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Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - mayo 2019

Cagliero11 y Intención Misionera Salesiana - Mayo 2019

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INTENCIÓN MISIONERA SALESIANA

A LA LUZ DE LA INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

Por la Iglesia en ÁFRICA, fermento de unidad

Para que Iglesia en Africa sea levadura de unidad entre los pueblos y un signo de esperanza para este Continente.

 

Después del fructífero "Proyecto África", la presencia salesiana, se encuentra ahora en 43 países, con casi 200 comunidades y alrededor de 35,000 laicos comprometidos. Oremos para que la Familia Salesiana, fruto misionero y don a la Iglesia y al Continente, sea una fuente para la evangelización y promotora de la paz, la unidad y la solidaridad, especialmente atenta a las personas desplazadas y a los refugiados.


CAGLIERO11_124, ABRIL 2019

Hermanos, queridos amigos:

Os escribo desde el "Sagrado Corazón" de Roma, y es como si él mismo, desde la torre de la Basílica construida por nuestro querido padre Don Bosco, fuera a gritar a los cuatro vientos esta quinta bienaventuranza suya:

"Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia"

"Mirar y actuar con misericordia, esto es santidad" [GE 82]

El misionero salesiano debe respirar y "transpirar", por lo tanto, irradiar, el Sistema Preventivo, que para nosotros es la misericordia hecha presencia educati-va y misionera. De muchos misioneros salesianos se dice inmediatamente: "aquí hay un amigo de todos"; en efecto, se podría o se debería escribir en sus lápidas, como mejor definición. Estaban "fraternalmente entre los jóvenes con una presencia activa y amistosa" (C39), "siguiendo el ejemplo del Hijo de Dios que se hizo semejante en todo a sus hermanos". (C30).

Un ejemplo radiante y máximo de esta misericordia salesiana, amistosa y universal, fue el de la Venerable Simone Srugi. Uno de sus alumnos testificó: "Su bondad era tal que era con solo escucharlo bastaba para y amarlo. Con su amor por nosotros, los jóvenes, conquistó nuestra estima, nuestras almas". He aquí que la bienaventuranza de la misericordia hizo santidad salesiana!

Verdadero amigo, siempre y de todos: esta es la sabiduría del misionero salesiano.

P. Guillermo Basañes, SDB
Consejero para las misiones

Projecto Cagliero - Australia

 

D esde el comienzo del Proyecto Cagliero, el programa de voluntariado a largo plazo de la Provincia de Australia-Pacífico, Camboya siempre ha sido un opción prioritaria.

Desde 2008 hay un flujo constante de voluntarios que han apoyado a los Salesianos de Don Bosco en su trabajo en favor de los encantadores jóvenes de Camboya. Ha sido un gran privilegio y un placer que el Proyecto Cagliero haya podido desempeñar un pequeño papel en la asistencia a este increíble trabajo.

Ha sido una oportunidad para los jóvenes (y los jóvenes de corazón) voluntarios de Australia de ser parte de una rica historia misionera en su realización. El trabajo en Camboya ha sido el sueño y el trabajo arduo de misioneros de todo el mundo –de los Países Bajos, Filipinas, Corea, Italia, Colombia, India, Vietnam y muchas otras naciones.

Cada año tengo el privilegio de viajar a Camboya para visitar a nuestros voluntarios. Por casualidad, el P. John Visser, el gran misionero holandés, estuvo en Phnom Penh durante mi visita de este año, un hombre que fue uno de los primeros extranjeros en entrar en Camboya en 1992 y en comenzar la difícil tarea de reconstruir una nación destrozada por la guerra.

El P. John se reía durante el desayuno mientras recordaba los humildes primeros días en Camboya - "cuando llegamos, todo lo que teníamos era un coche". Oh, ¡cómo han cambiado las cosas! Desde entonces, hay escuelas y oratorios en Phnom Penh, Battambang, Poipet, Kep y Sihanoukville que trabajan con miles de los jóvenes más pobres de toda Camboya. Me sentí pequeña de estar en presencia de este gran misionero que está siempre pensando en los jóvenes, incluso en su "semi-jubilación".

Los voluntarios de Cagliero han tenido la suerte de contar con la apertura de los hermanos salesianos de Camboya para trabajar con los laicos en una misión genuinamente compartida. No siempre ha sido fácil, estoy seguro, ni para los volunta-rios ni para la SDB; sin embargo, ha demostrado vivir una hermosa comunión entre los laicos y la SDB.

Nuestros voluntarios tienen el privilegio de participar en esta hermosa comunidad misionera. Esperamos que la relación continúe por muchos años más.

Lauren Hichaaba,
Directora del Projecto “Cagliero” - DIAM (Australia)

 

La Santidad es amor incondicional y servicio

 

Nací en Vietnam. En mi juventud, no había misioneros vietnamitas. El concepto que la gente tenía de un misionero, era el de alguien que dejaba su país y nunca más volvía a ver su hogar. Naturalmente, que los padres nunca querrían que sus hijos hicieran eso. Siendo novicio ya tenía este deseo, pero lo guardé para mí hasta mi profesión perpetua. Un día, en el tercer año de teología, volví a escuchar la invitación para los misioneros ad gentes. Recé fervorosamente y me puse en las manos de Dios. Luego que dos primeros misioneros fueron enviados a Papúa Nueva Guinea (eran mis estudiantes), me motivó a escribir la carta al Rector Mayor ofreciendo mi disponibilidad. Mi oferta fue aceptada.

En ese tiempo recibí la noticia de que mi hermana había sido diagnosticada con cáncer y estaba bajo tratamiento en el hospital. Una de las enfermeras, que era una hermana religiosa me conocía y me informó que el cáncer era muy peligroso. Mi hermana tendría que someterse a quimiotera-pia. Podría esperar vivir seis meses o, a lo sumo, un año. Lloré por mi hermana. Ella había convertido a su marido al cristianismo y tenía 3 hijos pequeños. Le pedí a Dios sinceramente que me tomara en lugar de ella: "Toma mi vida y déjala vivir." Pero Dios sabe mejor que nosotros lo que hace: Dios ha mantenido a mi hermana viva y saludable hasta ahora, y me envió a mí a Mongolia. Llegó el momento de contarles a mis superiores, y luego a mi familia, mi intención misionera. Mi mamá no quería que la dejara, pero mi papá me dijo: "Tú le perteneces a Dios; tú haces lo que Él quiere que tú hagas".

Como joven clérigo fui enviado a la nueva misión de Mongolia (en el primer grupo). El invierno en este país dura más de 6 meses. La temperatura está por debajo de cero: -30, -40 y a veces menos. El verano es muy corto, pero con el calor de un semi-desierto: +35, +40. La dieta básica es la carne y más carne. No se cono-cen frutas de ninguna variedad! De hecho, no podría ser más diferente de mi propio país, en donde en todas las estaciones es verde y cálido, y con muchas frutas y verduras! Además, la lengua local es muy difícil de aprender, de escribir, de hablar... Pero puedo compartir con ustedes que estos no son los mayores desafíos a los que me enfrento en mi vocación misionera. El reto es vivir en armonía y trabajar con los otros Salesianos, aunque todos ellos son (y yo también) muy entusiastas y llenos de celo por la misión!

He estado en todas las comunidades y casas de Mongolia (sólo hay dos)! En la Escuela Técnica, me gustó estar con los jóvenes y verlos graduarse, conseguir un trabajo, formar una familia y encontrar suceso en la vida. Muchos de ellos regresan a nuestra comunidad y expresan su gratitud! Mientras estoy en la parroquia, mi alegría es ver a la gente recibiendo la fe; disfrutan en venir a la iglesia, incluso para la misa diaria, lo cual no es fácil ni siquiera en mi propio país, ni con mis propios hermanos y hermanas. Cuánta fe tiene esta gente aquí! Uno de mis momentos más felices fue cuando un joven vino a confesarse conmigo y se puso a llorar en el confesionario. Y eran lágrimas de alegría! No podría haber imaginado cómo Dios obra dentro de los corazones de la gente!

Mi humilde consejo para los jóvenes misioneros, después de mis 18 años en la misión: oren y hagan un buen discernimiento antes de ir a las misiones; comprueben cuál es realmente su motivación; prepárense bien con un sentido de acogida y paciencia. Cuiden la meditación diaria; estén siempre cerca de Jesús; no busquen los propios intereses; primero construyan la vida comunitaria, vean a los demás Salesianos como a sus propios hermanos; ámenlos y cuídenlos sinceramente; amen a los jóvenes y ellos seguirán tus pasos hacia la santidad, pasos de amor incondicional y de servicio. Finalmente: ¡confiadlo todo a la Santísima Virgen María, Auxiliadora de los cristianos!

Fr Andrew Tin Nguyen, vietnamita, misionero en Mongolia

Testimonio de Santidad Misionera Salesiana

P Pierluigi Cameroni SDB, Postulador General para las Causas de los Santos

Santo Domingo Savio (1842-1857), con su intención: "Quiero ser santo, tengo que serlo... y no seré feliz hasta que me convierta en santo", resuena mucho, si no todo. lo que Don Bosco había podido transmitirle, a partir del sermón en el que Domingo escuchó estas palabras alentadoras: "Ser santo es fácil. Todos debemos convertirnos en santos. Está preparado en el cielo un gran premio para los que se convierten en santos". El mismo Don Bosco escribe que este sermón fue la chispa que encendió el corazón de Domingo Savio, haciéndolo un amante de Dios. Una santidad compartida con muchos amigos, entre ellos de manera especial Giovanni Massaglia, y de la cual nacerá la Com-pañía de la Inmaculada, el vivero salesiano de la primera generación.