jornada inició con la celebración eucarística presidida por el regulador, don Juan E. Vecchi. A las diez y media, después de la oración, el juramento y demás formalidades preliminares, los ciento ochenta y seis capitulares, llamados nominalmente, depositaban en la urna su voto. Eran conscientes de que estaban haciendo un gesto de fe.
A las doce menos cuarto, al concluir el escrutinio, que reveló una votación plebiscitaria sobre el nombre de don Egidio Viganó. el aplauso vibrante de la asamblea expresaba alegría y afecto. Don Luis Rícceri. rector mayor emérito y capitular más anciano, subió al palco para proclamar el nombre del elegido. Me toca a mí -dije este mandato: Habemus patrem. Le decimos: Tu¡ et tecum (tuyos y contigo), porque tú eres nuestro Don Bosco. El Rector Mayor tomó la palabra y dijo: Comenzamos de nuevo. Confiando en el Señor, acepto.
Se repitió el aplauso mientras los capitulares pasaban por la mesa presidencial a dar un abrazo al reelegido Rector Mayor.
La noticia se difundió rápidamente. Se sucedieron ininterrumpidas las visitas de felicitación de los hermanos y de los grupos de la familia salesiana; mensajes y telegramas llegaban de todas las partes del mundo. En las "buenas noches" el Rector Mayor puso de relieve la importancia del signo de unidad y comunión dado por el Capítulo mediante una elección de convergencia unánime. Recordó, después, como punto vital del programa del nuevo sexenio, el compromiso de santidad. Es éste el testimonio que esperan los jóvenes de hoy.

12. Cincuentenario de la canonización de Don Bosco

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El cincuentenario de la proclamación de la santidad de Don Bosco tuvo en Roma mucho relieve. Por la tarde del sábado 31 de marzo los miembros del XXII Capítulo General acudieron al templo de Don Bosco, donde coincidieron con miles de hermanos de la familia sale-

signa. El encuentro se titulaba: Santidad es fiesta; e hizo revivir la alegría del 1 de abril de 1934, Pascua¡ del Año Santo. El ministro del interior, Luis Scálfaro, recordó en un discurso elocuente y ágil la singularidad de esta evocación de la santidad de nuestro Padre y Fundador, que, proclamado santo, sigue siendo y será siempre para todos "Don Bosco", un hombre que hizo cosas inmensas porque creía en la Providencia.
Por la mañana del domingo, 1 de abril, después de participar en la Misa papal de la Plaza de San Pedro, se concentraron en la Basílica los más de seis mil hermanos y hermanas de la familia salesiana, bajo la estatua de nuestro Fundador, para escuchar la palabra del Rector Mayor y canta una vez más el Don Rosco ritorna.

13. Audiencia del Santo Padre

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El martes 3 de abril los miembros del XXII Capítulo General tuvieron una audiencia particular del Santo Padre en la Sala Clementina. Escuchadas las palabras de homenaje del Rector Mayor, el Papa le felicitó por su reelección. Después manifestó su complacencia por el trabajo apostólico variado, intenso y eficaz para bien de la Iglesia y de la sociedad, especialmente de la juventud, que los salesianos desarrollan en el mundo. Invitó a dar gracias al Señor al comprobar que en este largo período de años, a pesar de tantos acontecimientos adversos y borrascosos, Don Bosco ha estado siempre entre vosotros, en vuestras casas, entre los jóvenes confiados a vuestros cuidados. Posteriormente invitó a un compromiso apostólico cada vez más convencido e intrépido: Que nadie se desaliente ( ...). Mirad a Don Rosco, a su vida, a tu entrega total a las almas. Con atención paterna nos trazó después directrices preciosas para el trabajo apostólico salesiano

14. Primeras votaciones de los artículos

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Del 2 al 11 de abril las seis comisiones presentaron en el aula su parte de Constituciones y Reglamentos, para el segundo debate y la primera votación "iuxta módum" artículo por artículo.
Los resultados de las votaciones demostraron una convergencia amplia, confirmación del buen trabajo de las comisiones sobre el texto de 1972.
Después de estas votaciones, las comisiones iniciaron el análisis de los "modos", para integrarlos en el texto. Este trabajo delicado se hizo en estrecha colaboración con la comisión de redacción del texto, encargada de dar homogeneidad, corregir diversidad de estilo y lenguaje, etc.
Simultáneamente se trabajaba en la preparación de un "Subsidio", destinado a facilitar el estudio y la asimilación del texto de las Constituciones y los Reglamentos renovados cuando lleguen a los hermanos.
Se estudiaban asimismo decisiones y orientaciones operativas sobre urgencias particulares del poscapítulo.

15. Votaciones para el Consejo General

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Inmediatamente después de su reelección, don Egidio había dicho: El Rector Mayor del próximo sexenio, basándose en los trabajos este Capítulo, deberá percibir el aire y los horizontes de la novedad del Espíritu, a fin de hacer crecer la Congregación en su identidad, como respuesta actual, e incluso actualísima, a las necesidades de la juventud del mundo. Así pues, comenzamos de nuevo. Para ello espero a los colaboradores.
Y los colaboradores del Consejo General fueron elegidos del once al dieciséis de abril, en diversas sesiones de votación, intercaladas en el trabajo normal de comisión o de asamblea.
El miércoles 11 de abril fue elegido don Cayetano Scrivo para vicario del Rector Mayor; el jueves 12 de abrí: lo fueron: don Pablo Natal¡ para consejero de la formación; don Juan E. Vecchi, consejero de pastoral juvenil; don Sergio Cuevas, consejero para la familia salesiana y para la comunicación social; don Lucas Var Looy, consejero para las misiones; don Homero Parón. ecónomo general.
El lunes 16 de abril se eligió a los consejeros regionales don Luis Bosoni, para Italia y Oriente Medio; don Martín McPake, para la región anglófona; don Tomás Panakézham, para Asia; don José Antonio Rico, para la región ibérica; don Carlos Techera, para la región Atlántico; don Roger Vanséveren, para Europa Central y Africa Central; don Ignacio Velasco, para la región Pacífico-Caribe. La delegación regional de Polonia estará representada en el Consejo General por un delegado del Rector Mayor.

16. Intervención del Rector Mayor

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El martes 17 de abril el Rector Mayor, en su calidad de presidente del Capítulo, tuvo ante la asamblea una intervención importante, para hacer la síntesis de lo hecho hasta el momento e indicar algunas perspectivas de urgencia. Felicitó a los elegidos para el Consejo General y dio las gracias a los consejeros que habían concluido su servicio: don Bernardo Tohill, don Jorge Williams, don Wálter Bini, don Ruggiero Pilla. Recordó también a don Juan Raineri y a don Juvenal Dho.
Entre los puntos que más habían madurado a lo largo del Capítulo, señaló: El significado unitario y englobante de nuestra vida religiosa salesiana, el elemento laical de nuestra vocación, la traducción de nuestra misión a pastoral, el proyecto de crecimiento de la familia salesiana, la revalorización de la comunicación social entre las prioridades de nuestra misión, la codificación final de los criterios y principios de formación, la atenta y detallada revisión de las estructuras del servicio de autoridad.

17. La madre Teresa de Calcuta

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Al anochecer del 17 de abril los Capitulares tuvieron la agradable visita de la M. Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad. Habló durante una hora para agradecer lo que hacen los salesianos en la India en apoyo de su obra. Invitó a seguir fieles a Don Bosco en su predilección por los jóvenes más pobres. No dejéis -dijo-- que nadie ni nada separe vuestro amor a Cristo del amor a los pobres. ¡Es tan fácil permitir que alguien o algo os arrebate la alegría de amar y servir a los pobres! Estos son el mayor don que Dios nos hace (... J. Creo que Don Bosco tiene que estar muy contento al ver que su Congregación conserva este amor a los más pobres de los pobres. Guardadlo con vuestra vida, en vuestro trabajo.

18. Segunda votación de los textos

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Después de la breve interrupción pascual, el trabajo capitular siguió con intensidad. Del 25 al 28 de abril tuvo lugar la segunda votación de los textos de las Constituciones y los Reglamentos, artículo por artículo. Se lograron significativas convergencias en casi todos los textos votados. Para algunos artículos la comisión de redacción del texto propondría nuevos sondeos y nuevas formulaciones: se hacía necesaria otra búsqueda de consenso, porque cada uno de los artículos necesitaba ser aprobado con la mayoría de los dos tercios.
Mientras tanto se iban perfeccionando la estructura interna de las partes y los capítulos y se discutían el proemio y los artículos finales.

19. Peregrinación a las "fuentes"

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Como regalo inesperado, cuya necesidad se sentía cada vez más fuerte, el XXII Capítulo General tuvo la gran suerte de hacer, antes de disolverse, una peregrinación a las "raíces" de la vocación salesiana. La ocasión era irrepetible: Para el 1 de mayo, en la colina de los Becchi, estaba programada la dedicación del templo de Don Bosco. El lunes 30 de abril los capitulares estaban en Valdocco. De la capilla Pinardi a las habitaciones, a la iglesia de san Francisco de Sales y a la Basílica para la concelebración... ¡Una sucesión de llamadas fuertes al misterio de la santidad de nuestro Fundador!
Momentos culminantes fueron la renovación del "acto de abandono" en María, y al final, ante la urna de nuestro Padre, el canto Giii da¡ colli, cada uno en su lengua. El martes 1 de mayo toda la jornada trascurrió en la colina de nuestros orígenes. Se participó en la solemne función de la dedicación del templo, viviendo el gozo de la fiesta en medio de miles de jóvenes. El miércoles 2 de mayo, los capitulares fueron a Mornese. Era la primera vez que un Capítulo General de los salesianos llegaba al pueblo de santa María Mazzarello. El hecho era histórico y la acogida de nuestras hermanas fue la que merecía la ocasión. Admiramos los designios de Dios, que por caminos misteriosos condujo a nuestro Padre al encuentro de otra santidad.

20. Ultimos días

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Los últimos días del XXII Capítulo General se caracterizaron por un ritmo de trabajo cada vez más intenso. Se quería cumplir con la fecha indicada para la clausura, el 12 de mayo, y terminar diligentemente todo el quehacer. Así se tuvieron los debates y votaciones de los textos del proemio y de la conclusión, de los títulos de las partes y los capítulos, de las citas bíblicas que en

cabezan cada capítulo de las Constituciones, de algunos artículos que todavía estaban pendientes. Se hizo después la última revisión de los textos con posibilidad de mandar a la comisión de redacción del texto sugerencias para correcciones de forma.
Se debatieron y aprobaron algunas orientaciones operativas y decisiones, así como el texto del "Subsidio" que, sin comprometer la autoridad jurídica del Capítulo, tiene como objeto ser testimonio de la reflexión capitular sobre los nuevos textos y facilitar su comprensión y asimilación, especialmente en los aspectos modi
ficados.
También este último período capitular fue rico de momentos fuertes en la vida litúrgica comunitaria. En particular recordamos la fiesta litúrgica de santo Domingo Savio y la celebración del centenario de la carta escrita por Don Bosco desde Roma.
El viernes 11 de mayo, se leyeron por entero todas las Constituciones y largos extractos de los Reglamentos, como última revisión antes de votar los capítulos y las partes. También estas votaciones confirmaron mayorías ampliamente superiores a los dos tercios con los que se había aprobado, en segunda votación, cada uno de los artículos.

21. Clausura del XXII Capítulo General

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Finalmente, el sábado 12 de mayo, ciento veinte días después de su inauguración oficial, el XXII Capítulo General tenía su clausura. Reunidos por última vez en asamblea general, los capitulares cumplieron todas las formalidades previstas por el reglamento. Después, uno de ellos en nombre de todos, dio las gracias a cuantos habían trabajado de un modo especial por el buen éxito del Capítulo. Firmada el acta final por los capitu-

lares, el Rector Mayor tuvo el discurso de clausura. Fue una síntesis autorizada y completa del camino recorrido, de las metas alcanzadas y de las perspectivas que se le abren a la Congregación en estos años de preparación del centenario de la muerte de Don Bosco.
Del nuevo texto de las Constituciones y los Reglamentos afirmó: Es un texto orgánico, profundo, mejorado, impregnado de Evangelio, rico de la autenticidad de los orígenes, abierto a la universalidad y en tensión hacia el futuro, sobrio y digno, denso de equilibrado realismo y de asimilación de los principios conciliares. Es un texto pensado comunitariamente, con fidelidad a Don Bosco y como respuesta a los desafíos de los tiempos. Es un texto para ser meditado, vivido, rezado. Y concluye diciendo: Nuestra regla de vida es el pacto de nuestra alianza con Dios, es luz de Evangelio, es invitación, es proyecto, es mandato de santificación. Recorramos, pues, con confianza el camino de estos mandamientos; Dios mismo nos ensancha el corazón. Proclamad este mensaje a cada uno de los hermanos en todas las casas de Don Bosco.
Un aplauso cerrado y largo quiso mostrar al Rector Mayor la gratitud, la estima y el afecto de todos los capitulares.
Finalmente, antes de la dispersión por el mundo salesiano, la solemne concelebración eucarística reforzó los vínculos de unidad espiritual, de fraternidad, de compromiso. Y fue precisamente al concluir la celebración eucarística cuando el regulador, don Juan Vccchi, declaró oficialmente clausurado el XXII Capítulo General.
Regresamos a casa, volvimos a los jóvenes, a su mundo, con el propósito de reemprender con los hermanos el camino y realizar el proyecto de santidad y de apostolado que está sabiamente trazado en la nueva regla de vida salesiana.