Santidad Salesiana

Lozano Diaz Ana Maria

 
 
ARCHIVO:

 

 

 

Sierva de Dios Lozano Diaz Ana Maria (1883-1982)
de la Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María

"Nihil Obstat" de la S. Sede el 15 de diciembre de 2010.

Nació en Oicatá (Colombia) el 24 de septiembre de 1883, en 1897 se trasladó al hospital de Agua de Dios con su familia después del contagio del padre de la lepra. Aquí la joven se siente fascinada por el carisma de Don Luis Variara y decide convertirse en un miembro del Instituto de las Hermanas fundado por el apóstol de los leprosos. El Instituto de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, fundada en 1905 por el salesiano hoy beato, Don Luís Variara para la asistencia espiritual y el cuidado de los enfermos de lepra, es el único que admite a hermanas de vida consagrada que sufren la enfermedad de Hansen.
Dos años después de la fundación del Instituto ocurre la muerte de la Madre Oliva, la primera Superiora General, y Ana María es elegida segunda Superiora. Será la discípula más cercana al fundador, la heredera, y también la responsable de transmitir el espíritu propio del Instituto, para hacerlo crecer, actuarlo y, al mismo tiempo, mantenerlo fiel a las raíces. Es Superiora General por un tiempo muy largo, en varias ocasiones (1907-1919, 1922-1925, 1928-1968), y consolida sólidamente el carisma victimal en la espiritualidad salesiana.

En ella destaca un corazón totalmente eclesial, que se manifiesta en un gran amor por la Iglesia, la Eucaristía y los sacerdotes, una gran confianza en la Divina Providencia, una clara conciencia del espíritu de víctima, vivido en la aceptación y ofrenda de todas las situaciones de la vida, sobre todo el sufrimiento y la adversidad, mostrándose siempre alegre y llena de bondad y dulzura en la acogida y familiaridad con todos los que se encontraba. Murió el 5 de marzo 1982 a la edad de 98 años,

 
Oración por la intercesión de la Sierva de Dios Ana María Lozano

Señor, has hecho ver a los pequeños y a cuantos sufren la ternura de tu corazón amabilísimo y la dulzura del Inmaculado Corazón de María Auxiliadora de los cristianos , a través de la bondad y la sencillez con la que la Madre Ana María, nos ha trasmitido el carisma victimal salesiano, aprendido del Beato Luís Variara.
Concédenos vivir de manera sencilla y alegre la confianza en la Divina Providencia y el amor solícito hacia el prójimo, en especial a los más necesitados.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Preghiere
Lozano Diaz Ana Maria
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